Cultura

Federico Silva y lo que transforma

Sus piezas escultóricas se exhiben en el Atrio de San Francisco en la Ciudad de México

GUADALAJARA, JALISCO (08/MAY/2011).- La Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, A.C., presenta en el Atrio de San Francisco la obra escultórica del maestro Federico Silva. Este espacio que ha exhibido el arte de grandes maestros de la escultura nacional e internacional durante los últimos siete años, hoy exhibe ocho piezas que permiten  convertir el lugar en un deleite para el espíritu  de los visitantes, una plaza que se ha convertido en un  remanso de paz  en el Centro Histórico de la ciudad de México.

Federico Silva  ha incursionado en la pintura mural,  en la escultura monumental, en la gráfica digital, es un artista empeñado en mejorar los espacios públicos; prueba de ello es su intervención en el Espacio Escultórico de la UNAM  que ha reconvertido este lugar en el ideal “para mirar al mundo sin dejar de pisar tierra” como él mismo dijera, en su conferencia magistral, al recibir en el 2010 el Doctorado Honoris Causa que le entregara dicha casa de estudios.

A profundidad

El autor nació el 16 de septiembre de 1923 en México, D.F. Realizó estudios de medicina, veterinaria, derecho y antropología; en cuanto a las artes, aprendió las técnicas de encáustica, frescos y temple en los libros. Desde niño le interesó el dibujo. Conoció a David Alfaro Siqueiros y el artista lo invitó a ser su ayudante; uno de los primeros trabajos en que colaboró con Siqueiros, fue el mural Nueva Democracia, que se encuentra en el Palacio de Bellas Artes. Su relación con él lo llevó hacia otros artistas como Diego Rivera, Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins y el escritor José Revueltas, todos ellos influyeron considerablemente en su formación artística.

Viajó a Europa poco después de iniciada la posguerra y estuvo principalmente en Austria e Italia; de regreso a México, se dedicó a la organización del Primer Salón de Pintura y participó en el mismo cuadro Argumentum Baculinum, con el cual obtuvo una mención honorífica del Instituto Nacional de Bellas Artes. A partir de 1950, empieza a pintar murales, primero en el edificio del Instituto de Capacitación de la Secretaría de Educación Pública y después en el Instituto Politécnico Nacional, otro, titulado La Técnica al Servicio del País. En 1962 presenta una exposición en la Universidad Obrera, en la que reúne la obra de ocho años de trabajo de carácter crítico-político. Después de esto, pasa a la escultura y el arte cinético, campos en los que experimenta y realiza objetos “solares” con prismas, lentes de fresnel, espejos, imanes, rayos láser y diferentes cuerpos suspendidos en el espacio. Actualmente es investigador de la Coordinación de Humanidades de la Universidad Autónoma de México; participó en la primera y segunda etapa del Centro del Espacio Escultórico. Su obra escultórica más importante se encuentra en Ciudad Universitaria, Universidad Nacional Autónoma de México. De 1980 a 1983 fue miembro del Laboratorio de Experimentación de Arte Urbano. En 1992 ingresa a la Academia de las Artes de México, Sección Escultura. En 1993, es nombrado Artista Emérito del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

En 1995, recibe el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Su trabajo lo realiza en madera, aluminio, acero, cemento, hierro y piedra.
Su trabajo como investigador de la Coordinación de Humanidades de la UNAM a lo largo de más de veinte años, le ha llevado a profundizar ideológicamente sobre el sentido del arte y el artista en la sociedad. Producto de estas reflexiones ha publicado los libros:

• Federico Silva, 1977.
• La escultura y otros menesteres, 1985.
• El viaje del Nahual de Tonacacíhuatl, 1989.
• México por Tacuba, Relatos autobiográficos, 2000.
• Cuadernos de Amaxac, 2006.
• Papel, tijeras y escultura, 2009.
• Dos x Tres: Crónica, 2010.

A partir de 1985 estableció su taller en Amaxac de Guerrero, Tlaxcala, transformando la ex-fábrica de hilo La Estrella en una verdadera factoría de obras de arte, utilizando los más variados materiales de la región proporcionando una renovada presencia en la cultura de México actual.
El 23 de agosto del 2010 la Universidad Autónoma de San Luis Potosí le otorgó el Doctorado Honoris Causa.

La UNAM con motivo del 100 aniversario, le otorgó el 23 septiembre del 2010 el Doctorado Honoris Causa.

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