Cultura
Evelyn quiere ser escritora y hace canciones de amor
La pequeña de nueve años de edad y estudiante de primaria, tuvo un encuentro junto a sus compañeros con el escritor Juan Carlos Quezada, ganador del premio de literatura infantil Barco de Vapor 2012
GUADALAJARA, JALISCO (19/OCT/2012).- Evelyn no tenía libro y en su boca se dibujaba más que una sonrisa, una mueca. Su familia no pudo darle 65 pesos para que comprara El diario de un desenterrador de dinosaurios, del escritor mexicano Juan Carlos Quezadas, quien visitó el miércoles la Escuela Urbana 205 “Rosa Carbajal”, en la colonia Santa Cecilia, como parte del programa de promoción a la lectura de INFOlectura, de esta casa editorial.
La mañana otoñal era calurosa. A través del micrófono, las autoridades escolares intentaban apaciguar la inquietud de 404 niños que, sentados en el concreto del patio, esperaban a que Juan Carlos Quezadas recibiera sus preguntas.
Nadie daba pie al silencio. Mientras la directora Gracia Gutiérrez explicaba la trayectoria del escritor capitalino y recién ganador del premio de literatura infantil Barco de Vapor 2012, los alumnos hacían su propio relajo.
Evelyn Alejandra Andrade, de nueve años de edad del grupo 5°B estaba callada. Con sus dedos acomodaba una diadema verde en su cabeza que hacía juego con su uniforme de color verde y rojo. Su mente revoloteaba un futuro: ella quiere ser escritora, y veía cómo Juan Carlos Quezadas charlaba sobre sus inspiraciones para encontrar historias. De cómo en su escuela jamás llevaron a un escritor para explicar el oficio de la letras. Evelyn miraba atenta a sus compañeros que fueron seleccionados para cuestionar al escritor.
Uno a uno, más de 10 niños expresaron las interrogantes a Quezadas. Con voz temblorosa y frases aprendidas de memoria, los alumnos escudriñaban en la vida profesional del escritor, pero nadie preguntó cuál es su comida favorita, a qué equipo de futbol le va o qué hacía de niño.
La orden dicha por una maestra de sexto grado fue estricta. Solamente se podían formar aquellos niños que sí compraron el libro. Evelyn se formó de todas formas. Otros desistieron.
Por fin tocó el turno de Evelyn. Con una hoja en blanco mencionó su nombre, pero no le dijo al autor que ella quiere ser escritora, ni que escribe canciones de amor.
La mañana otoñal era calurosa. A través del micrófono, las autoridades escolares intentaban apaciguar la inquietud de 404 niños que, sentados en el concreto del patio, esperaban a que Juan Carlos Quezadas recibiera sus preguntas.
Nadie daba pie al silencio. Mientras la directora Gracia Gutiérrez explicaba la trayectoria del escritor capitalino y recién ganador del premio de literatura infantil Barco de Vapor 2012, los alumnos hacían su propio relajo.
Evelyn Alejandra Andrade, de nueve años de edad del grupo 5°B estaba callada. Con sus dedos acomodaba una diadema verde en su cabeza que hacía juego con su uniforme de color verde y rojo. Su mente revoloteaba un futuro: ella quiere ser escritora, y veía cómo Juan Carlos Quezadas charlaba sobre sus inspiraciones para encontrar historias. De cómo en su escuela jamás llevaron a un escritor para explicar el oficio de la letras. Evelyn miraba atenta a sus compañeros que fueron seleccionados para cuestionar al escritor.
Uno a uno, más de 10 niños expresaron las interrogantes a Quezadas. Con voz temblorosa y frases aprendidas de memoria, los alumnos escudriñaban en la vida profesional del escritor, pero nadie preguntó cuál es su comida favorita, a qué equipo de futbol le va o qué hacía de niño.
La orden dicha por una maestra de sexto grado fue estricta. Solamente se podían formar aquellos niños que sí compraron el libro. Evelyn se formó de todas formas. Otros desistieron.
Por fin tocó el turno de Evelyn. Con una hoja en blanco mencionó su nombre, pero no le dijo al autor que ella quiere ser escritora, ni que escribe canciones de amor.