Cultura

El poeta en novela

El pasado 26 de agosto se cumplieron 160 años del natalicio de Manuel Acuña

CIUDAD DE MÉXICO.- El pasado 26 de agosto se cumplieron 160 años del natalicio de Manuel Acuña. Aunque ha pasado tanto tiempo, el poeta, médico, dramaturgo, enamorado de la vida y de las mujeres, y gran apasionado del billar, es un fantasma que permanece en la memoria colectiva de los mexicanos del siglo XXI; casi todos saben que fue poeta o que murió amando a una mujer, Rosario.

Cuando hace 10 años, el escritor y periodista César Güemes descubrió que ese poeta del siglo XIX llegaba a la memoria de tantos, con sólo mencionar su nombre, encontró la historia para una novela.

Decidió entonces dejar el periodismo para contar los últimos meses de vida de Manuel Acuña, indagar quién fue Rosario de la Peña, la mujer a la que el poeta le dedica Nocturno a Rosario e investigar si realmente se suicidó, como señala la historia oficial, y si fue así, por qué lo hizo, cuando apenas tenía 24 años.

Su teoría al papel

“Para haber vivido solamente 24 años, para no haber terminado la carrera de medicina –le faltaban casi dos años–, para haberse matado con cianuro, una sustancia peligrosa y mortal y que trae una muerte dolorosa, para que haya pasado todo eso, el tipo tuvo que haber hecho algo para que lo recordáramos y supiéramos de él”, dice Güemes.

Ante ese panorama, César Güemes comenzó a construir Cinco balas para Manuel Acuña (Alfaguara), una novela que ya está a la venta en librerías y tiene como protagonista a Gardel, un gatillero honesto, un asesino a sueldo, una especie de matavioladores que por dinero acaba con aquellas personas que han violentado sexualmente a un menor de edad. Pero no anda solo, lo acompañan Gavilán y Formosa, juntos sortean las balas que les disparan en su búsqueda de saber qué pasó realmente con Manuel Acuña.

La novela, que se cuenta a dos tiempos, entre el siglo XIX cuando Manuel Acuña estrena su obra de teatro El pasado, vive con pasión, escribe literatura sin dejar de cursar su carrera de medicina; y el siglo XXI, cuando un cazador investiga qué paso con Acuña, llevando consigo dos objetos del poeta: una carta dirigida a Rosario y una pequeña llave. Con este entrecruce narrativo, Güemes pone al tanto a los lectores del siglo XXI sobre quién es Manuel Acuña.

En sus indagaciones, César Güemes descubrió lo que su personaje Gardel: que los poemas de Manuel Acuña están en todas las antologías de poesía mexicana de casi cualquier librería y que hay una extensa variedad de libros donde se recoge sólo su poesía. Acuña permanece en esas antologías de 10 “poemitas” que contiene El declamador sin maestro y también ediciones serias.  

La trascendencia del poeta

Güemes asegura que Acuña se convirtió en un fantasma “en un ser transparente, traslucido y extraño. Resulta que todo mundo sabe quién es, aunque sea un poquito, aunque sea por Rosario de la Peña; que por cierto, no se mató por ella, no tiene nada que ver. Cuando me di cuenta de que es un poeta conocido a pesar de haber vivido 24 años, pensé, aquí hay algo, quise responder esa pregunta y para hacerlo me tuve que remitir a libros, archivos, textos inéditos, y textos que estaban fuera del país”.  

Frase

“El lector se inclinará por quedarse más con la idea del suicidio, o de que en efecto sí hubo una especie de conspiración dirigida a él. ”César Güemes, escritor

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