Cultura

El filósofo de las formas llega a México

El artista portugués inaugura en el Museo Rufino Tamayo la muestra La línea del volcán

GUADALAJARA, JALISCO.- Si hace un par de años la Oficina de Proyectos de Arte (OPA) daba a conocer en Guadalajara el trabajo del artista nacido en Lisboa en 1956 Pedro Cabrita Reis, el Museo Rufino Tamayo invita ahora a los jaliscienses a darse una escapada a la Ciudad de México para apreciar las obras que forman parte de la muestra La línea del volcán del artista portugués, uno de los más relevantes de su generación y probablemente el más reconocido internacionalmente.

Se trata de un proyecto realizado ex profeso por Cabrita Reis para el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo, en el que se vale de diferentes materiales de construcción y objetos domésticos para crear un espacio habitable y apto para su contemplación, que se expande a lo largo de las salas del espacio expositivo. Sus paredes se convierten en una especie de lienzo tridimensional en el cual se ha construido una gran forma escultórica.

La exposición La línea del volcán incluye en realidad dos instalaciones. La primera abarca los muros de las salas iniciales del Museo Rufino Tamayo, pintados de un color verde muy intenso. Sobre ellos, a una altura de unos dos metros y medio, hay una línea de tubos de luz fluorescente y justo debajo una serie de vigas de hierro y otros objetos pequeños, como un cable eléctrico negro. Todos los elementos que forman la pieza se encuentran a la vista del espectador, con la idea de que pueda ser consciente de lo que conlleva el montaje y, lo más importante, crear en su conjunto una sensación muy particular.

La segunda instalación propuesta por Cabrita Reis en La línea del volcán marca un cambio de ritmo respecto a la anterior. El artista presenta en este caso cuatro pinturas, por así llamarlas, cada una conformada por unas puertas viejas de madera rescatadas de una obra de construcción en la Ciudad de México que dejan entrever su utilización y la historia que puedan tener, además de unas llantas también usadas.

Daniela Pérez, curadora de la muestra y también del Museo Rufino Tamayo, invita a ver esta propuesta de Cabrita Reis con "una mentalidad abierta, para tratar de percibir la importancia de la pintura en estos formatos que no son los tradicionales, no son bidimensionales, por así decirlo, no es el cuadro colgado sobre un muro, sino que son entornos que hay que vivir, meterse en ellos físicamente; como espectador, hay que recorrer las salas y sentirnos que estamos formando parte de este espacio que el artista ha creado, para que cada uno experimente y saque de la pieza lo que le parezca más conveniente".

Descubridor

Pedro Cabrita Reis es un descubridor de lo que nuestros ojos no ven, quizá a fuerza de mirarlo todos los días, de pensar tan solo en el uso inmediato de los materiales. Pero éstos, en toda su diversidad, de los más humildes a los más nobles, muestran siempre una proyección de la creatividad humana.

Las esculturas semi-abstractas, pinturas e instalaciones de este filósofo y poeta de las formas reciclan cada día materiales encontrados para crear evocativas obras artísticas de carácter casi arquitectónico, en donde el proceso de construcción aparece constantemente enfatizado.

La obra de Cabrita Reis, de gran elegancia, se caracteriza por unas instalaciones en las que diferentes técnicas dialogan, manifestándose así su gusto por los contrastes. En ellas se sirve de múltiples referencias que intentan destacar el carácter transitorio de los materiales, así como la atmósfera de perennidad que le otorga.

En su trabajo también se puede encontrar una atención persistente a las formas primordiales de la naturaleza y la representación: el árbol, la hoja, la silla, la ventana, la puerta, la escalera, la figura, el rostro humano…

Algo que llama particularmente la atención de Daniela Pérez es el interés especial de Pedro Cabrita Reis en la habilidad del hombre para construir espacios. "Esto lo vemos en el paisaje urbano todos los días, desde un edificio hasta una casa, una oficina, una parada de autobús, etcétera, todos son elementos que el hombre construye en el paisaje urbano y que van modificando este horizonte. Y en lugar de que nos guiemos por elementos de la naturaleza que están por ahí presentes, lo que nos sirve de guía es, en realidad, estas edificaciones", señala la curadora del Museo Rufino Tamayo.

En La línea del volcán, el artista portugués juega con este aspecto de ausencia y presencia de la naturaleza en el entorno, aunque el resultado no es un trabajo figurativo, sino abstracto. "No vamos a ver literalmente un volcán en este recorrido -explica Daniela Pérez-, sino un horizonte, si así lo queremos ver, y todo lo que puede conformar parte de los elementos y materiales que Cabrita Reis no solamente retoma del contexto y los trae al museo, sino que le da una nueva configuración, una nueva forma artística".

La inauguración de la muestra de Pedro Cabrita Reis La línea del volcán en el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo es este jueves, a las 20:00 horas, y permanecerá en exhibición hasta el 15 de noviembre de este año.
 
Semblanza

Pedro Cabrita Reis nació en 1956 en Lisboa, ciudad en la que vive y trabaja. Comienza a exponer públicamente en los inicios de la década de los 80. Desde entonces, su obra ha experimentado una importantísima difusión, siendo en estos momentos uno de los artistas portugueses más conocidos internacionalmente.

El trabajo de Cabrita Reis forma un auténtico continuo estético: dibujo, pintura, escultura e instalación. Sus escritos son de una gran precisión expresiva y, a la vez, de una notable calidad poética.

Su lenguaje plástico se centra en la universalidad de la forma geométrica: cuadrados, esferas, rectángulos, cilindros… Pero la geometría se convierte en algo próximo, como un resto o fragmento de la vida cotidiana: puertas, ventanas, casas.

En su obra utiliza materiales de todos los días: madera, aluminio, hule, plástico, cinta adhesiva, contrachapado, ladrillos, cristal, plástico. También estanterías metálicas de uso industrial. Y pequeños laberintos, máquinas pobres y objetos ausentes.

Al final, del dibujo a la instalación, a través de las pinturas o los objetos escultóricos, con Cabrita Reis el espectador se siente como si estuviera ante una arquitectura abandonada antes de su terminación e imaginariamente dentro de ella.

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