Cultura

El amor, lejos de los finales felices

El filósofo catalán Manuel Cuevas reflexiona sobre los modelos de pareja en el ensayo ''Amo, luego existo''

GUADALAJARA, JALISCO (09/JUL/2011).- El amor es un tema que vuelve a estar de moda para los académicos y un ejemplo es la cantidad de títulos editados sobre este sentimiento. Sin embargo, pensar el amor no es una buena señal, considera el filósofo catalán Manuel Cuevas, quien es autor del título Amo, luego existo, publicado bajo el sello Espasa.

El título, galardonado con el Premio Espasa de Ensayo 2010, realiza un repaso por las reflexiones propuestas sobre el amor de diferentes filósofos como Platón, San Agustín, Spinoza, Nietzsche, Paul Sartre, Hannanh Arendt y Michel Focault. Además, en el epílogo se analiza el momento actual.
De la propuesta de los filósofos sobre el amor, el autor señaló que “al hablar del amor se cumple una ley inexorable, que ocurre con el pensamiento, es que el pensamiento siempre va con retraso respecto a la vida. El pensamiento intenta traducir a categorías, a esquemas abstractos, a argumentos, lo que se da en bruto en la vida. Los filósofos iban a remolque de su propia experiencia –amorosa- y en muchos casos se sentían desbordados”.
El autor es catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona y no es la primera ocasión que su trabajo ensayístico es reconocido, ya ocurrió en 2005 con el Premio Alfaguara.

Para Manuel Cuevas, las reflexiones del amor son el reflejo del mal momento para este sentimiento, el cual es resultado de las aceleradas transformaciones sociales. El filósofo explicó que ahora el modelo del consumo se ha aplicado a las relaciones personales.

Consideró que el amor de la vida ya no está en uso porque el tópico actual es que una persona tenga tres parejas durante su existencia. La primera es la juvenil y apasionada, la segunda es estable para tener hijos y la tercera es para retirarse sentimentalmente. En el título, el escritor destaca el caso de la alemana Hannah Arendt, quien tuvo dos esposos y un gran amor. 

“Ya no hay un amor de tu vida, sino tres”, expresó Manuel Cuevas, quien afirmó que hoy las relaciones de pareja cubren necesidad.

— ¿El amor no está en su mejor momento?
— La versión optimista es que vamos hacia un nuevo modelo de amor, pero no hay que ser muy optimista porque aún no se define en qué consistiría ese nuevo amor.  Lo digo de otra manera:  ¿Le parece bonita la idea de poder encontrar a una persona, que lo colmara en todos los aspectos, con la que tuviera una comunicación óptima, una relación sexual inmejorable, un compañero, un amigo y un amante perfecto  y que esa relación durará  para siempre? Nadie está en contra de ese modelo, pero nos hemos resignado a no encontrarlo y a que es imposible. A partir de eso nos  adaptamos a lo que hay.

El amor, como nosotros lo conocemos, hoy es el resultado de una evolución histórico-cultural, por lo tanto también podría evolucionar y mejorar, pero cuidado porque puede empeorar. Y una posibilidad es que en este momento las cosas estuvieran empeorando.

— ¿La globalidad y el modelo de consumo han afectado al amor?
— Los amos del mundo necesitan personas moderadamente insatisfechas, no absolutamente insatisfechas ni desesperadas, que tiren la toalla. La figura del deprimido es disfuncional porque ni produce bien ni consume, pero en el otro extremo la persona absolutamente feliz y satisfecha, que por ejemplo podría ser el enamorado, tampoco es funcional al sistema.

— Entonces, ¿se modificará el modelo de la relación pareja?
— Ya se está modificando. Por ejemplo, lo normal era que las chicas y los chicos adolescentes en algún momento se empezarán a preocuparse por este asunto del amor. Ellos preguntaban a sus mayores dos cosas. La primera era ¿alguien se enamorara de mí? y la segunda era ¿cómo sabré si estoy enamorado?, la última tenía como respuesta: ‘ya lo notarás’. Hace un par de meses, con chicos de maestría, de veintitantos años, hablábamos de las relaciones amorosas  y uno de ellos decía ‘¿cómo sabe uno si está enamorado?’. De pronto pensé que hablaban como los adolescentes de antes y declaraban que no sabían muy bien que significaba estar enamorado. Eso es un indicio de un cambio cultural brutal, es decir que hoy el adolescente que antes creía estar enamorado era porque tenía determinadas expectativas y cuando veía que éstas se cumplían, decía: ‘Exacto, esto es el amor’. El problema es que hoy no se sabe cuáles son esas expectativas.
   
— ¿No saber cuáles son esas expectativas es un retraso?
— No estoy seguro de que sea un retraso o de que vayamos en la dirección de un modelo de sociedad en la cual el amor deje de ser central y pasé a ser segundario. El otro día, entré a una librería de Barcelona y tenía la lista de los más vendidos, uno de ellos se llamaba algo así como Contra el amor dependiente. Al hojear, el libro me di cuenta de que lo ahí calificaban como amor dependiente es lo que siempre hemos llamado amor.
Toda la vida, el amor ha sido dependencia, pero ahora el modelo es la autonomía, es decir que puedas estar sin nadie, que no dependas ni necesites a alguien para ser feliz porque en el fondo eso te hace vulnerable.
Con la excusa de que así no somos vulnerables, nos van descifrando el mensaje de que sin amor se vive más tranquilo.  
 
— ¿La autonomía es el enemigo?
— Es la falsa autonomía. En esta sociedad con sus contradicciones, con sus antagonismos, con sus desigualdades y con su compulsión por el consumo, hay que entender que cuando nos prometen libertad, normalmente es para ofrecernos desamparo.

''Toda la vida, el amor ha sido dependencia, pero ahora el modelo es la autonomía, es decir que puedas estar sin nadie'', Manuel Cruz, filósofo

El autor
Manuel Cruz (Barcelona, 1951) es catedrático de Filosofía contemporánea en la Universidad de Barcelona y es autor de casi una veintena de títulos como Siempre me sacan en página par, Acerca de la dificultad de vivir, Cómo hacer cosas con recuerdos, Menú de degustación y Las malas pasadas del pasado, galardonada con el Premio de Ensayo Alfaguara 2005. Ha sido profesor invitado en diferentes instituciones América y Europa.  Con Amo, luego existo obtuvo el Premio Espasa de Ensayo 2010.

El dato
Amo, luego existo.
Manuel Cruz.
Espasa. 2011. 250 páginas.

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