Cultura
El México que se fue, en un libro de viajes
La obra de Martha Heredia contiene una decena de crónicas de las fiestas patronales en diversos pueblos del país
GUADALAJARA, JALISCO (13/FEB/2011).- En los altos de Chiapas, escondido entre cerros y cañadas siempre verdes; muy cerca de San Cristóbal de las Casas, San Juan Chamula es el más grande de los pueblos tzotziles. En ese lugar las costumbres son tan fuertes que las mujeres tienen precio, y son más baratas que una falda. Es ahí donde comienza el libro Andándome yo pasiando, de Martha Heredia Casanova, un texto que cuenta las historias de 10 pueblos mexicanos durante sus fiestas patronales.
En la presentación del libro -celebrada en el Museo de las Culturas Populares-, con un brillo en los nostálgicos ojos, Heredia Casanova asegura que “mis mayores me enseñaron a transitar por paisajes nuevos y a descubrir el valor de los pueblos y las personas, esa siempre ha sido mi motivación”.
Andándome yo pasiando es un libro que contiene 10 crónicas escritas a través de la mirada de una mujer que estudió antropología y que se declara amante de las culturas populares. “Fueron 20 años de trabajo, la primera crónica es del 24 de junio de 1980, el día de San Juan precisamente en San Juan Chamula”.
La crónica relata un Chiapas antes de que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lo hiciera famoso en 1994. “Regresé hace poco, ví cosas que ya no me gustaron. Hace 30 años San Juan era un centro ceremonial, ahora al bajar del camión las niñas te piden dinero para tomarte fotos, el dinero mercantilizó todo”.
En el mismo sentido se expresó el director de Culturas Populares del Gobierno del Estado, Ignacio Bonilla, “tristemente las culturas populares se han venido olvidando, ahora todos queremos ser iguales, la identidad de los pueblos ya no existe. Al principio era solo la migración a los Estados Unidos. Como si la modernidad fuera sólo ser iguales en todos lados”.
La obra, que es editada por la Secretaria de Cultura, está dividida en tres capítulos, pues además de las 10 crónicas de las fiestas patronales del mismo número de regiones del país, están cinco más de las fiestas de Michoacán y otro tanto de las festividades jaliscienses.
“En total son 20 crónicas que son mis vivencias. Es para recordar las corundas, para acordarme cómo prendía el fogón, es recordar lo platicado con todas las personas que me permitieron conocer un poco de la identidad que somos”, explica.
En la presentación del libro -celebrada en el Museo de las Culturas Populares-, con un brillo en los nostálgicos ojos, Heredia Casanova asegura que “mis mayores me enseñaron a transitar por paisajes nuevos y a descubrir el valor de los pueblos y las personas, esa siempre ha sido mi motivación”.
Andándome yo pasiando es un libro que contiene 10 crónicas escritas a través de la mirada de una mujer que estudió antropología y que se declara amante de las culturas populares. “Fueron 20 años de trabajo, la primera crónica es del 24 de junio de 1980, el día de San Juan precisamente en San Juan Chamula”.
La crónica relata un Chiapas antes de que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lo hiciera famoso en 1994. “Regresé hace poco, ví cosas que ya no me gustaron. Hace 30 años San Juan era un centro ceremonial, ahora al bajar del camión las niñas te piden dinero para tomarte fotos, el dinero mercantilizó todo”.
En el mismo sentido se expresó el director de Culturas Populares del Gobierno del Estado, Ignacio Bonilla, “tristemente las culturas populares se han venido olvidando, ahora todos queremos ser iguales, la identidad de los pueblos ya no existe. Al principio era solo la migración a los Estados Unidos. Como si la modernidad fuera sólo ser iguales en todos lados”.
La obra, que es editada por la Secretaria de Cultura, está dividida en tres capítulos, pues además de las 10 crónicas de las fiestas patronales del mismo número de regiones del país, están cinco más de las fiestas de Michoacán y otro tanto de las festividades jaliscienses.
“En total son 20 crónicas que son mis vivencias. Es para recordar las corundas, para acordarme cómo prendía el fogón, es recordar lo platicado con todas las personas que me permitieron conocer un poco de la identidad que somos”, explica.