Cultura

Don Winslow novela la violencia del narcotráfico

El autor estadounidense explora los rincones de la miseria humana en un thriller épico, coral y sangriento

GUADALAJARA, JALISCO.- El escritor estadounidense Don Winslow (Nueva York, 1953) asegura que la ficción está rezagada por mucho si de lo que se trata es de compararla con la realidad. Lo confirma El poder del perro (Random House Mondadori), una novela que viene a ser una “versión narco-mex de El Padrino de Mario Puzo”, según Rodrigo Fresán, autor del prólogo en la edición en español.

Winslow, que antes de dedicarse a la escritura trabajó como investigador privado, guía de safaris y repartidor de alimentos, tardó cinco años en escribir esta historia cruda y directa que documenta tres décadas de tráfico de droga entre México y Estados Unidos.

Por más que los personajes sean “invenciones verosímiles”, El poder del perro está “dolorosa” y “terriblemente” basada en hechos reales. “Quería reflejar el aspecto real del narcotráfico, que el lector pudiera sentirlo”, apunta el escritor como justificando los ríos de sangre que corren por la novela y que hicieron de su escritura lo más parecido a “un paseo por el infierno”.

De hecho, Winslow no sólo pretende capturar la crudeza y brutalidad del narcotráfico, sino que va más allá e insiste en el reparto de responsabilidades: “Es un error decir que el problema mexicano de la droga se originó en México: se originó en Estados Unidos. Tenemos el mal hábito de señalar a mexicanos, colombianos y afganos por producir droga, pero, ¿quién la compra? ¿Cómo se puede decir ‘quiero comprar esto’ y luego culpar al vendedor?”.

A través de las 719 páginas de El poder del perro, Don Winslow relata la lucha de casi 30 años de Art Keller, agente de la DEA, contra los cárteles.

- Cuando empezó a preparar este libro tenía planeado escribir un “thriller” corto, pero lo que descubrió le hizo cambiar de planes.
- Cuando en 2000 sucedió la matanza de mujeres y niños que aparece al principio del libro, empecé a preguntarme cómo es posible que suceda algo así. Pasé cinco años en México investigando gente involucrada en el narcotráfico y cuanto más avanzaba, mi rabia más crecía. Cuando terminé El poder del perro estaba deprimido. Escuchar las matanzas de los cárteles en las noticias me entristece. Años después seguimos viendo lo mismo, nada ha cambiado, nada va a mejor, de hecho, estamos peor que antes.

- En el libro plasma juego sucio entre la DEA y la CIA, entre policías mexicanos corruptos y no, y una brutalidad fuera de toda lógica. ¿Cuánto hay de realidad en su novela?
- Un 90%.

- ¿Le amenazaron para impedir que terminara de escribir el libro?
- En algún momento sentí un poco de miedo, me sentía un objeto controlado. Pero querer que te entiendan forma parte de la naturaleza humana y, en ese sentido, hice un esfuerzo muy sincero y honesto para intentar captar bien el punto de vista de las personas que entrevistaba. Me entrevisté con capos de cárteles y me documenté durante seis años y a nadie le mentí: dije que haría una novela; en realidad, en diversos círculos muy selectos todo lo que explico es información conocida. Es un retrato muy exacto de la realidad. No tengo miedo. Bueno, una vez. Me amenazaron. Fue una llamada de un capo local.

- La historia que cuenta abarca tres décadas y bascula entre varios protagonistas. ¿Le costó dar con la estructura?
- Escribí un manuscrito de dos mil páginas en el que la acción de arranque era un caos. Hasta que no empecé a reescribir ese original no me di cuenta de lo que querían los personajes: cada uno busca una manera decente de vivir en un mundo indecente.

- ¿Tuvo que frenarse mucho para no dar una sobredosis de atrocidades al lector?
- Sí. El manuscrito original era más bestia, tuve que analizar bien lo que tenía que incluir y lo que no. Para hacerlo seguí un viejo precepto de las artes marciales referente a cómo capturar un tigre. Consiste en tomar un gran bloque de madera y tallar todo lo que sobra. Después de tres años, yo sólo tenía un bloque de madera, así que tomé una sierra eléctrica y empecé a cortar hasta que salió el tigre.

- En la novela también ajusta cuentas con los políticos…
- En Estados Unidos gastamos 17 mil millones de dólares el año pasado intentando prohibir que la droga cruzara la frontera y entrara en el país. En tratamientos para los adictos sólo se invirtió una parte muy pequeña. El 70% de los prisioneros de las cárceles norteamericanas están ahí por temas de drogas o relacionados con ellas. El costo social es alucinante. Uno de los pocos sectores en crecimiento en esta época de recesión es la construcción de cárceles. Así que detrás hay mucho dinero. Me desespera, me enfado.

- ¿Qué tipo de libros le interesan?

- Leo bastante novela negra y admiro a unos cuantos autores del género. Pero cuando me paso todo el día escribiendo, por la noche no me queda demasiada energía para seguir con el mismo tipo de literatura. Por eso leo muchos libros de investigación y mucha historia americana. Me entusiasma leer historia. En lo que respecta a las novelas, recientemente releí Ana Karenina y me parece una de las mejores de todos los tiempos.

- En su país ya le catalogan como el autor de la gran novela americana sobre las drogas. ¿Le resulta cómoda la etiqueta?

- Son muy amables. Es un honor y me siento complacido, pero no sé si me siento cómodo con la etiqueta. Lo que puedo decir es que El poder del perro lo he escrito lo mejor que he podido.

- ¿Veremos el libro convertido en serie de televisión?
- No hay nada firmado, pero estamos negociando y a mí me gustaría. Admiro mucho a gente que escribe series como The Wire o True Blood. Una película es el medio de trabajo de un director, pero la televisión es el mejor medio para los escritores. Aunque sólo sea por el ritmo al que se hace. Como guionista tuve muy buenas experiencias. En realidad, te dejan escribir lo que quieres porque los ejecutivos no pueden seguir el ritmo de lo que se hace.

- ¿Vive en San Diego porque escribe novela policiaca o viceversa?

- Vivo en San Diego porque me encanta, pero sí que es cierto que es un terreno abonado para escribir novelas negras. Hueles la frontera y lo que sucede en ella, especialmente si conoces el lado negro de los bajos fondos. California también es la cuna de Raymond Chandler y Dashiell Hammett. San Diego da para mucho.


Apuntes biográficos

Don Winslow estudio Periodismo e Historia Africana en la Universidad de Nebraska. Se marchó a Sudáfrica, donde trabajó como periodista e investigador en la Universidad de Ciudad del Cabo. Ejerció varios trabajos y obtuvo un máster en Historia Militar. Ha sido guionista de cine y televisión.
Además de relatos cortos, ha publicado novelas, en su mayoría de crimen y misterio, con abundante documentación y descripciones precisas. En su haber tiene títulos como The Death and Life of Bobby Z, llevada al cine en 2007, mientras que su libro The Winter of Frankie Machine podría verse, igualmente, en las grandes pantallas si fructifica un acuerdo con Robert de Niro, que se ha interesado por él.

Sin embargo, “el tema está complicado y no sé si debería hablar de ello, aunque en cualquier momento podría sonar el teléfono”, afirma.


Escuchar las matanzas de los cárteles en las noticias me entristece. Años después seguimos viendo lo mismo, nada ha cambiado, nada va a mejor
Don Winslow, escritor.

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