Cultura

''Centralidades'', no zonas para Guadalajara

Desde el Patronato del Centro Histórico, a cargo de Carlos Ramírez Castro, se impulsará el repoblamiento del primer cuadro, una movilidad eficiente, y la renovación barrial

GUADALAJARA, JALISCO (09/JUL/2011).- Guadalajara es otra. Y obligado es pensarla y ordenarla de acuerdo a esa nueva realidad en la que no deben preverse zonas, sino “centralidades”, asegura Carlos Ramírez Castro, el nuevo director del Patronato del Centro Histórico de Guadalajara.

Ramírez Castro es quizás sea una de las personas más experimentadas que han tomado las complejas riendas de la ciudad en materia urbana. Con experiencia internacional al haber desarrollado programas para ciudades norteamericanas, europeas y orientales, ahora se hará cargo de una parte de la ciudad que lo vio nacer, para mejorarla. “Nací aquí en el Centro, aquí hice mi vida hasta los 18 años y con mucho pesar veo el deterioro que ha tenido en los últimos 40 años”.

Al especialista le queda claro que las “centralidades” con base en las que se tiene que pensar Guadalajara son: “Centro Metropolitano; la centralidad de la salud que está conformada por una gran extensión tal vez de 40 hectáreas de territorio usado muy intensamente entre avenida Alcalde y Hospital hasta el Centro Médico; toda la zona que está en torno a la Expo Guadalajara y que se está transformando mucho. Tenemos la zona en torno al Rastro y la Central de Carga; y tenemos la que también está sufriendo un proceso muy intenso de cambio que es todo el eje González Gallo - R. Michel. Todo esto viene a demandarnos, entonces, que nos quitemos los lentes de la zonificación y que empecemos a ver la ciudad de otra manera”, explica.

Ramírez tiene metas claras ahora que llegó al Patronato, una figura que influye en las decisiones que se toman en torno al ordenamiento de su zona de influencia de manera directa y activa. Se necesita “reforzar la institución para que trabaje con mayor capacidad económica. Necesitamos conseguir inversionistas para hacer un proyecto piloto que demuestre que el Patronato funciona”, señala.

Para ello, desde mayo pasado se da a la tarea de concretar el programa que, sirviendo a intereses públicos y privados dada su configuración como organismo público descentralizado, logre un reordenamiento y mejoramiento de lo que él llama el Centro Metropolitano, puesto que es el núcleo de la zona conurbada de Guadalajara, pero también del estado de Jalisco y de la región de Occidente. Y por eso la intensidad de sus problemas.

Repoblamiento y movilidad
El proyecto piloto que en estos días estudia, se enfoca en una serie de conceptos entre los que destaca primeramente el repoblamiento del Centro. “A pesar de que esta es una zona económicamente importante, tiene un problema serio de pérdida de población y de funciones urbanas. Éstas se han polarizado y se ha perdido el vigor en lo habitacional y en el espacio público”, advierte el arquitecto.

“Otro ángulo muy importante es el tema de la movilidad –refiere-. El Centro tiene problemas serios como todo el municipio, pero aquí se concentran de manera aguda”. En seguida, una “estrategia de habitabilidad barrial” que dotará las zonas del perímetro con atractivas condiciones de vida que las conviertan en puntos interesantes para vivir.

De acuerdo a Ramírez Castro estas son estrategias preexistentes en el Plan Municipal de Desarrollo. “No las estamos inventando, pero nos dan el sustento para poder trabajar”.

La zonificación fuera de vigencia
De tal forma, el complemento vendrá en “un  instrumento más que está por salir a consulta pública, que es el Programa Municipal de Desarrollo Urbano que es el que fija la política y la estrategia urbana para el territorio municipal”.

Éste ha tomado como parte de su fundamento la información arrojada por el último censo del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) de 2011 que demuestra la existencia de 12 áreas de intensa actividad económica dentro de la Zona Metropolitana de Guadalajara y seis de ellas dentro del perímetro del Centro en las que hay una discordancia entre su conglomeración comercial y sus características urbanas. “Les llamamos áreas de alta centralidad porque concentran muchísimos empleos y muchísimas actividades complementarias, a veces contradictorias”. Se trata de zonas en las que los cambios de funciones urbanas han convertido lo que una vez fue vivienda en oficinas, comercios y bodegas, creando “dinámicas negativas en el territorio en las que se impide que lo habitacional conviva felizmente con estas otras actividades”.

Para ello, Ramírez Castro planea las líneas de trabajo que asumirá el Patronato del Centro Histórico. “Es un trabajo complejo por esa particularidad que tiene el territorio y porque además, el Centro en sí, es un lugar en el que se expresan todas las contradicciones de la ciudad”.

La particularidad del Centro es que dentro del Código Urbano de Guadalajara, el territorio se maneja desde el punto de vista de la zonificación. “Tenemos 30 años pretendiendo arreglar los problemas de la ciudad con un solo instrumento normativo de zonificación, que se expresa a través de los Planes parciales de desarrollo –explica el experto-. Obviamente esto no arregla las cosas, es un instrumento más, pero nos faltan otros para poder intervenir en una situación tan compleja”.

Según Ramírez Castro, Guadalajara ya está en el momento histórico adecuado para cambiar los criterios de gestión del territorio. “Creo que tenemos que ir hacia visiones distintas en donde el Patronato puede aportar mucho, porque su área de intervención, que es donde ocurren las mayores dinámicas urbanas de la ciudad, incluye esas centralidades que le dan vida económica a la ciudad pero también innumerables problemas”.
“Más que transformar es hacer un enfoque distinto y un poco de historia”, dice el especialista.

“Hasta 1980 teníamos un instrumento que respondía a la gran demanda que hubo por fraccionar el suelo urbano por el crecimiento demográfico. Entonces hubo una Ley de Fraccionamientos, cómo fraccionar y cómo desarrollar la expansión de la ciudad.

Luego llega la Ley de Desarrollo Urbano (a principios de los noventa) que es la que introduce a la planeación de la ciudad de Guadalajara el concepto de zonificación, es decir, normar todos los usos de suelo y consecuentemente encadenar esto con los giros que se pueden permitir para que un terreno o una construcción se utilice de alguna manera. Esto creó un reglamento muy complejo que trajo todo este concepto de planes de desarrollo y planes parciales que norman el uso que puedes darle a tu finca, terreno o desarrollo. ¿A dónde nos han llevado? Pues a que en 30 años nuestra ciudad no ha tenido resultados físicos ni sociales que nos enorgullezcan, por ponerlo de alguna forma. La ciudad más bien ha padecido un proceso de deterioro y esto no solo lo ha ocasionado la Ley de Desarrollo Urbano –que después se convirtió en el Código Municipal-, sino la pobre visión que da ver la ciudad a través de esa zonificación que las autoridades creyeron que iba a producir una mejor ciudad.”

-Entonces, ¿esos planes se deben modificar?
Los planes además se convirtieron en instrumentos de impedimento para invertir en la ciudad y como resultado también colateral, se convirtieron en herramientas de corrupción. Como hay tanta normatividad y como pasa por tantos escritorios, el proceso está plagado de problemas y corrupciones. Por ejemplo: El territorio en el que el Patronato gestiona –estamos hablando de mil 700 hectáreas de terrenos-, que es un mundo, la ambición de gestionar está por encima de los recursos, nos ha rebasado. Pero en ese territorio está 80% de las líneas de transporte masivo de la ciudad, entonces ¿qué pasa y cuál es la otra cuestión? Que los planes no fueron capaces de gestionar el transporte en los corredores de alta movilidad. La intensidad del uso del corredor Javier Mina no corresponde con el medio de transporte tan eficiente que ahí se tiene. Las líneas del Tren Ligero en ciertas zonas andan como a 50% de su capacidad de pasajeros porque el territorio que sirven no les demanda ni les aporta mayor cantidad de usuarios. Entonces ¿qué está normando el Programa Municipal de Desarrollo Urbano? Que en los corredores de alta movilidad se incentive la vivienda para permitir que si éstos te conducen a las zonas de mayor empleo en la ciudad, también los viajes casa-trabajo se hagan en esa misma zona. Es decir, permitir una mayor intensidad de desarrollo en las zonas adyacentes de esos corredores.

El proyecto piloto en el que el nuevo director del Patronato del Centro Histórico trabaja, contempla lo anteriormente dicho, involucrando a la Iniciativa Privada (desde las cámaras, al empresariado y la banca) para incentivar la inversión en la ciudad. “Hacer proyectos que aporten, que tengan concepto de usos mixtos que es lo que demanda el territorio, que estos se ubiquen cerca de los corredores de alta movilidad y que al final, con un trabajo sostenido de muchos años, podamos convertir la ciudad en algo distinto”.

Con una fuerte atención en los espacios públicos que actualmente se encuentran por debajo de la norma internacional y que “no solamente son insuficientes sino de muy mala calidad”, el Patronato buscará hacer cambios “cuantitativos y cualitativos en su manera de actuar”, para generar prototipos que atraigan la inversión.

Si a esto se le logra sumar la capacidad del Ayuntamiento para gestionar permisos, autorizaciones y licencias a corto plazo, y que así los proyectos dejen de convertirse en “callejones sin salida”, se podrán sentar ejemplos que se puedan escalar a los financiamientos. “Si los instrumentos están ahí, creo que desde el punto de vista legal, la base también está”, asegura.
Ana Guerrerosantos

Perfil
Carlos Ramírez castro es un arquitecto y urbanista experto en infraestructura y vivienda con experiencia internacional en el mejoramiento de asentamientos y gestión de proyectos. Ha trabajado como consultor para el Banco Mundial, el Banco de Reconstrucción Alemán, Hábitat de la Organización de Naciones Unidas y KFW, así como para varias empresas desarrolladoras de vivienda y transporte.

El Patronato
El Patronato del Centro Histórico, creado en 1993 por el entonces gobernador Carlos Rivera Aceves para rescatar y conservar las áreas que identifiquen a nuestra ciudad e incrementen el sentido de pertenencia de la comunidad, tiene un perímetro territorial que va de la avenida Belisario Domínguez hasta la Minerva en el sentido Oriente-Poniente  y desde avenida Washington hasta Jesús García en el sentido Norte-Sur.

''Los planes parciales de desarrollo han sido muy estrechos en la concepción de la mezcla de usos y por lo tanto, han reflejado mucha pobreza en sus coeficientes de desarrollo'', Carlos Ramírez Castro, arquitecto.

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