Cultura

Adiós a una cuentista fantástica

Magdalena Casillas destaca la importancia de rescatar la memoria de autores como Amalia Guerra

GUADALAJARA, JALISCO (09/JUL/2014).- La tarde del lunes falleció la escritora michoacana Amalia Guerra (1916-2014). Pasó más de la mitad de su vida en la capital jalisciense, en donde desarrolló una carrera profesional como escritora, primordialmente de cuento.

Sus libros formaron parte de los catálogos de instancias públicas como el Departamento de Bellas Artes del Estado de Jalisco en los setenta, la Secretaría de Cultura, la Universidad de Guadalajara y en las editoriales Ágata y Katún. En 2001 recibió el Premio Jalisco en el área de Letras.

El escritor Artemio González García la recuerda como una cuentista muy notable: “Estuve con ella en el taller de Rivas Sainz, tenía un estilo muy propio. Yo la catalogo en un género entre realista y fantástico. En los desenlaces asombra con un toque sobre natural. De verdad es una cuentista extraordinaria, y también escribió un poco de poesía”; sus versos los publicó en A pesar de la niebla (Secretaría de Cultura, 1999).

González García convivió con la autora en el Ateneo Summa, como lo llamaba Arturo Rivas Sainz, su promotor: “Teníamos reuniones todos los lunes, empezaban a las nueve de la noche, hasta las 10, 11 o 12. Primero nos hablaba de la teoría literaria, sobre sus ideas, lo que pensaba y cómo lo adaptaba a lo que él pensaba. Al cuento, novela, poesía y ensayo, pues él era un gran ensayista. Hacía la plática y nosotros le preguntábamos; luego era la sesión de lectura. Hacíamos una crítica entre todos, primero nos dejaba hablar a los demás”.

En esas noches, recuerda el escritor, Amalia sorprendió con sus textos y los finales fuera de lo real, como los define García: “El vuelo, el cuento homónimo del libro, tiene un desenlace muy sorpresivo, muy bueno: mezcla lo realista con lo fantástico, le da más valor al cuento, más atractivo”.

El autor detalla que Guerra entró en el mundo de las letras ya con una madurez, pues debutó en 1974 —casi tenía 60 años cuando publicó El vuelo—.

La carrera literaria de Amalia Guerra, en activo, duró de 1974 a 1999, con cinco libros, cuatro de ellos cuentos y uno más de poesía.

Por El vuelo, Retorno al eco y Las ataduras, Artemio González afirma que Amalia Guerra “es una de las máximas literatas en el género del cuento en Jalisco”.

Amalia, encantadora como su narrativa: Magdalena González Casillas


Magdalena González Casillas, historiadora de la vida cultural en Guadalajara, recuerda a Amalia Guerra como “una de las narradoras más importante de su generación. Sin duda tiene un importante lugar en las letras jaliscienses”.

González Casillas fue maestra en la Licenciatura en Letras Hispánicas de la Universidad de Guadalajara, y recuerda que aunque Amalia no egresó de la carrera ni impartió clases ahí, sí era asidua tanto a las conferencias y cursos especiales que se ofrecían en la facultad: “Formaba parte del área de letras, como presencia viva y activa”.

Y si bien la obra de Amalia Guerra habla por sí sola, González Casillas también destaca de ella su personalidad: “Era tan cálida, tan rica, tan encantadora como su narrativa. Sus maneras de expresarse oralmente y por escrito estuvieron a la misma altura. Era brillante y ágil, su prosa es muy atractiva: uno agarra el libro, empieza a leerlo y no puede soltarlo hasta que acabamos de leerlo”.

Magdalena considera importante mantener viva la obra de Guerra: “Me parece muy importante que no se pierda la memoria de las escritoras jaliscienses, una historia que comenzó en el siglo XIX, pero también las del siglo XX y que mueren a comienzos de este siglo XXI”.

González Casillas advierte también la importancia de tener presente la obra de otros escritores que han desaparecido este año, como el propio Ernesto Flores, quien fuera amigo de Amalia.

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