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Viernes, 16 de Noviembre 2018
Tecnología | Se han observado las larvas de Platynereis dumerilii

Descubierto el rudimentario sistema nervioso de las larvas marinas

Las larvas marinas nadan en dirección a luz gracias a un nervio que conecta sus sencillos ojos con el sistema locomotor

Por: EFE

CIUDAD DE MÉXICO.- Las minúsculas larvas de los invertebrados marinos nadan en dirección a luz gracias a un nervio que conecta sus sencillos ojos con el sistema locomotor.

Así lo revela un estudio realizado por científicos del Instituto Max Planck (MPI) y el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Alemania y que ha publicado la revista británica "Nature".

La luz dirige la navegación de las larvas de gusanos, esponjas, medusas y otros invertebrados que forman parte del zooplancton, un movimiento que en términos biológicos recibe el nombre de fototaxis.

El zooplancton puede viajar así desde el fondo marino hasta la superficie, pero seguía siendo una incógnita cómo esos animalillos, contando sólo con unos sencillos ojos y un simple sistema nervioso, son capaces de coordinar la fototaxis, explica Detlev Anrendt, responsable de la investigación en el EMBL.

Los ojos que tienen las larvas son unos ojos mínimos, dos puntitos formados, cada uno, por sólo dos células, una que recibe la luz (la fotorreceptora) y otra que acumula pigmentos.

El equipo ha empleado las larvas de "Platynereis dumerilii" como modelo para su investigación.

Esta larvas son fototácticas durante dos o tres días, un tiempo que aprovechan para migrar hacia la superficie con el propósito, seguramente, de dispersarse, explica a Efe Gáspár Jékely, investigador en el MPI y autor principal del estudio. Luego, dejan de serlo y vuelven al fondo.

El "Platynereis" no nada en línea recta, sino que describe en su trayectoria una espiral que gira en el sentido de las agujas del reloj, a la vez que rota sobre su propio eje en dirección al movimiento.

Se propulsa gracias al movimiento de dos bandas de "remos" (de cilios) alrededor del cuerpo, a modo de "cinturones", por debajo de los cuales corre un anillo de neuronas que distribuye la señal nerviosa.

Jékely y sus colegas han descubierto que las células fotorreceptoras extienden un larguísimo axón, una especie de cable que llega directamente hasta el anillo, donde hace contacto.

La conexión entre el axón y el anillo en este punto no es eléctrica, sino química, similar a la que ocurre en nuestro organismo entre los nervios y los músculos, y donde se mueve un tipo de neurotransmisor muy específico, la acetilcolina.

Cuando iluminaban sólo un ojo, el equipo observó que los cilios de ese lado modificaban su batir, conduciendo así la trayectoria del nado.

Han comprobado además que los ojos funcionan de un modo independiente, así que si la larva pierde uno de ellos el sistema sigue funcionando.

Señalan los autores que los puntitos oculares del "Platynereis" se parecen al primer proyecto de ojos que debieron aparecer en la historia de la evolución animal y del que Charles Darwin hablaba, los proto-ojos.

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