En un segundo nivel, pero no menos importante, existen ciudades como Bruselas, en Bélgica. Una ciudad que se caracteriza por ser el corazón de Europa, cuyos monumentos y palacios recrean el marco perfecto para un entorno acogedor y apetecible para recorrer.El recorrido puede comenzar en la Gran Place, un conjunto arquitectónico que destaca por ser el más bello de Europa. Muy cerca también se encuentra el Manken Pis, o el "niño que hace pipí", un extraño icono de la ciudad.Para ir de compras puedes visitar el Galerie Saint Hubert, así como el Palacio Royal y el Parque Bruselas, donde habitan los reyes de Bélgica. Un poco fuera de la ciudad se encuentra la espectacular estructura denominada Atomium, creada en 1958 para dar cabida a la Exposición Universal de Bruselas de aquel año. Algo así como la creación de la Torre Eiffel en Francia, la que se pensó duraría sólo unos meses y hoy en día perdura como uno de los más grandes símbolos creados por la humanidad. Volviendo a Bruselas, el Barrio Europeo alberga al Parlamento de la Unión Europea.Pero no solamente Bruselas es una cara bonita, también existe su amplia gastronomía y por supuesto, el gusto inherente de los habitantes por la cerveza. Patatas fritas acompañadas de mejillones con esta bebida, son un manjar en cualquier bar o restaurante. Por último, Bruselas es rica en chocolaterías. Invariablemente en tu visita a esta ciudad no olvidarás llevarte unas cuantas tablillas.De esta forma, la blanca y educada ciudad de Bruselas está al alcance de cualquier turista por Europa, que busque algo distinto a lo que la mayoría quiere. Para llegar desde México, no existen vuelos directos, pero sí en conexión, ya sea por Iberia hacia Madrid o Barcelona, así como KLM, Lufthansa y Aeroméxico, ofrecen diversos puntos a donde aterrizar en el Viejo Continente. Una vez por allá, las opciones por carretera, avión o tren, son diversas.