Viernes, 26 de Junio 2026
Suplementos | Por José Luis Cuellar de Dios

Aprender de ellos

Pobreza y discapacidad

Por: EL INFORMADOR

Llega puntual a su crucero, avenida Vallarta y Niño Obrero, rodeado de construcciones que albergan poder económico, vida digna, lujos y comodidades, condiciones a las que Francisco nunca llegará. Salvo los sábados y domingos nunca falta, camina pesadamente y de vez en vez se toma un respiro acomodándose bajo la rala sombra de un pequeño árbol, al que la contaminación ha deshojado, disminuido de tamaño y eliminado su brillo.

Me pregunto para qué escribí su nombre. Que importa cómo se llama, dónde vive, cuántos años tiene, y quién lo lleva y lo recoge. Si lo explotan, si lo maltratan ¿a quién le importa? es uno mas de los miles de indigentes discapacitados que pululan, hambrientos y desesperados en todos los cruces de nuestra próspera, dinámica y hermosa ciudad de Guadalajara, habitada por tapatíos orgullosos de su origen.

Su cuerpo deforme y su capacidad intelectual disminuida lo han llevado a “trabajar” recogiendo limosnas; ni educación temprana, ni rehabilitación, ni integración ¡qué esperanzas! se trata de una persona con discapacidad que forma parte de la legión de seres que viven vidas no vividas: seres anónimos que deberían retirar de la calle para evitar un espectáculo que nos molesta.

Francisco acerca a los automovilistas que se dignan bajar su ventanilla -la generosidad pendiendo de nuestro estado de ánimo- una pequeña lata, desgastada y rota, de lo que alguna vez fue un refresco y que se ha convertido en su herramienta de trabajo. Si tan sólo la empresa embotelladora le pasara una iguala por la promoción. La exposición cotidiana al inclemente sol le ha convertido el color de su piel en el color gris oscuro de la desesperanza; articula algunas pocas palabras pero siempre esboza una sonrisa.

La sonrisa de Francisco me lleva a reflexionar acerca de su compleja y perturbadora condición, donde la marginación y el desprecio es la marca de su vida. Si lográramos aprender a socorrerlo como él ha aprendido a mantener la fe en la bondad humana, otro destino le esperaría a Francisco. (Me pregunto si así se llama o si le han recomendado que eso diga). A quién le importa.

Cuando la desgracia se empeña en acosar a un ser humano se alían la pobreza con la discapacidad. Que pocas esperanzas tienen estos olvidados colectivos que no han recibido la atención adecuada que la severidad del caso amerita. Los derechos de alimentación, educación, salud, vestido, hogar y todos aquellos que la Constitución reclama para los mexicanos, no son aplicables para Francisco pues se le considera, jurídica y legalmente, como prospecto de ciudadano: recién está en proceso de aprobarse una ley para cuidar de sus derechos, ley que ha esperado 2009 años.

He pensado detener mi auto, bajarme y charlar largamente con Francisco, recomendarle la Fundación Santa Marta, recomendarle que vaya a Unidos. No lo hago y a veces pienso que nunca lo haré porque me sobresalto al pensar que quizás, hurgando un poco mas en su vida, encuentre episodios que solamente inventando nuevos sentimientos se puede resistir conocerlos. Amén de los amenes. 

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones