Suplementos | José Cuéllar de Dios Luis Aprender de ellos Decepción fulminante Por: EL INFORMADOR 6 de agosto de 2009 - 21:32 hs La discapacidad intelectual es quizás, de entre la diversidad de discapacidades, la más retadora de enfrentar, tanto para la persona que la tiene como para los familiares de la misma. La ausencia parcial o total de la facultad de discurrir, del entendimiento y de la expresión de las ideas provoca una penosa y pesada dependencia para terceros que sólo con una entrega irrenunciable de amor se puede solventar. La vida adulta de estas personas, cuando los padres faltan y la dependencia es aún más exigente, se torna, en caso de no estar bien atendidos, en un calvario inenarrable con signos de inhumanidad. A este colectivo, el gobernador del Estado le anuncio el pasado mes de enero que podría disponer en breve de un Centro para su Atención con instalaciones adecuadas para el caso y personal especializado para ofrecer atención profesional y de calidad. Han pasado seis meses del promisorio anuncio y desafortunadamente por un lado se fue el discurso y por otro, exactamente el contrario, los hechos. El pasado miércoles 29 de julio anuncio, también el gobernador, que debido al recorte presupuestal se cancelaba el Centro de Atención a Niños con Discapacidad. A bote pronto podemos reflexionar acerca de los números: el recorte presupuestal asciende a dos mil 600 millones de pesos, el costo aproximado del Centro que comentó es de 52 millones -cifra extraoficial- es decir un 2% del recorte. La primera pregunta es ¿valía la pena cancelar una obra de inmensa magnitud social por un 2% que quizás se hubiera podido sacar de algunas otras partidas? Cancelación basada en argumento endeble de perturbadora absurdidad. Tan lamentable decisión parece una actitud de desprecio hacia este desamparado colectivo, amén de verse como una postura ambivalente de un gobierno que ha enarbolado la bandera de la solidaridad social. Parece una medida injusta, pueril y estrecha de miras hacia un grupo minoritario de la sociedad, abandonado e indefenso, que sólo mueve a la compasión y a la ternura y que hoy siente pisoteada su dignidad. Llama poderosamente la atención que ante tal anuncio ningún ánimo se ha encendido para reclamar y abogar por la causa, sobre todo de aquellos personajes, funcionarios y de la propia sociedad civil, que invocan con frecuencia el altruismo en clubes y reuniones sociales, pero que en casos como estos brillan por su ausencia. Inercias y conformidad producto de una obediencia convertida en sumisión. Evidentemente la decisión de cancelar el proyecto del Centro de Atención a Niños con Discapacidad Intelectual está basada en argumentos frágiles que señalan la falta de una clara perspectiva de las consecuencias posibles: un gobierno no es grande si no es justo. ¿Cómo estimular la generosidad, el espíritu fraternal y el idealismo si a las personas con discapacidad intelectual que son seres indispensables como aglutinantes sociales se les relega a la ignominia del abandono? ¿Será que la supuesta convicción de apoyo a estos seres únicos donde todo es fecundidad es más aparente que profunda? Escalofriante error de gobierno y sociedad. La realidad resulto más poderosa que la anhelada utopía. Otra buena intención pospuesta para el nunca jamás. Amén de los amenes. Temas Calor de hogar Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones