Viernes, 10 de Octubre 2025
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Usos y costumbres de la vida social tapatía

Algunos interesantes datos sobre pintura popular jalisciense del siglo XIX y la colección que guarda la Casa Museo Frida Kahlo en la Ciudad de México

Por: EL INFORMADOR

Como mencionábamos ya en nuestra anterior entrega, aún queda mucho por investigar acerca de la pintura popular costumbrista jalisciense del siglo XIX... así como hace años dimos con una de las mejores obras de retrato a nivel nacional, firmado por un autor casi desconocido como lo fue MARCELINO MARES... al paso del tiempo nos hemos venido topando con mas obra de notoria autoría local, muchos de ellos anónimos o de autores aun sin identificar y que confirman la teoría de que Guadalajara fue cuna del retrato nacional y popular por excelencia... arrancando con la época independiente y teniendo -por supuesto- a JOSÉ MARÍA ESTRADA como nuestro máximo exponente.

Sabido es por todos que a instancias de CHUCHO REYES, ROBERTO MONTENEGRO, CRISPINIANO ARCE o CARLOS OROZCO ROMERO, se revalora el retrato del XIX y el llamado “costumbrista” en una época en que lo “académico” tenía aparentemente más valor. Así al incursionar los arriba mencionados al mundo de la intelectualidad, las artes y de la “inteligenzza” capitalina... trasladan a la Ciudad de México todo este mundo, ya un poco decadente y medio olvidado, pero lleno de autenticidad y originalidad. De inmediato los elegantes y soberbios gurús de lo exquisito y el buen gusto de la capital ceden terreno y se doblegan ante lo auténticamente tapatío y , con CHUCHO REYES a la cabeza se comienza a apreciar tanto el retrato costumbrista y el arte popular, como los colores mexicanos, entre una alta sociedad de la Ciudad de México un tanto más europeizada y nada auténtica por cierto.

Es así que coleccionistas como ALBERTO PANI, MORILLO ZAFA, MOISÉS SÁENZ, el Gral. ESTRADA o MARTE R. GÓMEZ... rápidamente se “encantan” con el candor y lo naif de nuestro arte pictórico jalisciense y logran hacerse de algunas buenas piezas. Y por supuesto las buenas colecciones de los tapatíos ya radicados entonces en la capital, que poseían las propias como Don ÁNGEL TOVAR y VILLAGORDOA, y el mismo CHUCHO REYES, cuya casona de las calles de Milán en la Colonia Juárez, fue por muchos años el epicentro de una élite de personajes sociales, grandes intelectuales, pintores y escritores no sólo tapatíos que pisaban por vez primera la capital... sino de TODO México, que acudían a pedir la opinión del supremo rey del exquisito gusto tapatío como lo fue CHUCHO. De esta época (principios de 1930) es que DIEGO RIVERA y FRIDA KAHLO a través también de LUPE MARÍN, se interesan por este tipo de retratos y obras costumbristas, prueba de ello es la magnífica colección de ex-votos que existe en la “Casa Museo Frida Kahlo” en Coyoacán, en su mayoría procedentes de Zapopan, Talpa y San Juan de los Lagos, sedes de las tres vírgenes marianas por excelencia.

A su vez en la escalera pende una buena serie de retratos auténticamente tapatíos del siglo XIX que quizá ni siquiera los directivos de dicho museo conozcan su importancia y menos la de sus autores... al vuelo descubrí algunos de FÉLIX ZÁRATE, un par de JOSÉ MARÍA MARES y algún ABUNDIO RINCÓN... probablemente algún ESTRADA sin firmar y varios anónimos mas francamente bellos y muy bien seleccionados. En la cocina de dicho museo existe un extraordinario lienzo de no muy grandes dimensiones que apenas si luce... la pintura representa una procesión nocturna religiosa en el pueblo sureño de Tuxpan, Jalisco, y es de un candor y gracia inigualable, además de ser una especie de documento histórico / pictórico fechado hacia 1880.

Se explica así el porque ANDRÉ  BRETON a su llegada a México en 1938 enloquece con la sola idea de visitar Guadalajara a fin de adquirir cuadros como los que seguramente ya había visto en casa de FRIDA, y la estupenda narración de su viaje a esta ciudad, así como algunos detalles de sus adquisiciones, las narra perfectamente la escritora FABIENNE BRADU en su libro “ Breton en México”.

Este se hizo de por lo menos 10 a 15 buenos lienzos, que hace poco salieron a subasta en París y que por años permanecieron olvidados en un oscuro apartamento que habitó por años su viuda.

De la colección de retratos tapatíos que el “padre del surrealismo” ANDRÉ  BRETON formara y se llevara a París, ya hablamos en alguna ocasión, así como del impacto visual que le causó nuestra entonces y aún maravillosa ciudad, llena de viejas mansiones de una absoluta y elegante decadencia como la que él llama “El Palacio de la Fatalidad” que suponemos no es otro que la casona de la familia CAÑEDO poseyó hasta su demolición en la década de los cuarenta... este “palacio” por si solo será tema de un artículo próximo.

Es curioso anotar y ya lo señalábamos, la falta de conocimientos y desinformación que existe en varios museos de gran nivel, como el MUNAL en la capital del país, al no tener identificadas muchas obras de autores jaliscienses... o en todo caso mal clasificados y con fichas erróneas. Lo mas penoso es que nuestro MUSEO REGIONAL posee ó poseía cientos de buenas obras de este género, en su mayoría embodegados y jamás expuestos al público, ni siquiera a manera de muestras temporales... a la llegada de la nueva, pero poco informativa tendencia de museografía se retiraron buenas piezas que llegamos a ver expuestas hace ya muchos años.

Pero retomando el tema de nuestras investigaciones nos parece muy curioso el caso del retrato anónimo de Don PEDRO COSÍO, fechado en 1838 casi idéntico al “Caballero de la Lima” firmado por JOSÉ MARÍA ESTRADA y fechado en 1845... el primero denota el pincel de ESTRADA, pero la cartela que reza “Don Pedro Cosío murió el día 23 de octubre a la edad de 35 años y se retrató en 1838”, no corresponde a la caligrafía de ESTRADA... ¿o es artista anónimo del que ESTRADA tomó la idea para “El Caballero de la Lima” o es un auténtico ESTRADA con una caligrafía distinta? Y para concluir esta entrega también llegó a nuestras manos una obra de gran sencillez y naturalidad, una muchacha bonita y ataviada con un vestido de encajes y ornada con una cruz a manera de broche, al rebuscar en viejos archivos tanto en esta ciudad como en Los Ángeles, California, descubrimos la identidad de la mujer del lienzo realizado hacia mitad del siglo XIX... y que no es otra que una de las dos sobrinas (ésta la más bella) que tuvo a su cuidado el Gral.PIO PICO, y su esposa MARÍA IGNACIA ALVARADO... quien fuera el último Gobernador Mexicano en la Alta California hacia 1845, además de ser un riquísimo terrateniente y comerciante de la élite de mexicanos que vienen a ser la auténtica ARISTOCRACIA CALIFORNIANA, junto con familias como los DE LA GUERRA, YORBA, VALLEJO, CARRILLO, ALVARADO, ÁVILA, BANDINI o SEPÚLVEDA, y de los cuales aún existen descendientes que conforman una cerrada y muy exclusiva sociedad con base en Santa Barbara, San Francisco, San Diego y Los Ángeles.

Si nos atenemos a la teoría de que la Alta California en la época colonial como independiente, se abastecía de productos, como de mano de obra, de funcionarios de todos rangos y de clérigos mayormente de Guadalajara y Tepic a través del Puerto de San Blas, hemos de creer igualmente que este cuadro que nos ocupa fue realizado por un pintor jalisciense, ya sea en alguna visita que realizaran los PICO a Guadalajara (hay registros de ello) o bien en alguna incursión que algún artista tapatío realizara a la lejana y casi inaccesible Alta California de 1840... el cuadro en cuestión fue adquirido en California precisamente y permanece en una colección privada de Guadalajara. De las colecciones particulares de pintura que existieron en esta ciudad como en la capital ya daremos cuenta de ello en alguna futura entrega de este suplemento pues es preciso dejar constancia de nuestra riqueza artística del XIX principalmente... época de gran esplendor para Guadalajara... como lo fuera Puebla en el Siglo XVIII el Puerto de San Blas.

• Vista de la escalera de la Casa Museo Frida Kahlo en Ciudad de México, destacando una pequeña, pero importante colección de pintura jalisciense del siglo XIX... siendo muy probable que ni los directivos del museo conozcan la importancia de la obra y mucho menos que tengan identificados a los artistas de la misma.

• Insólito retrato de una de las bellas sobrinas del Gral. Pio Pico, el último gobernador mexicano de la Alta California. Suponiendo que aquel entonces remoto territorio que pertenecía a México, se abastecía con la colaboración desde Guadalajara y Tepic, de comerciantes, funcionarios, religiosos y quizá hasta artistas a través del Puerto de San Blas, no dudamos que este lienzo haya sido obra de un anónimo pintor jalisciense del mediados del siglo XIX.

• Aquí vemos todos los elementos de una auténtica pintura popular costumbrista de mediados del siglo XIX, ésta joven señorita porta un mexicanísimo rebozo, tres sartas de perlas al cuello y unos bellos aretes de filigrana, muy apoltronada sobre un sillón de los llamados “miguelitos”. Lienzo de un autor desconocido de Jalisco.

• “Don Pedro Cosío murió el día 23 de octubre de edad de 35 años y se retrató en 1838” reza la inscripción de este pequeño lienzo de autor anónimo, pero muy similar al “Caballero de la Lima” pintado por José María Estrada, aparentemente ocho años después... ¿quién copió a quien...?

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