Jueves, 09 de Octubre 2025
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Único e irrepetible: el diseño independiente

Se ha llenado de tiendas de moda a cargo de jóvenes que han decidido emprender sus propios caminos

Por: EL INFORMADOR

Cariño Tavera es creadora de la marca Purpurina Brillante y propietaria de Unknow Showroom. E. BARRERA  /

Cariño Tavera es creadora de la marca Purpurina Brillante y propietaria de Unknow Showroom. E. BARRERA /

GUADALAJARA, JALISCO (10/SEP/2011).- A Daniela Guzmán no le importan que la cataloguen de “hipster, modernita o rarita”, por portar unas gafas sin micas graduadas, cuyo armazón –bajo los rayos del Sol– resplandece con un tono fluorescente, en la máxima expresión del rosa. Sólo le interesa vestir como a ella le place.

Definir su estilo es algo complicado para ella, por una parte sabe que lo que porta es único, su vestido a rayas rojas horizontales con un tremendo moño de lentejuela en azul marino en el pecho –cual concepto old-navi de los años cuarenta–, nadie más lo tiene en la ciudad; sin embargo, sabe que la tendencia que aguarda en su armario, en su mayoría, es igual a la de cientos de chicas que visten lo que marca la corriente vintage del recién llamado floral print.

Sentada sobre el camellón de Avenida Chapultepec, Daniela, de 19 años, convive con sus amigos, que también visten “raro y ridículo”, según sus padres. Las llantas verdes de la patineta hacen juego con los pantalones ajustados y rotos de “Chema”, estudiante de Diseño Gráfico que también presume un armazón grueso, negro y de estilo retro con estampado de lunares anaranjados. Los botines turquesa tipo Oxford, el diseño metafórico del cerdo de la famosa película francesa Delicatessen en una playera tono carmín (que alude al despunte de la influenza en el país en 2009) y el bolso floreado de Daniela –de las marcas locales Destellos y Colibrí, respectivamente–, forman parte de la estantería de múltiples tiendas de diseño independiente que seducen al consumidor tapatío, con la promesa de entregar piezas únicas e irrepetibles en cuanto a creatividad costurera, color y textura, no sólo en Guadalajara, sino en todo el mundo.

Estas tiendas de espacios pequeños están dispersas por toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, algunas parecen madrigueras enterradas en alguna cochera de la colonia Americana, como Unknown Showroom; otras se mimetizan entre las vitrinas vecinas de algún local de diseño de interiores, como Pastel Tapiz y Félix Boutique; otras se abrazan del aroma herbal y dulce de alguna cafetería, como Amor Apache y Dear Deer; unas más se expanden en los cotizados cruces de López Cotilla y Avenida Américas como Retrosphery.

Cada punto de venta tiene su particular esencia que transporta al visitante –aunque no compre ni comparta el gusto por lo ahí ofertado– a un mundo antiguo, y “una moda retro, vieja pero linda”, comenta Ángela Castillo, ama de casa que acompaña a su hija Pamela –de 18 años– a la tienda Amor Apache, “a ver que encuentra para estrenar en una fiesta familiar”.

La chica es indecisa. La falda con estampado animal print que recrea las plumas de un pavo real es devuelta al gancho. Ahora toma un vestido largo y holgado, rojo cereza con un parche bordado a mano de un pollo sobre un monociclo. No sabe qué elegir, todo le gusta y nada le convence; también quiere llevarse unos leggings de encaje rosa o una falda verde, larga y fresca, con la silueta negra de un delfín. Al final de cuentas, Pamela decide regresar otro día ante las prisas de su madre por irse del lugar.

Situaciones similares se viven en estas tiendas de diseños únicos que se empeñan en impulsar a los creativos locales, hacer de Guadalajara un punto de referencia en la moda no consagrada ni reconocida de los diseñadores que apenas emprenden camino en solitario, en busca de un espacio para darse a conocer en este movimiento, en el boom de la ropa y accesorios independientes de la ciudad.

Pieza única, talla única


“¿De qué vas a vivir? ¿De vender ropita?”. Cariño Tavera Salazar dijo que sí, a pesar de las clásicas letanías de los padres preocupados por el futuro profesional. Cariño tenía claro que su pasión y sustento económico se encontraría en el diseño de modas. Ahora es responsable de la tienda Unknown Showroom. A sus 28 años de edad es reconocida en la comunidad modista por su marca Purpurina Brillante. Desde que finalizó los estudios universitarios en 2006, se visualizó en un espacio donde sus creaciones salieran del boceto a un estado físico y palpable. Y también dar oportunidad a sus colegas creativos de ropa, calzado y accesorios.

Empezó como muchos, llevando sus diseños a otras tiendas: “Así estuve, hasta que me cansé de estar de tienda en tienda. Quería tener mi propio negocio”. Con la ayuda económica de sus papás, Cariño encontró un lugar, se instaló y ahora alberga a más de 20 marcas locales y capitalinas, como Victoria, Gicelle, Visectra y Karikatura, entre otros. Ella decide qué diseñador forma parte de Unknown.

Los consumidores de estas tiendas son jóvenes, por lo regular de 16 a 27 años. Lo que más les llama la atención de primera instancia, es el ambiente y decoración de cada espacio: un concepto vintage con aspectos mexicanos de las antiguas familias: planchas viejas de fierro, siluetas de pajarillos cantores y hasta ramas de árboles, secas y detalladas por listones satinados en tonos pasteles, o simplemente por los tapices abstractos que dotan de color los muros. Todo en colores pastelosos que aluden a la frescura y a los objetos misteriosos, como los dijes que atrapan la viveza de un búho, o la elegancia de unos bigotes al más puro estilo de Salvador Dalí, o la lucidez de un ancla o timón marinero.

Por ejemplo, en Retrosphery, los trajes de baño de dos piezas cuelgan de algunas ramas y luminosas lámparas. Los estampados de lunares y texturas lisas ofrecen un diseño minimalista y dulce, al igual que los vestidos floreados sostenidos en ganchos por encima de botines, botas y mocasines de piso o plataforma en tonos camel, nude o vino.

En Pastel Tapiz un muro te recibe con frases animosas, deseosas por generar una sonrisa en el posible cliente y hacerle saber que es bello, único e irrepetible, al igual que las piezas dispersas en el local, entre las que pueden encontrarse desde una falda corta con estampados y bordados indígenas, hasta el vestido más chic de corte asimétrico y drapeado.

Negocios en vías de crecimiento

A comparación de los grandes almacenes departamentales de los centros comerciales, estas tiendas independientes no lucen abarrotadas, pero el entrar y salir de los clientes, en su mayoría mujeres, es constante. De uno a cuatro clientes pasean lentamente observando cada detalle, a veces tres únicas piezas, de Tinita Accesorios, Clementina Vintage, Mixlate Wear y Aby Fms, ofertados en Félix Boutique.

El precio es variado, al igual que el gasto promedio por cada pieza en cada tienda. La zona de ubicación rige el costo y valor agregado a los pequeños negocios. En la llamada “fashionista” Avenida Hidalgo existen por lo menos 10 tiendas de diseño urbano, abarrotadas de maniquíes vestidos con pantalones entubados de colores sólidos, deslumbrantes y bastante llamativos al ojo humano, como el amarillo, morado, rojo, rosa, verde y anaranjado. Los enormes estampados en chamarras, playeras y vestidos presentan versiones mexicanas y mofas de personajes de televisión, cine y música.

Hace poco más de dos años Ramón Vázquez se instaló en la peculiar arteria con La Ruda, un negocio que también oferta diseño único e independiente con cerca de 60 marcas tapatías y nacionales; la necesidad de difundirlas fue la principal causa para emprender su carrera de comerciante.

Asegura que –en efecto– sí existe un movimiento, lento y silencioso de tiendas que ofertan el concepto independiente. Desde su llegada a la calle Hidalgo –entre las avenidas Federalismo y Enrique Díaz de León– ha visto cómo cerca de cinco tiendas más se han instalado. Para él, la zona puede predecir el posible éxito de venta. “Entre más competencia hay, más gente viene. La tienda siempre ha sido autosuficiente, nunca trabajamos con números rojos”.

Por lo general sus clientes, que los cataloga dentro del rango de la clase media y media baja, gastan un promedio de 100 a 150 pesos. Por su parte, Cariño Tavera, instalada en la Colonia Americana, tiene clientes que llegan a gastar hasta dos mil pesos en una sola visita.

Para Claudia Padilla, de profesión terapeuta y asidua consumidora de Félix Boutique, el precio es básico para convertirse en fiel clienta. Lo que invierte en este lugar no es para su uso, sino para el de sus hijas. “No gasto mucho, por eso me gusta venir, son más baratas que las grandes boutiques y las tiendas departamentales”, detalla la ama de casa que está al pendiente de cualquier apertura de negocios independientes en el ramo de la moda.

En la mente creativa

Cariño Tavera considera que el movimiento de diseño independiente aún es nuevo en Guadalajara, comparándolo con el Distrito Federal, pues “aquí todavía no estamos a la par para ponernos contra una tienda de plaza o de marca”.

Sin embargo, asegura estar satisfecha con el esfuerzo que hace por promover el diseño único y original: “Sé que puede ser más grande en un futuro, y saber que pude contribuir en ese crecimiento es muy grato. Trato de tener diseñadores con piezas limitadas (y no series), para que de alguna manera sepas que estás contando con una obra única o de diseño limitado”.

¿Para qué el diseño único? “No tiene caso repetir”, comenta la diseñadora, quien en ocasiones ha tenido que diseñar nuevamente una pieza ante la insistencia de la clientela, “después, no se vende. Traigo en mente una silueta y de ahí busco la tela que se adapte. No me gusta seguir tendencias ni colores, más bien todo depende de mi estado de ánimo. Único diseño, única talla”.

''Sé que puede ser más grande el movimiento del diseño independiente en un futuro, y saber que pude contribuir en ese crecimiento es muy grato.''
Cariño Tavera, diseñadora y propietaria de Unknown Showroom Guadalajara


Vísitalos
¿Dónde comprar?

Amor Apache: calle Libertad 1700. Colonia Americana.
Pastel Tapiz: José Ma. Vigil 2940.
Félix Boutique: Avenida México2314. Colonia Ladrón de Guevara.
Retrosphery: López Cotilla, en su cruce con Avenida Américas.
Unknown Showroom: Justo Sierra 1979, entre Chapultepec y Ramos Millán.

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