Suplementos | Su fundador Eduardo Rodríguez Alcaraz (qpd), era repartidor de refrescos Una escalera que llegó para quedarse Molacho’s, mejor conocida como “La Escalera”, es una de las cantinas de la ciudad que tiene mucho que contar... Por: EL INFORMADOR 13 de septiembre de 2008 - 16:55 hs GUADALAJARA, JALISCO.- Su fundador Eduardo Rodríguez Alcaraz (qpd), era repartidor de refrescos “La Victoria”, se cuenta que fue el primer chofer en manejar uno de estos camiones repartidores. En su ruta le tocaba surtirle a la cantina “El Rincón del Diablo”, que se ubicaba en la esquina sureste de Ogazón y Morelos, de ahí el nombre, pues estaba muy cerca de aquel rincón. Un día se enteró de que la cantina se traspasaba y decidió iniciarse en el negocio como cantinero. En 1956 cerró este lugar y se trasladó a un local ubicado en la Calzada Independencia esquina con Juan Manuel, en altos de lo que fuera la embotelladora “La Favorita”, identificada como “La Internacional” por estar en el local de Internacional en la planta baja. De ahí se cambió a su actual domicilio en Juan Manuel 398. Entonces cambia de nombre al de “Centro Social de Profesionistas de Guadalajara”, para poder abrir los fines de semana. En la planta baja del lugar se ubicaba una fonda en la que se servía pozole, antojitos mexicanos del comal, tostadas, en fin, de tal manera que las señoras se quedaban abajo mientras que sus acompañantes pasaban a tomar una copa en la parte superior. Ese negocio también era de Don Eduardo, y ahí se preparaban las botanas y platillos que se servían en la cantina. Lo curioso era que para subirlas fue necesario instalar un elevador, pues las mujeres no tenían acceso a la cantina, ni siquiera para prestar servicios como cocineras, por lo que Don Eduardo implementó la tecnología en el lugar para no fallarles a sus clientes, distinguiéndose por la comida que servían. En 1988 Don Eduardo “El Molacho”, al aprobarse que las cantinas contaran con el permiso de restaurante bar, le cambió de nombre a “Molacho’s” al igual que su dueño. La contra barra del lugar conserva unas réplicas de pinturas femeninas de Toulouse Lautrec. Un piano de cuarto de cola está centrado para que en el momento que se escuchen sus notas la música invada sutilmente el lugar. Aquí los meseros se encuentran perfectamente uniformados, son dedicados, por lo que pasar a tomar una cerveza resulta una experiencia muy agradable a cualquier hora del día, la música suena pero no se encima en las voces de quienes están presentes. Ya el Molacho’s cuenta con pantallas para ver los partidos de futbol, y aunque no es parte de la tradición, los presentes disfrutan de esta adaptación. Aún conserva su piano y para ello se encuentra Silvino Loza quien ameniza las tardes con dos sesiones, la primera de 3:00 a 6:00 y la segunda de 7:00 a 9:00 y comenta: “A veces los estudiantes de la escuela de música llegan para echarse ‘la paloma’, y se pone bien pero si no tocamos bellas canciones de compositores mexicanos, o bien tangos, lo que la gente pida”. Otro de los personajes que sobreviven a la cantina es José Luis García “El Sorry”, quien labora en forma desde el 92, pero quien ya conocía a Don Eduardo y a sus amigos desde tiempo atrás: “Por lo regular vienen chavos que disfrutan la música antigua, esta es una cantina tipo familiar en donde reina el respeto entre los parroquianos y entre los visitantes”. “El Sorry” cuenta que del grupo de amigos y antiguos parroquianos de la cantina se han ido extinguiendo, como José Mendoza, quien a lo largo de 35 años fue parroquiano de la cantina. Actualmente la cantina es administrada por José Luis Rodríguez, hijo de Don Eduardo, se conserva casi como antes, salvo que ahora el lugar está muy limpio y sus paredes recién pintadas. Aún se conservan imágenes del grupo que se reunía habitualmente y en el que ya se cuentan varios ausentes, muchos de ellos que han dejado un vacío en el lugar pero que a su vez han dejado su legado a través de sus hijos. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones