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Jueves, 23 de Noviembre 2017
Suplementos | La Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz cumple 25 años

Un cuarto de siglo entre libros

La Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz cumple 25 años
Ángel Ortuño, responsable de los servicios de la biblioteca, conoce a fondo la operatividad de este sitio. EL INFORMADOR / R. Tamayo

Ángel Ortuño, responsable de los servicios de la biblioteca, conoce a fondo la operatividad de este sitio. EL INFORMADOR / R. Tamayo

GUADALAJARA, JALISCO (24/JUL/2016).- La Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz cumplió un cuarto de siglo, luego de inaugurarse dentro de la primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. Al mismo tiempo, la Universidad de Guadalajara decidió conmemorar en 1991 al primer mexicano en recibir el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz (quien recibió el galardón en 1990).

Pero la historia del edificio se remonta mucho más atrás en el tiempo, hasta la época de la Colonia. La Compañía de Jesús comenzó la construcción del templo y del Colegio de Santo Tomás en 1591. Medio siglo más tarde se anexó la Capilla de Loreto, el ala derecha que ahora subsiste y donde se encuentra el área infantil de la actual biblioteca. Con la expulsión de los jesuitas de la Nueva España (hacia finales del siglo XVIII), el rey Carlos IV decretó la fundación de la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, con el ex templo de Santo Tomás como sede. El turbulento siglo XIX significó mayores modificaciones para los usos y la infraestructura del lugar: luego de la Independencia el espacio se pensó para las sesiones del Palacio Legislativo. Su pórtico es una adenda de esta época, por ello muestra estilo neoclásico: también se derrumbaron los campanarios. Aunque la Real y Literaria UdeG dejó de existir, el espacio continuó con la vocación didáctica, al ser sede de la Escuela Normal Lancasteriana y la Escuela Municipal, entre 1828 y 1875.

Ya en el siglo XX, al igual que muchos edificios, fungió como cuartel revolucionario durante la gesta. Al decenio siguiente se pintaron los murales en lo alto de la nave central, con los pinceles de Amado de la Cueva y con el apoyo de David Alfaro Siqueiros. El muralista mexicano también diseñó los personajes cincelados en madera que luce el gran portón justo en la entrada del lugar, llevados a cabo por Juan Hernández, artesano. Sumado a los murales y la puerta mayor, la biblioteca ostenta también la escultura “Retorno imaginario”, donada por su creador, Juan Manuel Carrillo Arana, en 2012.

Luego de pasar de la Dirección General de Estudios Superiores a la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística, el inmueble fue la oficina de Telégrafos de 1948 a 1985, cuando se incorpora a la Universidad de Guadalajara. Gonzalo Villa Chávez fue el arquitecto encargado de adaptar el edificio para su uso como biblioteca, labor que duró seis años.

Luz Elena Martínez comenzó a trabajar en la biblioteca como administradora general en el 2000, año en el que buscó innovar en los servicios que ofrece la biblioteca, como lo fue la instalación de internet. El objetivo de su administración ha sido tener una oferta cultural democrática. Desde entonces, desde las computadoras del lugar se pueden acceder a las bases de datos especializadas que forman parte de la UdeG.

El área infantil se inauguró en 2002. Para Luz Elena, era una gran carencia, pues en la vocación de una biblioteca debe primar el fomento a la lectura. A la par de los visitantes hijos de comerciantes de la zona y las visitas escolares, la biblioteca tiene alianza con Codeni AC, para brindar servicio a niños en situación de calle.

En 2005, la Biblioteca Iberoamericana fue pionera en la ciudad al instaurar su área para débiles visuales. Actualmente Ignacio Varela es el director, en donde cuentan con material en braille, pero sobre todo con computadoras con software especializado para ser utilizado de manera auditiva. Varela orienta a los nuevos usuarios en el servicio, en el que cuentan con más de 20 mil ejemplares digitales. Además, con dichos programas se puede navegar por internet. Varela y Jesús Calvillo (el anterior encargado, que actualmente cursa un doctorado) han compartido sus conocimientos en esta tecnología al dar asesorías a otras bibliotecas.

Un lugar dinámico

Desde hace más de un año, la administración de la biblioteca comenzó la credencialización de sus visitantes. Para obtener la credencial (gratuita) es necesario sólo un comprobante de domicilio y una identificación oficial. Al momento del XXV aniversario, los usuarios registrados son mil 418 adultos y 265 menores: jóvenes de seis a 17 años pueden tramitar la credencial con un comprobante de domicilio de sus padres. La credencial se utiliza ahora para el préstamo externo, implementado esta semana.

“Con la credencialización, los administradores han podido hacer un mayor análisis de los datos de sus usuarios, para enfocar más sus servicios y la oferta bibliográfica, ayudados también por el buzón de sugerencias”, comentó Ángel Ortuño.

En la zona infantil se imparten los cursos de verano sobre géneros literarios, donde los pequeños se acercan a la poesía, cuento y teatro. En éste último, el próximo jueves se presentará la obra de teatro “Queremos fantasía” de Ignacio Varela con adaptación de Luz Elena, a las 11:00 y 17:00 horas. La puesta en escena es totalmente de la biblioteca, pues los muñecos y la escenografía fueron hechos por los propios trabajadores.

Ángel Ortuño es el responsable de servicios de la biblioteca, donde comenzó a trabajar hace unos veinte años. Por su apariencia exterior y su ubicación en el corazón del centro de Guadalajara, la biblioteca es también un sitio socorrido por turistas. Por ello, comentó Ortuño, “hay visitas guiadas por el edificio en donde se cuenta la historia y algunas de las anécdotas que aderezan el relato”. Pero la imagen de edificio antiguo suele provocar que los visitantes primerizos den por hecho que la biblioteca tiene libros antiguos u otras joyas bibliográficas, aunque los ejemplares valiosos de la red de bibliotecas universitaria se encuentran en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola, en un edificio que posee las condiciones climáticas adecuadas para la conservación de libros con varios siglos de antigüedad. La biblioteca se especializa en el fondo contemporáneo de temas iberoamericanos, ciencias sociales y literatura, en ediciones críticas y para que el público las consulte con frecuencia.

“Hasta se persignan”

Ortuño agregó que también es común que la gente piense que el edificio es un templo, motivo por el cual la gente se persigna al exterior. Incluso, recuerda, Maximino Tomás (trabajador jubilado de la biblioteca) fue increpado por una señora que se quejó porque había dejado que sacaran a los santos en pos de colocar libros, “Siendo usted padre”, pues Maximino vestía de negro a diario.

Ya que en este lugar tuvo su sede la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, el espacio es emblemático de la UdeG. Por ello, dentro de sus estatutos, la biblioteca es un aula magna que ha fungido para sesiones especiales, al ser la segunda opción en caso de que el Paraninfo en el Museo de las Artes se encuentre fuera de servicio.

Fernando del Paso, al frente

Desde 1992 la biblioteca la dirige Fernando del Paso. Durante la ceremonia de develación de la placa conmemorativa del XXV aniversario de la biblioteca mencionó en su discurso: “Un lugar como este pretende atesorar esa clase de afinidades y ofrecerlas a los lectores de todas las edades y clases sociales, sin discriminación alguna, para un mejor entendimiento de nuestra historia y nuestros problemas comunes a través de su gran acervo de más de 70 mil volúmenes, en forma gratuita, organizada y directa… Es para mí una alegría muy grande asistir a este jubileo: los 25 años de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, y tener la oportunidad de agradecerle a todos los empleados y lectores su entusiasmo”.

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