Viernes, 10 de Octubre 2025
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Sabino música, redes sociales y censura

El artista tapatío ha luchado contra estigmas para lograr que su proyecto trascienda

Por: EL INFORMADOR

Sabino, creador del SabHop, trabaja en su proyecto personal pero no deja de lado las colaboraciones. EL INFORMADOR / F. Atilano

Sabino, creador del SabHop, trabaja en su proyecto personal pero no deja de lado las colaboraciones. EL INFORMADOR / F. Atilano

GUADALAJARA, JALISCO (24/JUL/2016).- Pablo Castañeda Amutio no recuerda cuándo dejó su nombre de lado para ser simplemente Sabino. Tampoco sabe quién fue quien le puso el sobrenombre, ni mucho menos el motivo, pero desde hace años el mote se convirtió en sinónimo de una propuesta artística diferente, tanto que se ha enfrentado a la censura de la institución que lo formó como profesionista.

Enamorado desde pequeño de la música, comenzó con la batería, siguió la guitarra y terminó cantando.

 “Desde morro estuve involucrado en la música, mi papá es un melómano que me enseñó desde Bob Marley, Led Zeppelin, y a mí siempre me gustó la batería, y mi papá me llevaba a clases aunque nunca me compró una, no sé si no pudo o no quiso por el ruidajo, por eso mejor decidí agarrar una guitarra que estaba en casa de mi abuela. De niño también cantaba, tanto que de morrito me metieron a clases de canto. Al final me salí de las clases por vergüenza, porque me pusieron de principal con la niña que me gustaba. Lo de la escritura se me dio desde siempre, hace años empecé a hacer unas estructuras diferentes al momento de escribir, sonaban más a rap que a canciones normales”.

Hace unos años Sabino fue parte del proceso de renovación de la banda tapatía La Garfield, que decidió renovar las vocales y dotar de frescura al concepto que se había decantado por el jazz como apuesta. En ese tiempo, la universidad comenzó a promover a los talentos surgidos del campus por medio de sus plataformas. Todo iba muy bien hasta que una alumna señaló que el material audiovisual tenía una carga de misoginia, al mostrar a mujeres bailando en traje de baño.

“La canción que censuraron es una adaptación de una canción mía, ellos estaban cambiando de vocalista y usaron la canción en el proceso de cambio. La anunciaron mucho, la promocionaron mucho, incluso la institución educativa les ayudó mucho por medio de una revista y en redes sociales. Pero ya que salió el vídeo surgió una chavita que decía que cómo era posible que la universidad apoyara un contenido sexista, con un contenido tan chafa. Entonces la escuela decidió bajar el vídeo porque vio que hubo mucho alboroto, y a mí me pareció mal porque lo que se apoyaba era el talento, la música.

 Además publicaron que no estaban de acuerdo con los contenidos. Yo les escribí diciendo que además era ex alumno, les pregunté los motivos de la censura, porque todas las niñas que salieron ahí fueron por su voluntad, sin contar que se censuraba la música que ellos mismos habían promocionado. No me respondieron y ahí la dejé”.

Camino musical sin retorno

El punto de inflexión para Sabino fue el suceso con su alma máter, al grado que decidió enfocarse en la música por completo y dejar de lado los otros proyectos que tenía. Tanto que junto al productor Maxo, de Inalcanzables Records para grabar una canción en contra de la censura que sufrió, titulada “El peorcito”.

Sus contenidos comenzaron a escucharse en todas las plataformas de música y gracias a lo lúdico e irónico de sus letras es que despuntó en un mercado que hasta entonces le era ajeno: el mundo del hip hop. Canciones que reflejan la crisis social en diversos estratos, como “Más Más Más Más Más”, cuyo contenido ahonda en las relaciones por medio de las redes sociales, y la obsesión por la virtualidad y los likes; o “Colorín Colorado”, un himno al abandono de la infancia y la entrega al mundo de las responsabilidades, donde todo se resume a cumplir con un horario de oficina. O el tributo a Toot and the maytals, con una version de  “54 46 was my number”, donde Sabino narra un desafortunado, pero nada extraño, encuentro con la policía. Liberando una canción cada mes, el cantante ha encontrado un amplío público, pues sus vídeos suman más de medio millón de views en YouTube.

“Yo quiero que mis canciones funcionen. El que se enoja es porque le queda lo que digo, y el que se ríe es porque le ha pasado. Por ejemplo, la más reciente de ‘Hoy se toma’, es un reflejo de que si estamos tristes, o alegres, o sin hacer nada, todo es motivo para emborracharnos. De repente leo que mis letras son vacías, pero no pretendo escribir letras fuertes, estoy tratando de simplificar el discurso sin dejar de criticar”, señala.

Sobre la explosión creativa repentina, Sabino creó un grupo de WhatsApp con él mismo, así se enviaba mensajes de voz con ideas que después retomaría. Ahora escribe por las mañanas y las noches, sin importar si surge algo valioso. Además de que está grabando canciones para un material  discográfico sin fecha de salida.

Sabino, creador del SabHop, trabaja en su proyecto personal pero no deja de lado las colaboraciones.

 Ha colaborado con Caloncho, con quien además de que ya participó con una canción, está planeando un cover de la legendaria banda El Personal. Por lo pronto, continúa rompiendo esquemas, sin importar si molestan sus contenidos y llegan a censurarlo.

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