Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Arnoldo de la Rocha, empresario

Romper con la zona de confort

Arnoldo de la Rocha comparte su secreto para crear una empresa que le ayudó a cristalizar sus sueños

Por: EL INFORMADOR

Acciones. Hoy en día la empresa que encabeza Arnoldo da empleo a 20 mil personas en 800 sucursales en México y Estados Unidos. EL INFORMADOR / K. Gómez

Acciones. Hoy en día la empresa que encabeza Arnoldo da empleo a 20 mil personas en 800 sucursales en México y Estados Unidos. EL INFORMADOR / K. Gómez

GUADALAJARA, JALISCO (25/SEP/2016).- No cualquiera es capaz de salir de su zona de confort para superarse a través de la perseverancia, lucha, esfuerzo, tiempo, constancia y responsabilidad por emprender a lo desconocido. Y es que hay emociones y sensaciones que en algunos casos paralizan el desarrollo de retos, metas o sueños.

Sin embargo, existe otro porcentaje de la población mexicana que a pesar de su condición de origen, afirman y demuestran con acciones que “no hay imposibles, hay falta de deseo, objetividad, coraje y carácter por parte de las personas, ya que estamos ante el nacimiento, crecimiento y muerte de muchas empresas que no logran consolidarse”, aseguró Arnoldo de la Rocha, en su conferencia “El sueño mexicano”, misma que fue expuesta durante la celebración de los 35  años de la Escuela de Empresariales de la Universidad Panamericana de Guadalajara, en donde también fueron presentados otros grandes ejemplos de  emprendedurismo.

Por su parte, Arnoldo, quien pasó de ser un campesino tarahumara a crear la empresa internacional “Pollo Feliz”,  -que actualmente integra más de 20 mil empleados en sus más de 800 sucursales en México y Estados Unidos-, con un tono de voz alto, seguro y a la vez con decisión, expuso su historia de vida sobresaliente por las carencias económicas en las que destacaron valores como el amor al trabajo, así como también el cariño a las personas y a la naturaleza.

Proveniente de la Sierra Tarahumara en Chihuahua, De la Rocha recordó cómo fue su niñez: “en ese entonces no distinguía entre la pobreza y la riqueza. Yo entre los doce hijos de mis padres, calzaba huaraches de cuero de vaca y los negocios más notables eran los llamados trueques, en el que intercambiaban alimentos por animales. No fue hasta los 11 años de edad cuando conocí los automóviles y posteriormente asistí a la escuela”.

Pero el verdadero desafío fue cuando el empresario salió de la Sierra hacia la ciudad en busca de nuevas y mejores oportunidades. “Para mí fue más importante desechar que adquirir. El cambio generó temor, cambiar de hábitos al llegar a la ciudad. De hecho, el 90 por ciento de mis pensamientos eran: ¿cómo me voy a mantener, como vamos a comer 14 bocas? Fue una resiliencia al cambio”, explicó el socio fundador de “Pollo Feliz”.

Y aunque él estaba programado para trabajar en el campo, en palabras suyas tuvo que romper paradigmas para trabajar en diversas ocupaciones como albañil, velador, entre otros, “hasta que en 1875 con familiares comenzó a vender pollo asado con una receta de marinado en Los Mochis, Sinaloa”.

Cinco años después  el mismo Arnoldo fue testigo de cómo su negocio comenzó a crecer y mantenerse en la industria gastronómica como una cadena de “Pollo Feliz”. Pero para ello, muchas adversidades se le atravesaron en el camino.

Afortunadamente, De la Rocha comparte uno de sus secretos: “un hombre sabio es aquel que sabe vivir. A los 16 años parece que se nos acaba la vida. Todas las etapas son maravillosas si las sabemos vivir con la misma pasión que correteamos un balón, a los 25 años a las muchachas, a los 35 el billete y a los 45 los nietos, y bueno dicen que las enfermeras a los 85, no sé, no he llegado a esa fase (risas)”, puntualizó el visionario.

Cambiando mentalidades

“Generalmente si naces pobre creces pobre”, comentó Arnoldo, refiriéndose a las personas que les cuesta trabajo renunciar a su estado actual por uno mejor, en el que al principio quizá se enfrentarán a un mundo lleno de obstáculos, “pero es más reconfortante saber que todo vale la pena”.

Por ello, su conferencia “El sueño mexicano” es una opción para que la sociedad se dé cuenta que entre tantos fracasos también están los de éxito en un país como el de México.

“Necesitamos compartir la experiencia. Saber mucho no es suficiente,  hay que darle valor agregado a nuestras acciones y tener en claro hacia dónde vamos y  hacia dónde queremos llegar. El que no sabe a dónde ir que ni se estrese, ya llegó. Póngase al volante, abróchense el cinturón, sean libres, porque el hombre no puede desarrollar su personalidad si no está dispuesto a luchar y darlo todo. Por otro lado, fracasar también se vuelve costumbre, no basta con ser buen mexicano, hay que trabajar y romper barreras”.

Las diferencias de un ser visionario

No es fácil ni cómodo, pero lo más importante para crear y salir adelante es lo que Arnoldo de la Rocha empleó como primer recurso: “creí en mí, seguido de tener la mente en una sintonía de que cualquier cosa es posible”. Adicionalmente una vez que el negocio está funcionando es importante ser congruente con lo que se dice y se hace, mientras se lidera con pasión y comunicación “para poder contagiar esas ganas de desarrollarnos. Seamos propositivos y hagamos la diferencia”.

Sobre los empresarios que viven de la búsqueda de los recursos del gobierno, dijo que están en un error al convertirse en “bajadores de recursos y no en emprendedores”.

“El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Sea lo que sea que puedas que o sueñes que puedes hacer, comiénzalo. El atrevimiento posee genio, poder y magia. ¡Empiézalo ahora mismo!”, dijo Arnoldo de la Rocha, quien también compartió que “en época de crisis no hay que levantarse en armas, hay que levantarse más temprano”.

EL INFORMADOR / KARINA GÓMEZ

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