Viernes, 10 de Octubre 2025
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Regreso al futuro de la música en vinil

Entre las bondades del vinil está que el sonido es mucho más fiel al que uno escucha en vivo, además de que la relación con los discos es muy particular, al necesitar de más cuidados, defienden melómanos. En Guadalajara hay tiendas que venden tanto viniles como equipo actual para escucharlos

Por: EL INFORMADOR

Cuando el vinil llegó y decidió no irse, a la par y con el paso del tiempo salieron otros formatos como el casete o el disco compacto. ESPECIAL /

Cuando el vinil llegó y decidió no irse, a la par y con el paso del tiempo salieron otros formatos como el casete o el disco compacto. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (02/JUN/2013).- Fue hasta hace pocos días que JIS, el conocido monero tapatío, melómano como pocos, se animó a entrar al universo digital de la compra de música, y se asustó. Para él, que todavía tiene el hábito de hacer listas de los discos que le interesa tener, para luego encargarlos y esperar su llegada, eso de que iTunes se lo entregue con sólo un clic, le pareció “peligrosísimo”.

A él le ha tocado vivir los tres grandes cambios en el empaquetamiento de la música para el consumo masivo. También tiene discos de vinil de clásicos del rock como Led Zeppelin o The Beatles; en los “montoncitos de viniles” que descansan en su casa hay, además, repertorios de trova latinoamericana, grandes de la llamada “música del mundo” y jazz; calcula tener entre 300 y 500 discos.

“Nunca estuve en una secta de adoradores del vinilo”, comenta José Ignacio Solórzano, su nombre de pila, pero a esa colección llegó por las adquisiciones que hizo en la década de los 80. Es un regalo a futuro; ahora se siente agradecido con ese JIS fascinado, que rondaba los 20 años y que hizo una recopilación que nunca escuchó con detenimiento.

Si tendrá la disponibilidad para volver al vinil es algo que JIS no sabe todavía. Cuando tome esa ardua decisión lo anunciará públicamente, dice entre risas; mientras tanto, esos aires de resurgimiento llegaron hasta él y lo animaron a desempolvar el material que tiene y al que desde hace mucho no ponía la mano encima, de hecho, ya limpió su tornamesa e invitó a un grupo de amigos, sólo por placer de plantarse a escuchar música alrededor.

Israel Martínez, artista sonoro y músico, explica que cada formato musical tiene una utilidad, incluso, el mismo silencio: en el lado b del disco de vinil que sostiene con la yema de los dedos, se reflejan sus gesticulaciones; en esa cara no hay nada grabado. Es una invitación a que el escucha participe y complemente la ausencia del sonido.

Martínez, especializado en la música electrónica y experimental, explica que los viniles, además de la particularidad del sonido que guardan, tiene otras características laterales, como las atenciones que requieren a la hora de reproducirse, que invitan al espectador a participar de alguna manera en la ejecución.

Empaqueta el disco que lleva por nombre nadaanda, un material suyo que lanzó el año pasado; pone especial cuidado en el lado b y lo refuerza en una bolsa de plástico a la medida. Para él no vale la pena prepararse a escuchar un vinil de música que puede encontrar en discos compactos o en internet, incluso se rehúsa con los viniles que se inició, a finales de la primaria, como de The Cure y Depeche Mode, los que ahora parecen retomar reflectores.

Hay un fenómeno naciente, acompañado de un “rumor”, que afirma que muy pronto se detonará nuevamente la fiebre por el disco de vinilo, explica Yoshimark Zepeda, cantautor y encargado de la tienda “Submarino Amarillo”, que se ubica en la intersección de las calles Juan Manuel y Mezquitán, en el primer cuadro de la ciudad.

“Vienen  chavas vestidas con ropa y accesorios de colores chillones, como se usaba en los 80, y les gusta todo lo retro; entonces, las consolas y los discos son su elección”, añade una joven estudiante de preparatoria que se encuentra a su lado, ayudándole en la atención.  

La percepción de moda es porque hay música dirigida a las masas que, además de sus formatos regulares, se vuelve a lanzar en vinil, pero el sector de fieles seguidores siempre se ha mantenido en una escena selecta, comenta el coleccionista Víctor Hugo González Soto. “Ahorita, la gente cree que es moda,  porque ya artistas como Adele, Depeche Mode, U2, Lady Gaga, o Radiohead, están sacando discos en vinil, de ahí toma la gente que es moda. En realidad la producción nunca ha parado en el underground”.

Las ventas alcanzaron su mejor momen
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Si le preguntan Israel Martínez, también miembro y fundador del sello Abolipop, si coincide en que la cultura del vinil regresa, él responde que siempre se mantuvo, pero con producciones a una escala mucho menor que los otros formatos. De hecho, distingue a los proyectos que se lanzan actualmente, con características planeadas específicamente para vinil, y al “negocio de la nostalgia”, que vende en vinils los mismos materiales antiguos que hay ahora en versiones digitales, aprovechado del romanticismo de lo que significa la música palpable.

Desde hace 40 años, Ricardo Villalpando atiende su tienda “Roxy & Roll”, ubicada enfrente de Submarino Amarillo; y asegura que hay ventas bajas. Responsabiliza tanto a la piratería como a las posibilidades de “bajar” música por internet.

“Hay tiendas famosas que se han retirado del negocio (…) La clave del éxito es tener buenos discos y buenos precios. Tiempos pasados fueron mejores; por ejemplo, cuando comenzó a nacer el CD (disco compacto) hubo buenas ventas, pero el disco de vinilo, que es lo que colecciono, se ha vendido siempre”, asegura Villalpando.

“El Güero”, como se le conoce a Ricardo, explica que hay un grupo de usuarios que difícilmente verán opacado su deseo por gastar en música: los coleccionistas.  Es así que la venta global de discos de vinil indica que este objeto musical está en su mejor momento desde los 90.

En 2012, las ventas de discos de vinil alcanzaron los 171 millones de dólares, mientras que en 1997 se vendieron discos por 166 millones de dólares; el año más decadente para este formato fue en 2006, cuando no superó los 36 millones de dólares, de acuerdo con la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, y en comparación, las ventas de discos compactos  han caído anualmente desde 2004: de dos mil 38 millones de dólares, a 833 millones en 2012.

El ritual

“Si pongo un vinil, me gusta el ritual de preparar la tornamesa, preparar la aguja, de conectarlo, y de sentarme a escucharlo”, dice el coleccionista Víctor Hugo González Soto. Él es amante del rock, del metal que hacen bandas nórdicas que no son muy conocidas, las cuales, asegura, nunca dejaron de producir vinilos; de hecho gran parte de su colección de 150 vinils es importada de Suecia.

Por su parte, Israel Martínez también tiene su ceremonia, se prepara una copa para  escuchar un par de discos de vinil. Además de que le gusta participar en el ritual de la ejecución, más allá de dar un clic o pulsar el botón de play, como sucede en formatos digitales, él disfruta la concentración que amerita escuchar estos materiales, por eso le dedica preferentemente sus fines de semana. Realmente atiende la música, incluso, se reúne con amigos sólo para contemplarla.

No es que le dedique mucho al cuidado de sus discos, pero con los años Israel ha aprendido que se protegen más si no se guardan uno encima de otro, y que, si en algún momento necesita hacerles limpieza, hay que tomar un algodón con alcohol y frotarlo en el vinil en dirección de las manecillas del reloj, como le enseñó un amigo en 1995.

¿Cuida sus discos de alguna manera en especial? “Más bien los voy amontonando”, responde con ligereza JIS. Parte del ritual es el mantenimiento del material y el monero melómano comenta que no les da un trato pródigo, pero eso sí: “He visto amigos que nos los vuelven a guardar en su paquete, eso se me hace una grosería”.

¿Por qué un vinil y no otros formatos?

Los precios accesibles, la nostalgia de escuchar el scratch (rayado) de la aguja, la sensación de que la música tiene cuerpo, son algunas de la razones que esgrimen los amantes de los vinilos. Pero la mayor bondad del también llamado formato gramofónico es su incorruptibilidad: todo disco adquirido es original; no se puede “piratear”, expone Yoshimark Zepeda mientras limpia los discos que son parte de la mercancía del Submarino Amarillo.

“No hay piratería. Lo único que podría no gustar es la condición de la caja, pero en tanto el disco esté en buenas condiciones no hay ningún problema para escuchar”.

Mientras que Everardo Nápoles, con 10 años en el mundo del vinil y 200 discos en su colección, afirma que el audio es de mayor calidad a cualquier otro registro musical: “El sonido es más cálido o más real, porque literalmente la música está impresa sobre el plástico, no son datos como un láser que se lee, o un archivo digital”.

Concuerda con él el coleccionista Víctor Hugo González Soto; menciona que el audio es mucho más fiel y se puede distinguir de una manera más orgánica el instrumento. “Como si imprimieras la cuerda de la guitarra en el vinil, eso de le da más cuerpo. Y en el cd o la descarga pasa por una conversión electrónica que le quita lo orgánico”.

El vinil y las tecnologías que lo han acompañado


Cuando el vinil llegó y decidió no irse, a la par y con el paso del tiempo salieron otros formatos como el casete o el disco compacto. El auge del vinil en México fue de los 60 a los 80, cuando el material de las bandas favoritas comenzó a obtenerse en producciones hechas en el país, explica Israel Martínez.

Ahora, comenta el músico experimental, hay trabajos necesarios para el disco compacto porque así lo requiere el contenido auditivo -por ejemplo, la duración y organización de las piezas- y gráfico –por ejemplo, el trabajo fotográfico en el librillo; como también hay proyectos musicales planeados para vinil con una composición necesaria para que quien escucha sea participante activo, por los requerimientos –incluso físicos- que implica tocar un producto de este tipo.

Aunque JIS dice estar en un momento musical “guango”, de poco cultivo, eso no erradica el deleite por la música registrada en un objeto palpable, lo que él llama “fetichismo del coleccionista”. Cuando la atención del vinil la robó el disco compacto, el monero brincó de formato por la practicidad que representaba reproducirlos, pero no sucede así con la música obtenida desde la computadora, no se hace a la idea que sea cuestión de software.

El mundo de las tornamesas también es muy extenso por los diferentes tipos que se pueden obtener, dice Víctor Hugo González, el metalero apasionado del rock de Suecia. “Cada punta tiene su material y su forma: puntas con terminación cónica, esférica, etcétera. Todo eso influye en el sonido (…) Incluso hay variedad de brazos”.

Para quienes tienen sus discos de vinil listos para sacar del empaque hay dos opciones: conseguir un reproductor antiguo en buenas condiciones; o alguno de los nuevos modelos que hacen lo mismo que los antiguos con aguja y todo, pero que cuentan con elementos digitales también para grabar lo que se reproduce, conexiones USB y de todo tipo. La principal diferencia que marcaron los nuevos aparatos reproductores de vinils fue la implementación del strobo, es decir, una luz que permite centrar la reproducción del sonido, y el pitch, que son los controles de la velocidad de la reproducción, explica Salvador Martínez, quien tiene más de 15 años de vender discos de vinil.

Cronología

1806 El físico inglés Thomas Young registró las vibraciones de un tenedor en un tambor cubierto de cera.

1857 El fonoautógrafo fue desarrollado por el francés Leon Scott de Martinville. El dispositivo traducía las presiones de aire causadas por sonido en líneas onduladas sobre una superficie, pero esta trasncripción no era apta para reproducir el sonido.

1887 Thomas Edison creó el primer fonógrafo capaz de grabar sonido y reproducirlo.

1889 El alemán Emilio Berliner patentó el gramófono, que, también como el fonógrafo grababa y reproducía sonido, pero ahora el soporte de la grabación no era un cilindro, sino un disco plano.

1902 Se venden por primera vez diez discos para gramófono en Europa, contenían música de ópera.

1906 Se produce en masa el gramófono, con éxito comercial en la época.

1930 Aparece el primer disco de vinilo, pero no obtuvo el éxito esperado.

1940 A la Segunda Guerra Mundial se enviaron discos de vinilo para las tropas estadounidenses; a partir de este año se enviaron también encargados para animar musicalmente la misión: aparece la figura del DJ.

1948 El ingeniero Peter Golmark crea el dispositivo como ahora se le conoce, en formato LP (Long Play). Permite una duración máxima de 25 minutos por cara.

FUENTE: BBC Mundo

Los más vendidos

Los reyes del renacimiento

Los más vendidos en 2012 en Estados Unidos

Blunderbuss / Jack White  34 mil discos

Abbey road / The Beatles  30 mil discos

Babel / Mumford & Sons 29 mil discos

El camino / Black Keys 25 mil discos

Sigh no more / Mumford & Sons 23 mil discos

Bloom / Beach house 21 mildiscos

For emma forever ago / Bon Iver 19 mil discos

Boys & girls / Alabama Shakes 17 mildiscos

21 / Adele 16 mil discos

Bon iver / Bon Iver 15 mil discos

Por quinto año consecutivo, más álbumes de vinil fueron comprados en Estados Unidos que en cualquier otro año de las mediciones de Nielsen SoundScan.

En 2012, en Estados Unidos, las ventas  de álbumes de vinil alcanzaron 4.6 millones de dólares, lo que rompió el récord previo de 3.9 millones de 2011.

67% de los álbumes de vinil fueron comprados en tiendas independientes de discos en 2012, en Estados Unidos..

Las ventas de álbumes de vinil en 2012 representaron 1.4% de la venta total de álbumes y 2.3% de la venta total de discos físicos, en Estados Unidos.

Fuente: The Nielsen Company & Billboard’s 2012 Music Industry Report.

La industria

El precio de la perfección


Pete Hutchison dice que haber invertido decenas de miles de libras esterlinas para montar un estudio de grabación y fabricación de viniles tal como era en los 50 y 60 del siglo XX, quizás su mejor época en términos de tecnología, no es sólo por el soporte, sino que es toda una filosofía.

Desde 1991 Hutchison es dueño de Peacefrog, un sello independiente que ha cosechado cierto éxito por sus grabaciones de José González y Little Dragon, cuenta el diario inglés The Guardian. Su compañía distribuidora es EMI y a través de ellos ha conseguido hacerse de grabaciones de conciertos con música de  Bach, cuyos viniles ha vendido en 300 libras esterlinas  (unos 5 mil 400 pesos) o una caja de colección con los trabajos parisinos de Mozart, cuyo tiraje es de sólo 300 piezas, a 2 mil 495 libras esterlinas (casi 45 mil pesos).

El melómano y productor musical quiere vender discos de esa máxima calidad, grabados no de versiones digitales, sino de los mismísimos másters analógicos, a precios más bajos, para lo cual comenzará a producir también vinilos de rock y de jazz. La esperanza es que con las ventas más grandes de géneros más populares pueda abaratar costos.

Consulta: www.guardian.co.uk/music/2013/may/25/pete-hutchison-interview-new-vinyl-recordin

El dato

Su mejor momento


En 2012 la venta global de discos de vinil  llegó a los 171 millones de dólares por ventas, mientras que en 1997 alcanzó los 166 millones de dólares; el año más decadente fue en 2006, cuando no superó los 36 millones de dólares, de acuerdo con la Federación Internacional de la Industria Fonográfica.

Para saber

De compras y para escuchar

En Guadalajara hay la posibilidad de adquirir tornamesas de diversos precios. En las tiendas consultadas en el Centro de la ciudad, la tornamesa más barata cuesta 500 pesos, de ahí el precio asciende hasta los tres mil pesos, aproximadamente. Además, hay variedad de estas tecnologías en el mercado en línea, así como en sitios como www.amazon.com y www.mercadolibre.com.mx

Tiendas:

Submarino Amarillo: Mezquitán  No. 126 Zona Centro.

Roxy and Roll: Juan Manuel No. 747 Zona Centro.

Espacios dedicados al disco de vinil

 En caso de no tener una tornamesa para tocar esos discos de vinil, existen lugares donde programan ciclo de música en vinil,  éstos son algunos de ellos:

Primer Piso; viernes y sábados. En Pedro Moreno 947-1, esquina Escorza.

El Cardenal; martes. En Prisciliano Sánchez 847, esquina Escorza.

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