Viernes, 23 de Febrero 2024

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Suplementos | Por: Karla Bañuelos Sáenz

Raíces de Líbano en Guadalajara

Ese mismo día se develó una escultura dedicada al Emigrante Libanés, algo que le es cercano a Lorenza Dipp

Por: EL INFORMADOR

Destacados miembros de la comunidad libanesa de Guadalajara comparten lo que les significan sus raíces…
Lorenza Dipp de Torres Lample: “Lo más grande que tiene el Líbano es el espíritu de su gente”
“Lo más grande que tiene el Líbano, aunque es un país pequeño, es el espíritu de su gente”, expresa Lorenza Dipp de Torres Lample, orgullosa de su ascendencia libanesa, una mujer que además de su labor empresarial se ha destacado por su trabajo en la promoción de la educación y la cultura, desempeño por  el cual el gobierno libanés le otorgó el pasado sábado 21 un reconocimiento, en una comida de la cual fue anfitriona. 

Ese mismo día se develó una escultura dedicada al Emigrante Libanés, algo que le es cercano a Lorenza Dipp, ya que al encontrarse con una similar en Veracruz, se encontró también con la sorpresa de que una de las placas que recordaban a los emigrantes libaneses que llegaron a México por ese puerto, se encontraba la de su padre, Jorge Dipp Murad. “Guadalajara estaba como dormida. Y por casualidad, como es el destino, fui a Veracruz  y al pasar por el malecón que veo la estatua del emigrante, me acerco, porque atrás había un murete con los que habían llegado por ahí, y veo el nombre de mi padre: me agacho, beso el piso y llorando hice una promesa al libanismo y a mí padre que haríamos lo mismo aquí”, comparte Lorenza, quien hace 25 años decidió dedicar su trabajo a la promoción de la educación y la cultura, lo que ve como un importante motor de cambio social.

El temple y el espíritu de trabajo son símbolos de su herencia libanesa más importantes para esta incansable mujer. “El referente más grande es la historia de este pueblo con ese espíritu que nada lo achica, fuerte como el cedro. Eso me ha marcado en la vida: ese espíritu fortísimo que no hay dificultad que lo debilite, que lo rompa. Otro valor que aprendí, que lo traigo de los libaneses, es el valor al trabajo como actividad; los libaneses trabajan desde que tienen uso de razón, hasta el día que se mueren, como un valor, no como una obligación sino como un medio de realización”.


José Elías Dau Flores: “Los libaneses que han venido han sido gentes de bien”
“Me siento emocionado de ver, sobre todo, que los libaneses que han venido han sido gentes de bien y nos inculcaron los valores morales a sus descendientes. Siempre admiré a mi padre precisamente por eso, porque era un hombre de bien”, expresó durante la develación de la escultura dedicada a los emigrantes libaneses José Elías Dau Flores, descendiente directo de un emigrante libanés, Wadih Dau Dau, quien llegó a este país en 1923, y que a través de un fuerte espíritu de lucha logro crear un nuevo porvenir para sus descendientes.  “Desembarcó en Veracruz, como desembarcaron todos, tenía un primo hermano que lo fue recibir y él a su vez los llevó a México para presentarlo con más paisanos, y esos paisanos los mandaron acá a vender, casi todos eran mesilleros.

Llegaron a Guadalajara, y aquí tuvieron tienda en San Juan de Dios primeramente, y mi papá viajaba y mi tío se quedaba encargado de la tienda. Entonces mi padre conocía muy bien todo el estado porque iba a vender y, en una mina que está por Magdalena Jalisco, conoció a mi madre que era enfermera”, relató Dau Flores sobre su experiencia familiar. No le da muchas vueltas, para él lo más el más grande orgullo de su ascendencia libanesa son los valores que le inculcaron. “Me siente orgulloso porque la enorme mayoría, debe haber sus excepciones, son gente de bien”.

Elías Sahd: “Se está generando un círculo virtuoso alrededor de la comunidad libanesa en Guadalajara”

“Es muy difícil que haya comunidades libanesas fuera de Líbano porque a diferencia de la comunidad china, judía, etcétera, porque no se mezclan con otras culturas. Mientras que aquí en México la siguiente generación prácticamente ya se mezclaron. Mucho tiene que ver en función el origen puesto que muchos libaneses que vinieron a México eran maronitas, son católicos, y la religión no es un freno un puente. Esto es para tratar de recuperar eso de quienes somos para entender qué somos y a dónde vamos”, opinó Elías Sahd, consejero del Centro México-Libanés de Guadalajara quien fue el maestro de ceremonias durante la develación de la escultura de El Emigrante Libanés lo que, agregó, se suma a la serie de esfuerzos que ha hecho la comunidad para integrarse de una manera más sólida. “Está empezando a generarse un círculo virtuoso alrededor de la comunidad libanesa en Guadalajara.

Estábamos muy disgregados, empezamos a unirnos para tratar de entender muchas cosas de cómo nos comportamos, cómo trabajamos de manera febril, cómo somos un poco alejados de la música pero acercados  a otro tipo de artes, y todo va en función de que así fuimos educados, porque así fueron educados nuestros padres”. Para Sahd, es muy vivo el orgullo de ser libanés, lo que, entre otras cosas, se explica por los arraigados valores y sentido de comunidad que existe entre ellos. “Es un asunto de valores muy particulares porque cuando se es descendiente libanés a los 40 años te conviertes en padre de tus padres. Y el que no haya entre nosotros huérfanos, puesto que el familiar más inmediato lo lleva a vivir independientemente de las condiciones económicas son valores dignos de rescatar”.  

 

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