Viernes, 17 de Octubre 2025
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¿Qué tanto es tantito?

La lectura del evangelio de San Marcos del día de hoy, nos presenta a una persona extraordinariamente bien calificada desde el punto de vista humano

Por: EL INFORMADOR

     La lectura del evangelio de San Marcos del día de hoy, nos presenta a una persona extraordinariamente bien calificada desde el punto de vista humano: tenía interés en las cosas espirituales, andaba buscando la verdad, no había matado, no cometía adulterio, no robaba, no acostumbraba mentir, no estafaba a nadie, y además honraba a sus padres desde que era niño ¿Qué pero se le puede poner a una persona así? La mayoría de nosotros no podríamos tener esas calificaciones, y sin duda consideraríamos a una persona así como alguien extremadamente buena; sin embargo, con Jesús las cosas son un poco más diferentes.
     La misma historia nos refiere que cuando Jesús comprobó que verdaderamente esta persona se dedicaba a hacer el bien, entonces le hizo la petición suprema: le encargó que vendiera todo lo que tenía, para poder dar ese dinero a los pobres, y entonces podría seguirlo como discípulo; pero lamentablemente el joven se alejó desilusionado, porque tenía muchas riquezas.
     ¿Significa esto que una persona rica no puede entonces seguir a Jesús como discípulo? Por supuesto que no, ya que en los mismos evangelios tenemos testimonios de personas acaudaladas que también fueron consideradas como seguidores de Jesús, como en el caso de Nicodemo, o de José de Arimatea, quien de su propio bolsillo proveyó una tumba nueva para Jesús, así como sus gasto funerarios.
     ¿A qué se refiere entonces Jesús cuando dice “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios?”. El mismo Jesús nos ayuda a entender sus palabras, cuando añade: “Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero!”. Ser rico no necesariamente significa poner la confianza en el dinero, pero sí es una gran tentación para quien lo tiene.
     Suponga usted que una noche uno de sus hijos se le enferma, y usted no tiene dinero para pagar una consulta médica, y mucho menos comprar las medicinas. Esa será una excelente oportunidad de clamar a Dios y pedirle que le haga el milagro de sanar a su hijo; en otras palabras, usted considerará la posibilidad de depender de Dios para ese problema, entre otras razones porque no tiene recursos para buscar la ayuda de los hombres.
     Por el contrario, si la misma situación le sucediera cuando usted tiene mucho dinero, su primera reacción no sería clamar a Dios, sino descolgar el teléfono y localizar al mejor médico posible, para que haga todo tipo de estudios y ordene la mejor medicina disponible para sanar pronto a su hijo. En este caso, la abundancia de dinero estorbó su confianza en Dios y la transfirió a su cuenta bancaria.
     Es lo mismo que Jesús le hizo ver al joven rico de la lectura del día de hoy: mientras ese joven tuviera mucho dinero, tendería a confiar en sus posesiones, en vez de aprender a  depender de su Maestro para todas sus necesidades.    Aunque se trataba de una “buena persona”, y que le faltaba muy poco para ser un buen discípulo de Jesús, se demostró que en este caso el refrán de “qué tanto es tantito” no encajó en la situación. Ese “tantito” del joven rico acabó siendo “demasiado” para permitirle ser un verdadero seguidor de Jesús.


Angel Flores Rivero    
iglefamiliar@hotmail.com

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