GUADALAJARA, JALISCO (30/JUL/2017).- La literatura une a las personas: en primera instancia, el escritor entra en un diálogo atemporal con los lectores, una charla que puede cruzar mares, lenguajes y siglos. Pero el gusto por la literatura también es un factor que entrelaza a las personas, y en ocasiones ese gusto mutuo por las letras resulta fructífero y resulta en la generación de libros. Así le ha sucedido a Feliciana Adame y Juan Manuel Gómez Sandoval, pareja que ha compartido en la vida la pasión por la literatura y la escritura.Feliciana Adame, originaria de Fresnillo (Zacatecas), recordó en entrevista que sus inicios en la literatura comenzaron con la curiosidad de asistir a un curso de literatura en la Casa Museo López Portillo, en 1995. Fue Roberto Villa quien lo impartía. Ya desde antes, Feliciana había tenido el gusto por la declamación, platicó. Incluso durante su juventud recibió el primer lugar en los juegos florales de la Escuela Preparatoria Regional de Autlán, en la categoría de declamación de poesía.En el taller, la pareja creció su experiencia literaria con la introducción a la narrativa y la poesía. Mientras ella se inclina más por los versos, él ha optado por la narrativa. Entre los autores que Feliciana frecuenta están los poetas mexicanos Jaime Sabines y José Emilio Pacheco, afirmó.La búsqueda de ampliar los horizontes literarios y el paso del tiempo los llevó a otros talleres. A lo largo de estos más de 20 años, ambos han acudido a diversas sesiones de talleres literarios impartidos por Silvia Quezada, de lingüística, al de antipoesía de Raúl Bañuelos (cuyo nombre es en honor a la antipoesía del chileno Nicanor Parra), Godofredo Olivares (narrativa), Karla Sandomingo, Víctor Manuel Pazarín y Patricia Medina, en poesía.A la fecha, Feliciana cuenta con tres libros publicados, con el proyecto de una cuarta publicación para el 2018. Sobre su bibliografía, afirmó que el primero, “Un suave eco” (2002), tiene un conjunto de textos más cotidianos, una característica similar al segundo (“Lienzo bordado en tinta”, 2014): para el tercero recurrió solo a una temática, la de la muerte. “En Cantos a la muerte” (2016) hay secciones sobre las diferentes maneras de acercarse a la muerte, desde evocaciones de las calaveras hasta los epitafios. Además de los juegos florales de la Preparatoria Regional de Autlán; Feliciana Adame ganó los juegos florales de Lagos de Moreno en 2000, en la categoría de poesía.Una vocaciónNacido en Autlán, Juan Manuel Gómez Sandoval tuvo igualmente el gusto de la lectura desde chico, abonado en la secundaria y preparatoria con maestros que lo inculcaron más en la literatura. Su carrera profesional empezó a los 17 años, cuando instaló su local de sastrería en Autlán: desde años atrás había comenzado su formación como sastre, por iniciativa de su padre.Luego de llevar la sastrería en Autlán durante varios años, Juan Manuel quiso mudarse a Guadalajara, con 25 años. En la capital del Estado quiso estudiar una carrera y crecer: dejó la sastrería y se hizo contador público tras cursar la carrera en la Universidad de Guadalajara, aunque su vocación era más la de ser contador de historias. También estudió homeopatía, pero terminó regresando a la sastrería.En su opinión, el oficio “ha bajado mucho, pero no se va a acabar. No es lo que era antes, ahora hay diseño y modistos, por eso mantengo el negocio”. Aunque también ofrece el servicio de sastre con diseños propios, en su local ubicado en Belisario Domínguez casi esquina Javier Mina realiza más las actividades de distribuidor de materiales. Sobre la creación de prendas, agregó que “Me divierte mucho, hago los diseños, son creaciones también, se compagina”.Al mundo de los libros entró primero con publicaciones en libros colectivos, luego lanzó “Cuentos autlenses”. Continuó con el tema de su pueblo natal con “Autlenses del siglo XX”, publicado por la Secretaría de Cultura en 2005. Allí relató de manera ficcional anécdotas sobre los hijos ilustres de Autlán, como Alfonso Villaseñor, Flavio Fierro, Juan Mardueño, Manuel Agraz, etcétera. Fueron quince los autlenses elegidos. “Pudieron ser más”, comentó Juan Manuel, pues incluso ciudadanos de Autlán le comentaron sobre los faltantes. Por ello se dio a la tarea de continuar con la escritura de más cuentos, todavía en proceso.