Suplementos | La voluntad divina, ese plan que Dios tiene para nuestra vida, no contempla el sufrimiento de por sí Para ser digno de Él Cuando no seguimos a Jesús en una actitud de fe y confianza plenas en Él, difícilmente podremos hacer en nuestra vida su voluntad Por: EL INFORMADOR 30 de agosto de 2008 - 10:46 hs Cuando no seguimos a Jesús en una actitud de fe y confianza plenas en Él, difícilmente podremos hacer en nuestra vida su voluntad, que al final de cuentas será lo que nos permita hacer nuestra la salvación que Él, con su pasión, muerte y resurrección, ya obtuvo para nosotros, y resucitar con Él a la vida eterna. Ciertamente que esa voluntad divina, ese plan que Dios tiene para nuestra vida, no contempla el sufrimiento de por sí, es decir el sufrimiento por el sufrimiento mismo, ni tampoco el dolor por el dolor, la abnegación por la abnegación; las dificultades, contrariedades, fracasos y hasta persecuciones, por sí mismas. En cambio, cuando esto y mucho más se da como fruto, como consecuencia del seguimiento fiel y perseverante de Cristo, y del cumplimiento amoroso y libre de sus mandatos, ello se convierte en un medio de purificación, de fortalecimiento, de transformación interior y de santificación. El Evangelio de hoy nos recuerda una de las sentencias más claras y directas de Jesús: Para ser sus discípulos, es preciso renunciar a nosotros mismos, tomar la cruz y seguirlo. Pero, ¡cuidado! Hemos de entender en qué consiste esa cruz, y cuál es su significado. Jesús no buscó la cruz; tampoco aceptó cargarla y morir en ella, por un gusto, casi, casi masoquista. La cruz fue la consecuencia de hacer, en todo y fielmente, la voluntad de su Padre, obedeciéndole incondicionalmente y hasta el extremo. No fue así que el Padre lo hubiese enviado a morir, y de esa forma tan cruel e ignominiosa, ¡no!; sino que, por vivir y ser testigo, radical, de la verdad, se produjo tal desenlace. De igual forma, de todo lo adverso de nuestra vida, sólo aquello que nos sucede por vivir y predicar la Verdad, y en el seguimiento fiel a Jesús, se le puede identificar como la cruz que el Señor nos pide que cada uno tomemos; no así todo lo que nos afecta como una consecuencia de nuestra propia debilidad o de la debilidad de otros, o bien de nuestro pecado. Cuántas veces hemos escuchado las quejas de personas que afirman que su cónyuge, tal o cual hijo(a), su suegra, aquel problema o dificultad que parecen insolubles, etc., son “su cruz”, debido a que les causan problemas, dolor, sufrimiento y demás situaciones contrarias a sus deseos y bienestar. O bien, si fracasan en algún negocio, por falta de experiencia o por una crisis nacional, o sufren alguna enfermedad, causada por la falta de cuidado de su persona o por excesos cometidos, con toda tranquilidad hacen responsable de ello a Dios, afirmando que “esa es la cruz que les tocó”, y hasta llegan a quejarse diciendo que les tocó una cruz muy pesada y le imploran que se las quite. ¡Ninguna de ellas son la verdadera cruz de la que Jesús nos habla! Todas ellas son cruces inventadas. La verdadera es aquella que el mismo Jesús nos invita a “tomar para seguirlo”: la que --insistimos-- es fruto de hacer la voluntad de Dios Padre, como Él siempre la hizo. Es preciso, pues --si es que aspiramos a llegar hasta el final de nuestra existencia siendo fieles a Él, para poder así hacer nuestra la promesa de resucitar con Él y tener la Vida Eterna--, no eludir nuestra cruz, ni tergiversar el verdadero sentido del seguimiento de Cristo, procurando solamente lo que sea agradable, ligero, fácil, ausente de dificultades, pruebas, dolor; mucho menos como algunas doctrinas modernas y sectas lo manipulan, cambiando al Cristo que murió en la cruz y luego resucitó, por un Cristo espectacular y triunfalista, lo cual minimiza el valor de su pasión y su cruz. Jesucristo es muy claro al afirmar: “El que no toma su cruz y me sigue detrás, no es digno de mí”(Mt 10, 38) Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También Aumenta número de católicos en el mundo, pero bajan las vocaciones En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones