Martes, 21 de Octubre 2025
Suplementos | En 'Eat', restaurante de la ciudad de Nueva York, lo de menos es el menú

Para cenar en santa paz

En 'Eat', restaurante de la ciudad de Nueva York, lo de menos es el menú; lo de más, es el silencio

Por: EL INFORMADOR

Para acudir a este sitio, hay que reservar con tiempo; pero también hay que renunciar a los celulares y la voz.  /

Para acudir a este sitio, hay que reservar con tiempo; pero también hay que renunciar a los celulares y la voz. /

GUADALAJARA, JALISCO (10/NOV/2013).- Cuando se come el silencio es oro, sobre  todo en la ruidosa Nueva York. Esta es la premisa del joven dueño de un  restaurante en Brooklyn, que algunas noches a la semana ofrece a sus clientes  una cena de cuatro platos... en completo silencio.

Lanzada hace poco más de un mes, la propuesta ha encontrado inmediatamente un público dispuesto, en una ciudad donde el nivel de ruido de los restaurantes es a menudo muy alto y se convierte en blanco habitual de quejas.

Tal es así que para cenar sin hablar, o darle un significado nuevo al viejo  dicho de mantener la boca cerrada mientas se come, en “Eat”, un pequeño  restaurante de 25 cubiertos ubicado en el barrio de moda Greenpoint, es  necesario reservar con varios días de antelación.

“Quiero darle a la gente la oportunidad de apreciar la comida con una atención especial, una experiencia habitualmente imposible en una cena ruidosa, en particular en una ciudad como Nueva York”, el gerente de  “Eat”, Nicholas Nauman, de 28 años.

La prohibición de hablar durante la cena, con menú fijo de cuatro platos vegetarianos, rige a menos que el comensal quiera salir a terminar su plato en un banco a la entrada.

Celulares apagados

En la pequeña sala con largas mesas de madera para varias personas, o pequeñas mesitas para dos, los clientes se prestan al juego, degustando el menú realizado a partir de productos orgánicos locales y bebiendo en jarras de cerámica.

Durante una hora, saborean, miran, observan y están en silencio, como aislados del mundo. Porque otra regla es que los teléfonos móviles también  deben estar apagados. A algunos les es difícil mantenerse serios en este experimento, tan contrario a la excitación que prevalece en Nueva York.

“Venimos aquí con nuestras propias intenciones, si se quiere. Sabemos qué esperar, así que agregamos nuestras propias energías a esta experiencia”, explica, un poco misteriosa, la chef del restaurante, Elsa Schmitt, que lleva un pequeño pañuelo violeta alrededor del cuello.

“Al final uno se siente ‘zen’ y sereno”

Al final de la cena, una vez terminado el postre, termina el mandato de  silencio.

Nicholas Nauman rompe el silencio primero con un “Gracias, chicos”, y  recibe el aplauso de sus clientes.

“Fue realmente muy agradable”, dice Kevin Stokely, un joven químico.

Morgan Yakus, que como muchos de los clientes, ronda la treintena, habló de  una experiencia que consideró casi trascendental. “Al empezar un diálogo con tu  mente, se piensa en un montón de cosas”, dice. La joven asegura haber pasado por “muchos sentimientos” y “haber tenido  ganas de reírse”, pero “al final uno se siente ‘zen’ y sereno”, afirma.

Alison Wise, quien fue a cenar con su novio, también se sintió muy bien,  pero por otras razones. “Fue muy agradable pasar tiempo juntos sin la presión  de tener que encontrar algo de qué hablar”, dice.

En un primer momento, Nauman ofreció una cena en silencio al mes. El éxito  fue tal que rápidamente debió ampliar la propuesta a una vez por semana.

El costo del menú es de 40 dólares, más la propina, un precio más que  razonable para un poco de silencio en Nueva York. 

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