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Martes, 20 de Noviembre 2018

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Suplementos | Desde la corte de Luis XIV

Música clásica

Desde el pasado día primero de noviembre, la Compañía Estatal de Teatro dirigida por Alicia Yapur representa en el Foro de Arte y Cultura una de las obras maestras de Molière: El burgués gentilhombre

Por: EL INFORMADOR

Desde el pasado día primero de noviembre, la Compañía Estatal de Teatro dirigida por Alicia Yapur representa en el Foro de Arte y Cultura una de las obras maestras de Molière: El burgués gentilhombre. Esta pieza, escrita por el famoso dramaturgo francés en 1670 y presentada por primera vez ante la corte del Rey Luis XIV, hace gala de un refinado humor y una mordaz crítica social, debiéndonos preocupar si acaso el hecho de que después de tanto tiempo tales críticas sigan vigentes, aunque en ello radique que podamos disfrutar con tanta cercanía de las creaciones de este inmortal genio.

La historia trata sobre Monsieur Jourdain, el ingenuo nuevo rico que busca adquirir los modales y la formación que le hagan sentir todo un aristócrata. Para ello se rodea de toda clase de maestros y “amigos” que no hacen otra cosa que adularle falsamente para aprovecharse de él, dando origen a divertidísimas situaciones que conllevan en su ironía una profunda reflexión sobre el comportamiento humano.
La obra, que consta de cinco actos, fue concebida originalmente como “comédie-ballet”, para la cual fue compuesta la música -como no podía ser de otra forma- por Jean Baptiste Lully, el músico nacido en Florencia en 1632 que llegaría a controlar la producción musical de la corte del “Rey Sol” y de Francia entera hasta su muerte en 1687. Lully entró al servicio del rey con apenas 20 años como violinista y bailarín y desde ahí escaló puestos como director de orquesta, director musical de la familia real, compositor y, posteriormente, director de la Academia Real de Música.

La música para El burgués... de Lully no podría encajar mejor con la prosa de Molière. Escrita para una orquesta en la que predominan las cuerdas -sin que por ello falten efectos tímbricos-, nos presenta lo mismo piezas serias y solemnes que otras eminentemente rítmicas e irónicas.

La música tenía una gran importancia en la corte de Luis XIV, un gran amante del baile, que consideraba que todas las formas de arte tenían que ser una manifestación de su propia gloria. Así pues, Lully debía adaptarse a la imagen heroica que el rey había concebido para sí mismo con una música que encajaba con aquella corte en la que toda actividad era coreografiada con gran detalle, legando a la posteridad ballets, oberturas, tragedias líricas (base y origen de la ópera francesa) y las célebres “comédies-ballets” realizadas en colaboración con Molière. Su estilo barroco destaca por su elegancia, fuerza, sobriedad y majestuosidad.

Pero la historia musical de El burgués gentilhombre no se detiene en el siglo XVII. En 1912, Richard Strauss y su libretista Hugo von Hofmannstahl trabajaron en una combinación de teatro y ópera basada en la obra de Molière; Strauss escribió la música incidental para esta adaptación de la comedia que se presentaría conteniendo dentro de una de sus escenas la ópera Ariadna en Naxos, experimento que si bien no constituyó un fracaso sí planteó numerosas dificultades para ser representada y comprendida -baste citar el hecho de que su duración alcanzaba las seis horas, por lo que después de varias modificaciones se separa la ópera por completo y la música de la comedia pasa a formar una suite por sí misma (Opus 60), dividida en nueve partes, de las que destacan El maestro de esgrima, Entrada y baile de los sastres y La cena.

El trabajo es brillante y resulta encantador sobre todo si se conoce de antemano la obra de Molière. La composición de Strauss está escrita para una plantilla orquestal reducida y toma ocasionalmente fragmentos de la música de Lully, pero en un estilo que podría recordar más a Mozart, aunque sin dejar de lado su personalidad.

Ahora, en 2008, la versión de Alicia Yapur de El burgués...  ha tomado como base la música de Jean Baptiste. El director musical de la obra es el tapatío Rommel Winkler, músico egresado de la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara que desde 1979 a la fecha se ha involucrado en la musicalización de alrededor de 70 obras de teatro.

El trabajo ha visto luz en medio de las habituales dificultades relacionadas con el tiempo y el presupuesto, apuro este último que en lo musical se resiente más al tratarse de un montaje de época que demanda mayores recursos para la escenografía y el vestuario.
En la partitura de Lully se encuentra musicalizada la mayoría de la pieza teatral, apareciendo no sólo música incidental, sino abundantes ballets y pasajes cantados por los personajes. Alicia Yapur, como directora de la obra, acordó con Winkler la selección de las partes a utilizar y mientras algunas fueron conseguidas en grabaciones existentes, otras -aproximadamente la mitad- fueron ejecutadas y grabadas por Rommel Winkler haciendo uso de “software”, que le permitió emular de la manera más realista posible los instrumentos musicales, ganando así en eficiencia respecto a los tiempos y costos.

El proceso en sí estuvo sujeto a numerosas revisiones que permitieron que el resultado final estuviera lo más acorde posible al montaje de Yapur, haciendo inclusive uso de algunas licencias como la inclusión de un “minuet” de J. S. Bach (quien nacería 15 años después del estreno de El Burgués...), el empleo de música tradicional turca en lugar de la escrita por Lully para la escena de la ceremonia turca y el uso de música original de Winkler, elementos que buscan redondear y hacer más efectivo el resultado final.

Rommel Winkler completa así su quinto proyecto relacionado con el teatro este año, sintiéndose sobre todo “satisfecho por la oportunidad de haber conocido de una forma tan cercana la música de Lully” para un montaje del que destaca “la dedicación y disciplina de los actores” y el trabajo de Alicia Yapur , a quien se refiere como “una muy buena directora que supo conformar al equipo de trabajo ideal”. Éste es un aspecto de la mayor importancia, teniendo en cuenta las continuas limitantes a las que se enfrenta el gremio del teatro y que son superadas en base “a la terquedad y búsqueda continua de que salga todo perfecto”, lo que lleva a este músico jalisciense a afirmar: “Los ‘teatreros’ son los grandes héroes del arte”.

por: eduardo escoto

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