Suplementos | Eduardo Escoto Mozart más del legado de un genio La obra del compositor será revisada e interpretada Por: EL INFORMADOR 14 de agosto de 2009 - 19:41 hs No con frecuencia, pero afortunadamente sucede, que de repente el mundo de la música se ve gratamente sorprendido por algún descubrimiento que puede arrojar una luz distinta o que permite, tanto al público general como al especializado, obtener una perspectiva diferente sobre las personas, los hechos y las obras que se entretejen a lo largo del tiempo para dar forma a la intrincada historia de la música. El caso más reciente es capaz de transportarnos a un momento clave en la historia de la cultura occidental: En una casa de la Getreidegasse de Salzburgo, Austria, un violinista y compositor que trabajaba al servicio de la corte del arzobispo de aquella ciudad se encuentra emocionado transcribiendo al papel una composición que su hijo de siete años toca en el clave, pues el pequeño, a pesar de la destreza con que ejecuta en el teclado, no domina todavía la notación musical. Lleva estudiando música desde los cuatro años y un año después, por increíble que parezca, se había iniciado ya en la composición de pequeñas piezas. No eran otros que Leopold y Wolfgang Amadeus Mozart. Corría el año 1763. Cerca de cumplirse 250 años de aquella escena y habiendo quedado el nombre de Mozart grabado de forma indeleble para la posteridad, se realiza un hallazgo inesperado: el doctor Ulrich Leisinger, director del Departamento de Investigación de la Fundación Internacional Mozarteum, ha identificado casi con total certeza que dos piezas que se consideraban de autor anónimo son en realidad obras de un muy joven Amadeus Mozart. Se trata de un preludio y un movimiento de concierto -ambos para teclado-, que se encuentran en el llamado “cuaderno de música de Nannerl”, una libreta en la que Leopold Mozart anotaba música y ejercicios técnicos que recopilaba para la formación musical de Maria Anna Mozart, la hermana tres años mayor del compositor. Este cuaderno es propiedad de la Fundación Mozarteum desde 1860. El doctor Leisinger revaluó la autoría de estas dos piezas mediante el análisis de la escritura y aspectos referentes al estilo de la música, para determinar que, aunque escritas por la mano del padre de Mozart, las obras fueron en realidad compuestas por el niño prodigio. Incluso, el hecho de que en las obras se aprecie una falta de experiencia técnica viene a confirmar la afirmación. Llama la atención sobre todo el movimiento de la composición que, de acuerdo a Leisinger, podría tratarse del primer movimiento de un concierto completo para clavecín, que difiere de la música salzburguesa que se conserva de esta época por sus altas demandas técnicas. Esta situación hace afirmar al pianista y compositor norteamericano Robert Levin que “por reportes de la época sabíamos de la estupenda técnica que el niño Mozart poseía al teclado... Tenemos por primera vez evidencia concreta de ello. Considero bastante creíble que el movimiento hubiese sido compuesto por el joven Mozart, quien habría querido mostrar en él todo lo que podía hacer”. Dado que el concierto como forma musical implica la interacción del instrumento solista con la orquesta y que las partituras para ésta última no han sido encontradas, el propio Levin se ha dado a la tarea de reconstruir esta música a partir del material musical escrito para el clavecín y respetando el estilo de composición y de orquestación de la época. Esta versión será interpretada durante la “Semana Mozart 2010”, que tendrá lugar en enero del próximo año, aunque las dos piezas fueron ya interpretadas por el pianista Florian Birsak el pasado 2 de agosto en la casa natal del legendario compositor austriaco y lo mejor de todo es que la grabación de esta ejecución puede ser escuchada ya a través de internet en la dirección www.mozarteum.at. Vale la pena -¿por qué no?- imaginar que quien ejecuta la obra es un pequeño niño de siete años, el mismo que seguiría asombrando al mundo hasta su muerte en 1791. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones