Miércoles, 27 de Enero 2021
Suplementos | El crowdfunding financia iniciativas culturales sumando donaciones a través de internet

Montón a la cultura

El crowdfunding financia iniciativas culturales sumando pequeñas donaciones privadas a través de internet. Con la crisis se extiende la fórmula, en México hace menos de un año nació Fondeadora

Por: EL INFORMADOR

/

/

GUADALAJARA, JALISCO (06/MAY/2012).- Los recortes generalizados por la crisis han sido, paradójicamente, un caldo de cultivo idóneo para el desarrollo y la multiplicación de plataformas de crowdfunding, una forma de financiación a través de internet en la que personas que no se conocen entre sí aportan dinero para que un determinado proyecto se convierta en realidad. “La gente quiere seguir consumiendo cultura, y ahora se le ofrece la posibilidad de ser parte de los proyectos de la gente a la que admira”, cuenta Jonás Sala, quien utilizó esta fórmula para realizar un documental.

Cuando Jonás y su hermano Adriá buscaron ayuda para sacar adelante su proyecto, en otoño de 2009, se dieron de bruces con una realidad económica poco dispuesta a apoyar a creadores desconocidos. Fue entonces cuando, gracias a su padre, Joan, supieron de la existencia del crowdfunding (del inglés “financiación por la multitud”, que algunos traducen como micromecenazgo). Y no lo dudaron: lo suyo era la gestión cultural. En diciembre de 2010, crearon Verkami, una improbable unión profesional entre un biólogo (Joan), un historiador del arte (Adriá) y un físico (Jonás), que tomaba como modelo las webs Indiegogo (fundada en 2008) y Kickstarter (2009): “Vimos los proyectos en las plataformas estadounidenses, el contacto entre el creador y el público y la posibilidad de conseguir a cambio productos superexclusivos de ellos”, cuenta Jonás. En 14 meses han hecho realidad 223 ideas, y con 75 iniciativas en marcha alcanzarán el millón de euros recaudados.

Lejos queda, no obstante, la cantidad recientemente obtenida por Tim Schafer y Ron Gilbert —responsables de míticos videojuegos de LucasArts como los de Indiana Jones o la saga de Monkey Island— en Kickstarter: pedían 400 mil dólares para una nueva aventura gráfica y cerraron la campaña el pasado 13 de marzo con más de tres millones de dólares y más de 87 mil mecenas.

La mecánica, tanto en Verkami como en otras webs, es similar: el impulsor de una idea la presenta a través de la plataforma y los internautas que quieran pueden apoyarla con donaciones, a cambio de recompensas que varían en función de la ayuda prometida —un CD o DVD, entradas para un concierto o descarga de contenido exclusivo, etcétera—. El pago, con tarjeta de crédito o por PayPal, sólo se hace efectivo en caso de llegar a la cantidad final solicitada, que garantice la realización del proyecto. Es todo o nada. En ese caso, la plataforma se queda con un porcentaje de lo recaudado, que va del cuatro al ocho por ciento.

“La gente no siente que esté apoyando algo ajeno, lo viven como algo propio”, cuenta Bruno Teixidor en conversación telefónica. Junto a Carola Rodríguez y Nicolás Alcalá forman Riot Cinema Collective. Son los responsables de El cosmonauta, un proyecto de largometraje que ha recaudado más de 318 mil dólares su presupuesto de mil 118 a través de crowdfunding. Más de cuatro mil personas les han brindado su apoyo.

RT#15M es un libro coordinado por la cooperativa Ciutat Invisible y la comisión audiovisual del 15-M de Barcelona, realizado con fotografías y tuits de 450 personas y financiado con 16 mil dólares obtenidos a través de Verkami. Y Jero Romero, ex miembro de The Sunday Drivers, obtuvo en la misma web 13 mil 600 dólares en sólo 13 horas para editar su nuevo disco (más de 23 mil al final de la campaña).

Sin embargo “el crowdfunding no es mágico”, comenta Jonás Sala. “No es un escaparate donde hay gente con dinero esperando... Nosotros hacemos un poco de puente entre un creador y su comunidad. Si te viene alguien a publicar su primer libro pero no ha hecho nada antes, ni siquiera un blog, es muy difícil. Pero si tienes una comunidad de 100, 200 seguidores, de gente interesada en que sigas haciendo arte, entonces puede funcionar”. Sin esa base crítica es mucho más complicado.

Comunidades de intereses

Para Antoni Gutiérrez-Rubí, sociólogo y asesor de comunicación, se va imponiendo un cambio de modelo en el que el consumidor ya no se limita a consumir, sino que demanda influir en los pasos previos, “codecidir, cocrear, coconsumir”. Un proceso democratizador en el que “no importa dónde estoy ni mi nivel socioeconómico, sino que lo pienso, siento y quiero”; se favorece la innovación y se aportan datos que mejoran el producto. “Necesitamos no sólo clientes, sino usuarios (que no compran pero lo usan), y también ciudadanos (que ni compran ni usan, pero opinan). Es necesario incorporar cuantos más usuarios y ciudadanos sea posible. Si las empresas ven a las personas sólo como clientes, acabará perdiéndolos”.

El éxito del crowdfunding se explica, según Gutiérrez-Rubí, por cuatro ideas: “La primera, la fuerza de lo pequeño —mi aportación de 10 euros es pequeña, pero con otros 10, y 10 más... se hace fuerte—; después, por la fuerza de lo ejemplar, del compromiso individual —si yo quiero que cambie una situación, o que exista un determinado producto o servicio, me comprometo y hago algo, aunque sea poco—. También influye la atracción de los primeros pasos, de lo iniciático, y actúo porque tiene que ver con mi manera de ver el mundo, porque creo en ello”. Y finalmente, “porque todas las plataformas de crowdfunding acaban creando comunidades de intereses. Mi sensibilidad no es individual, sino que me junto con otra gente, lo comparto con otros”.

La duración de las campañas varía de una plataforma a otra. Mientras que en Verkami es de 40 días, en Lánzanos la marca el propio impulsor del proyecto según sus necesidades.

Para Jonás Sala, “tener un límite de tiempo es muy importante para que la gente se organice, se motive, le dé difusión y se movilice para llegar al objetivo”.

Aunque la mayoría de las webs se dedican a proyectos creativos, también hay espacio para iniciativas solidarias, como las que protagoniza la plataforma brasileña Let’s, para víctimas de inundaciones, proyectos sociales, educacionales, ambientales... En Lánzanos recaudaron dos mil 600 dólares en una campaña de la fundación Habita África de apoyo a los bosquimanos, una tribu de Namibia, para la compra de semillas, y un proyecto de potabilización de agua en El Salvador reunió tres mil 900 dólares.

Poco a poco van surgiendo en distintos países plataformas de crowdfunding que actúan en campos tan heterogéneos como la publicidad o la moda (Zooppa y Nextstyler, en Italia) e incluso los contenidos eróticos (Quero Na Capa, en Brasil).


SUMANDO

Un éxito masivo


El mecenazgo compartido que supone el crowdfunding goza, no cabe duda, de buena salud. Kickstarter cerró 2011 con 11 mil 836 proyectos financiados (frente a tres mil 910 en 2010), 98 millones de dólares recaudados y 30.6 millones de usuarios. En España, en sus 14 meses de existencia, al millón acumulado de Verkami se le une otro medio millón de Lánzanos, y Goteo lleva 50 mil euros en poco más de cuatro meses.


“No hemos renunciado a los medios tradicionales”

Fausto tiene 400 años. Logró una fortuna vendiendo magia embotellada. Ahora es prácticamente el dueño del mundo. Pero ni toda su magia, ni todo su poder a hecho posible que este proyecto de largometraje animado logre arrancar.

Con el objetivo de ver en acción a Fausto, el mago extremo, los tres “dementes” detrás de este proyecto tapatío recurrieron a Fondeadora, la página mexicana de crowdfunding, para reunir 77 mil pesos para la primera etapa de esta película.

“Ya tenemos varios años ahí con el proyecto, hemos estado tratado de conseguir los fondos por los medio tradicionales: llevándolo con inversionistas y buscando apoyos gubernamentales”, pero no han tenido suerte, cuenta Ruy Estrada, director del proyecto y artista de cómic.

Suerte o “magia”, pero el año pasado Ruy, Tonatiuh Moreno y Erasmo Rodríguez fueron al Festival de Cine de Guanajuato y ahí, un cineasta alemán les recomendó buscar apoyos a través del crowdfunding. Exploraron Kickstarter e Indiegogo, “luego nos topamos con Fondeadora, se nos hizo de nuestra medida, porque es para el mercado mexicano y latino, -ni mandado hacer-”.

El trío narra que subir su proyecto a Fondeadora fue relativamente sencillo, “te piden varios datos para asegurarse que no estás ahí sacándote un proyecto de la manga sólo para conseguir dinero. Sí te checan bastante, pero fue fácil”.

“No hemos renunciado a los otros medios”, dice Erasmo, pues sólo decidieron realizar iniciar la película con apoyo de fondeadores, “la primera parte es el animatic, que es hacer la historia como en boceto, entonces creemos que teniendo este animatic vamos a tener más posibilidades de convencer a posibles inversionistas”.

El presupuesto para realizar la película completa en animación cuadro por cuadro es de 26 millones de pesos, cantidad, que de acuerdo con el trío, es un monto promedio para una película animada en México.

Fondeadora arrancó en México a finales de julio de 2011 y surgió por iniciativa de Fernando Lelo de Larrea, Federico Antoni y Alfonso Tame´s, profesores de entrepreneurship (iniciativa empresarial) del ITAM interesados en el modelo de financiación colectiva que ha tenido éxito en EU, Europa y Australia.

El método es similar a los que se manejan en otros países: lograr un monto mínimo o superarlo antes de llegar a la fecha límite, cobra 5% sobre el monto reunido para el mantenimiento de la plataforma, así´ como la comisión de PayPal por la administración de las transacciones, si el proyecto se fondea por completo.

Esto apenas comienza. Ruy, Tonatiuh y Erasmo han tenido que hacer una gran labor de difusión, principalmente en las redes sociales, para que los apoyen. Reconocen que los más de 40 mil pesos que suman los aportaron en su mayoría conocidos, amigos, familiares e inclusos clientes de su empresa.

Restan menos de seis días para que se cumpla el límite para reunir 77 mil pesos para que Fausto —quien luego toma una sustancia que lo hace rejuvenecer, pero inesperadamente se convierte en un niño y es arrojado fuera de su empresa y obligado a vivir solo en el mundo decadente que él mismo descompuso— cobre vida.

Temas

Lee También