GUADALAJARA, JALISCO (02/ABR/2017).- Tener piernas de acero capaces de soportar el desgaste natural de correr maratones profesionales no es una prioridad para Daniel Almanza, pues más allá de la preparación física a la que somete a su cuerpo, este regiomontano se preocupa más por tener una resistencia emocional que lo lleve a la línea de meta.Daniel Alberto Almanza García es ultramaratonista y desde hace poco más de seis años se adentró al mundo de los maratones y carreras sin saber que ahora su nombre e historia serían una referencia para luchar contra obesidad infantil de México, representar a personas que, por diversas condiciones físicas, no pueden sumarse a las carreras que anualmente nacen en el país e impulsar proyectos sociales en comunidades vulnerables.Daniel no es un atleta cualquiera y aunque sus piernas han recorrido el mundo, reconoce que su trayectoria aún tiene muchos pendientes por cumplir y explorar aunque ya haya cumplido uno de los máximos sueños de cualquier atleta de su especialidad: el circuito “4 deserts” en los cuatro desiertos más grandes y hostiles en donde tuvo que correr mil kilómetros en total.El regiomontano de 37 años de edad se retó a esta experiencia en 2016 y pese a tener en su trayectoria logros que le causaban orgullo, el hecho de internarse a la doceava edición del “4 deserts, en los desiertos de Sahara, Gobi March, Atacama y Antártida (llamado el gran slam en el mundo del ultramaratonismo) ha significado para él uno de los mayores aprendizajes de su vida no solo por lograr llegar a la meta, sino por los altibajos que experimentó y que por momentos lo alejaron de llegar a la línea final.“Fue un proyecto de tres años, 2014 y 2015 fueron para preparación con carreras dentro y fuera de México hasta llegar a 2016, un año complicado y lindo a la vez con grandes satisfacciones. Todo inició con un reto personal, el saber hasta dónde puedo llegar y lograr con una causa social a la educación de Monterrey, combiné todo eso”.Si algo ha caracterizado a Daniel es que en cada uno de sus proyectos siempre hay una causa que busca beneficiar alguien que no sea él, y aunque el orgullo de recibir títulos y aplausos es quizá una primera aspiración para un atleta, para el regiomontano el maratonismo se ha convertido en un transformador social con el que logra recaudar dinero para impulsar la educación y el ejercicio en México.Controlar la frustraciónAunque la experiencia que ha tomado desde 2011 en los maratones lo han preparado físicamente para correr más de mil kilómetros, Daniel Almanza señala que cada carrera representa la oportunidad de fortalecerse mentalmente para brincar los obstáculos del cansancio y los altibajos existenciales que lo distraen cuando su cuerpo ya no puede más.Un golpe de calor en el desierto de Gobi en China, cimbró los ánimos de Daniel. El regio asegura que pese a tener experiencia en maratones profesionales de poco sirvió para esquivar las inclemencias climáticas de temperaturas que se elevan hasta alcanzar los 50 grados centígrados.“Estuve casi fuera de la carrera con mucho miedo, estaba solo, pensé que pasaría lo peor. Fue mi mejor carrera de las cuatro pero la más difícil. En todas las carreras que hago siempre hay un poco de nervios, nunca sabes lo que puede ocurrir. Controlar la frustración es cuestión mental, son carreras mentales. El ultramaratonismo tiene eso, sufres muchos altibajos, a veces estás arriba y luego comienzas a cansarte, a cuestionarte porqué estás aquí, hay muchas cosas en tu cabeza, pero siempre hay que tener la firme intención de ir paso a paso, que el día terminará y el siguiente ya será diferente”.Una particularidad de circuitos como “4 deserts” es que cada competidor tiene que cargar su propio alimento y herramientas de supervivencia, y sobre todo, saber distribuir las porciones de comida para aguantar hasta el final y seleccionar aquellos ingredientes que no signifiquen una sobre carga y ofrezcan los nutrientes necesarios hasta llegar a la meta.“Son carreras de autosuficiencia con equipo mandatorio. Nosotros fuimos con una de las mochilas más livianas con siete u ocho kilos de peso con comida deshidratada que es la principal ingesta en este tipo de carreras, hasta sopas instantáneas al final, necesitas campechanearle, son experiencias de vida”.Sin gloria personal“Sigo creciendo, no se ha logrado nada, que sea el primer hombre mexicano en hacerlo se oye bien, era algo importante para mí en lo personal pero hay muchas cosas más por hacer. Es un deporte longevo y en el que tranquilamente puedo estar 10 años más a un nivel competitivo”, expresa Daniel al reflexionar sobre los retos que vienen después de “4 deserts” con el objetivo siempre apuntando a incrementar el impacto social a través de los maratones.“Todos los proyectos en los que he participado tienen causa social, el próximo que viene y que es muy importante para mí también lo tiene, siempre trato de poner mi granito de arena para poder hacer un cambio, tengo una hija y quiero que esto sea un ejemplo para mi familia, que cualquier meta se puede lograr”.Alianza Ciudadana Educativa por Nuevo León, ha sido uno de los organismos civiles a los que Daniel ha destinado sus carreras y a reforzar la cultura de donación en Monterrey llegando correr mil kilómetros para generar beneficios en escuelas ubicadas en puntos rojos de la ciudad y cambiar el entorno de los niños.“Si estos retos y sacrificios pueden ayudar a una causa como la sociedad es buenísimo, a partir de esto he trabajado y enfocado parte de mi carrera. En Monterrey estamos trabajando muy fuerte para incentivar a la personas para que se activen, la ciudad tiene el primer lugar en obesidad infantil, me estoy enfocando en los niños porque creo que es más fácil germinar esa semilla de motivación. Cuando hago pláticas en primarias presentó videos de mis carreras y siempre me preguntan que cómo hago para no cansarme, se quedan impactos por los lugares en los que he corrido, quieren saber cómo corro tanto, si hay leones en el desierto, todos se quedan con ganas de correr”.PARA SABERSobre el “4 Deserts”La carrera “4 Deserts” fue fundada en Hong Kong por Mary Gadams en el año 2002, en la que los competidores tienen que correr 250 kilómetros en cada desierto: Sahara, Gobi March, Atacama y Antártida. Cada participante debe llevar, cargar y administrar su comida y herramientas de supervivencia hasta llegar a la meta de cada lugar sin ayuda alguna enfrentando las condiciones climáticas de cada sitio.EL DATOAlgunos logros de su trayectoriaAtacama Xtreme con 160 kilómetros en San Pedro de Atacama, Chile (2015).Guachochi, Chihuahua con 100 kilómetros (2015).Expedición Cruce de Atacama con mil 200 kilómetros (2015).Maratón Powerade con 42 kilómetros en Monterrey (2015).