Suplementos | Entrevista. James Ellroy 'Me da igual la gran novela americana; he escrito varias' La más reciente novela de James Ellroy 'Perfidia' supone el inicio de un nuevo 'Cuarteto de Los Ángeles' Por: EL INFORMADOR 19 de abril de 2015 - 07:24 hs / GUADALAJARA, JALISCO (19/ABR/2015).- James Ellroy (Los Ángeles, 1948) sigue siendo el campeón del mundo del ego, el escritor obsesivo de la América criminal, pero algo ha cambiado, al menos en apariencia. “Dejé de decir que era el mejor. He madurado”, asegura poco después de empezar la entrevista en Madrid, donde ha llegado para presentar “Perfidia” (Random House), su último libro, el primero de un nuevo “Cuarteto de Los Ángeles”, el que dará continuidad cronológica a toda su obra y que sitúa a algunos de sus personajes clásicos en 1941. Ellroy se recuesta en la silla, aparentemente indiferente, cara de escritor profesional en ristre, ansioso por empezar para terminar. ¿Por qué una precuela, por qué ir al inicio de todo? “Porque pienso a lo grande y, cuanto más viejo me hago, más a lo grande pienso. Porque quería crear una historia continua de mi ciudad, de mi tierra, para contar América, mi gran país, desde 1941 hasta 1972. Pero soy un egomaníaco y tengo que reescribirla a mi manera, llena de puñetazos, haciendo el amor a Bette Davis, con personajes que sinceramente sólo existen en mi cabeza. En cualquier caso, y para resumir, escribí este libro porque era la manera de unir literatura y masturbación”, asegura, lanzando su primera boutade en voz muy baja, muy ronca. La inmensidad del reto genera dos preguntas inevitables: ¿Tuvo miedo de fracasar? “Nunca”, responde antes de que termine la pregunta. “Si veo algo, puedo ejecutarlo. Llevo haciéndolo 36 años, así que no me da miedo nada”, remata. ¿Ha escrito ya la gran novela americana? “Me da igual eso de la gran novela americana; me cansa hablar de ello, creo que ya he escrito varias. Hago esto porque en unos años estaré muerto y quiero ser leído y recordado”, lanza, haciendo jirones los restos de su pretendida modestia. Dudley Smith, quien ya protagonizó su propia trilogía, es un policía irlandés emigrado a Estados Unidos, un sargento corrupto, violento, drogadicto y mujeriego, un personaje inmenso y lleno de dobleces, el protagonista perfecto de “Perfidia”. Cuando se le pregunta por él, el creador de “L.A. Confidencial” rompe el muro de su indiferencia, incorpora su enorme anatomía, se toca la camisa hawaiana que ha convertido en una seña de identidad y, apoyado en la mesa, explica: “Dudley es originalmente malo, sin remordimientos y sin empatía. Tengo una buena mano para saber hasta dónde llega lo creíble. Conozco bien a la gente y eso se ve en los personajes. Hice a Dudley así porque le comprendo. Es todo instinto y ejecución, como yo”. ¿Carece de remordimientos como él? “No; estoy lleno de remordimientos y conciencia”, responde con una voz venida del más allá. Cansado de polémicas, hace tiempo que el autor de la “Trilogía de América”, ese enorme fresco sobre la corrupción y los bajos fondos de la política de Estados Unidos en los años sesenta, dejó de lado su show de perro rabioso de las letras americanas, de chico malo muy a la derecha del arco político, de provocador profesional. Tampoco habla de cuestiones personales. “¿Que si me influye el asesinato de mi madre? Eso fue algo enorme, de lo que no hablo, acabé con eso. Todo lo que tengo que decir está en ‘Mis rincones oscuros’”, responde, refiriéndose a aquella despiadada autobiografía en la que se le veía como un niño abandonado, solitario, temible, traumatizado, que asaltaba casas para oler bragas sucias. “Tampoco hablo de política. No me interesa la actualidad de EU”, adelanta. “Perfidia” sitúa su compleja trama policial en Los Ángeles, justo tras el bombardeo de Pearl Harbor y la consiguiente locura racista contra los japoneses que vivían en la ciudad. “Su internamiento en campos no fue para tanto. Estuvo mal, pero no tiene nada que ver con lo que hicieron los nazis o los rojos”, defiende Ellroy. Trabajador obsesivo, en los dos años y medio que le llevó escribir “Perfidia” no hizo otra cosa, encerrado en su mundo. Ahora reúne notas para redactar la segunda parte. ¿Y cuando termine este cuarteto, cuando complete su historia? “Seré viejo, seguiré siendo un currante y estaré en forma, así que más me vale inventarme algo”, responde entre risas. La sonrisa no abandona su rostro cuando surge el asunto de las mujeres. “Las adoro, pero no hablo de mi vida personal”, insiste antes de explayarse sobre sus creaciones de ficción. “Kay Lake (la otra protagonista de ‘Perfidia’) es mi mejor personaje femenino. No se puede medir su coraje, su humor, su libido. Está tocada por lo divino”, concluye Ellroy. Aunque no hable de su ciudad hoy en día, el autor de “Sangre vagabunda” es el responsable de las mejores odas a Los Ángeles, urbe interminable, paraíso del coche. Cuando surge el tema vuelve el entusiasmo. “Soy un gran fan del motor de combustión interna. Odiaría una ciudad sin el ruido de los coches, llena de esos artefactos eléctricos. Tengo un Porsche Carrera 4S Cabriolet y lo adoro. Nunca conduciré un híbrido o un coche eléctrico. Los criminales de verdad, tampoco”, cuenta orgulloso. ¿Cuál es su mejor novela? “Esta última”. ¿Y si quitamos esta? “La anterior, y así sucesivamente. Soy cada vez mejor”, resume con una sonrisa antes de hablar de sus influencias. Ellroy sostiene que no lee nada actual del género negro, pero reconoce ciertas referencias: Joseph Wambaugh, un gran retratista del trabajo policial en Los Ángeles; “Libra”, de Don DeLillo, y las novelas históricas de Joseph Mallon, especialmente “Watergate”. Policías, conspiración y bajos fondos de la política. El círculo vicioso del genio incansable de la ficción criminal. Temas Literatura Escritores Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” "Lo que no quería era ser nadie": Premio Nobel de Literatura Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones