Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Habla sobre los retos y satisfacciones que le han dado las letras en su joven carrera

Marina Perezagua, narrativa sin fronteras

La ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz habla sobre los retos y satisfacciones que le han dado las letras en su joven carrera

Por: EL INFORMADOR

'Me sé de memoria párrafos de Juan Rulfo, también la obra de Alberto Chimal y Jorge Volpi me encanta y del fallecido Ignacio Padilla.' EL INFORMADOR / CORTESÍA

'Me sé de memoria párrafos de Juan Rulfo, también la obra de Alberto Chimal y Jorge Volpi me encanta y del fallecido Ignacio Padilla.' EL INFORMADOR / CORTESÍA

GUADALAJARA JALISCO (06/NOV/2016).- La historia de siempre: nadie la quería publicar. Marina Perezagua (Sevilla, España, 1978) reflexiona sobre las complejidades de ser una escritora de cuentos, de lograr que sus escritos fueran albergados por alguna editorial.

Ahora Marina recuerda con gracia su idea de consagrase en la literatura, de cómo soñaba con simplemente seguir dando vida a sus relatos. Lo menciona mientras presume con inocencia el Premio Sor Juana Inés de la Cruz que la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara le otorga a escasas semanas de iniciar su 30 edición.

Tan sólo tiene dos cuentos publicados: “Criaturas abisales” y “Leche”, con la editorial Los libros de Lince, que también ha dado paso a que la escritora española explorara la novela con dos obras más “Don Quijote de Manhattan” (publicada este año) y “Yoro” de 2015 y que le vale recibir el mencionado Premio Sor Juana que ha sido entregado a personalidades como la colombiana Laura Restrepo, la mexicana Margo Glantz, la española Almudena Grandes y el año pasado, a la argentina Perla Suez.

Para comprender la trayectoria literaria de Marina Perezagua es necesario acompañarse de un mapamundi. Mientras habla de sus 14 años radicando en Nueva York, también hace hincapié sobre la influencia japonesa que le viene de familia, de cómo se promueve la literatura entre los jóvenes en las escuelas españolas y de cómo su amor por México se refleja en los versos y párrafos que se sabe de memoria del jalisciense Juan Rulfo.

Se confiesa emocionada, el Premio Sor Juana 2016 es el primero que llega con tal magnitud a su carrera después de ser elegida por el jurado (integrado por Ignacio Padilla [fallecido el pasado 20 de agosto], Anamari Gomís y Angelina Muñiz-Huberman) entre 80 escritoras que atendieron la convocatoria. Marina había participado en otros concursos, pero no había llamadas de regreso que le indicaran ser la ganadora de algo.

Intercambios, una constante

Aunque es española, Marina Perezagua está fascinada por la cultura japonesa y su libro “Yoro” lo refleja a través de la historia de “H”, una joven nipona, de condición intersexual (hermafrodita) que tras ser víctima de la bomba atómica de Hiroshima emprende un viaje en el que descubre la felicidad de las tragedias al dejarse llevar por una búsqueda que la guiará hasta la República del Congo y descubrir que su pasado oculta un crimen que ella había bloqueado por completo.

“Estuve en Japón durante algún tiempo como residente más que como turista. Cuando leí ‘Hiroshima’ de John Hersey comencé a preguntar sobre la bomba atómica, me interesaba establecer un diálogo quizá como testigo imaginaria, fue un reto mayor el ponerme en la piel y mentalidad de una mujer japonesa”.

Perezagua asegura que esos instintos de búsqueda también la invitaron a debutarse en la novela, un formato al que nunca imaginó explorar ante su entonces vocación hacia los relatos y cuentos cortos.

“Siempre me imaginé escribiendo cuentos toda la vida por eso no me había planteado la novela. Ese cambio surgió naturalmente, con los cuentos me di cuenta que tenía potencial y sin darme cuenta ya estaba desarrollándome en ese género. Me sentí cómoda, la misma historia me lo pedía”.

Marina trata de no pensar en el futuro y la responsabilidad que el Premio Sor Juana le significará para la calidad e impacto de sus próximas obras, aunque agradece que su peculiar estilo narrativo le permite expandir sus letras a otros idiomas como el japonés, alemán, italiano, húngaro, portugués, polaco e inglés, un logro que considera abismal para una carrera literaria tan corta.

“Las traducciones para mí han sido otra historia en mi trayectoria, son un regalo porque soy consciente de que eso es muy difícil. En Estados Unidos sólo 3% de las obras se traducen a otros idiomas y ser parte de esa estadística por mi primera novela es una locura, no digo que sea por la calidad literaria, quizá también es cuestión de suerte”.

Latido latinoamericano

A propósito de que América Latina es la invitada de honor de la 30 edición de FIL, Marina Perezagua expone su cercanía con la cultura latina y mexicana, en especial, con los lazos literarios que ha establecido con la escritura del jalisciense Juan Rulfo, de quien se confiesa gran admiradora.

“Me sé de memoria párrafos de Juan Rulfo, también la obra de Alberto Chimal y Jorge Volpi me encanta y del fallecido Ignacio Padilla. Tengo muchas referencias de América Latina como José María Arguedas que me ha influido mucho, mi gran frustración ha sido escribir mi propia ‘Antígona’ pero después de leer la ‘Antígona’ de José Watanabe, desistí porque es imposible de mejorar”.

Vivir durante 14 años en Nueva York también ha reforzado la cercanía de Marina Perezagua a la cultura latina, de la que reconoce y aplaude la fortaleza para encarar las posturas y polémicas del candidato republicano a la presidencia estadounidense, Donald Trump.

“A Trump no se valoró como peligroso desde el principio, hay una falta de consciencia en general no sólo de los norteamericanos sino del mundo. Estados Unidos es uno de los lugares más racistas del planeta. Yo vivo en Nueva York, aunque he visto las peores actitudes también he visto las más bonitas, tengo muchos amigos de México y la gente se disculpa con ellos, se sienten avergonzados”.

Otro tema que inquieta a Marina Perezagua es la forma en cómo se promueve e invita a los jóvenes a la lectura, situación que ha visto en España y que en México ha disfrutado de una manera diferente cuando visita escuelas privilegiadas en infraestructuras y centros educativos sin servicios eléctricos.

“La situación de la lectura es algo generalizado, en todos los países hay problemas. En México he visitado escuelas de todo tipo, desde elitistas hasta donde no hay ni luz, y hay estudiantes entregados y atentos a lo que yo he hablado, no sé si después estudian o si leen, pero tienen un sentido de interpretación y acercamiento a los libros muy sincero, más natural de lo que yo he visto en España. Hay que incentivar con lecturas que los vinculen al mundo de hoy, no descarto a los clásicos, pero deben acercarse al mundo de hoy”.

A los jóvenes hay que promoverles lecturas que los acerque a la realidad, a lo que están viviendo, sus problemáticas, amores y las miseriasde hoy.

EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ

Tapatío

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