Suplementos | El problema tratado, sobre la virginidad o no de María Santísima, tiene que ver una herejía denominada Adopcionista Madre de Dios y Madre Nuestra Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos cotidianamente los católicos es el cuestionamiento que los detractores, ateos o sectarios hacen con la virginidad de María Santísima Por: EL INFORMADOR 31 de octubre de 2009 - 12:52 hs Primera Parte Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos cotidianamente los católicos es el cuestionamiento que los detractores, ateos o sectarios hacen con la virginidad de María Santísima. Y muchas veces, nos encontramos indefensos ante sus furibundos ataques, generalmente porque desconocemos nuestras verdades. Al apelar a la sola fe autoritaria, lo que único que logramos es acrecentar el debate, a veces herético, de tan delicado asunto. En este artículo trataremos el tema con el fin de proporcionar algunos argumentos útiles para la defensa de la fe. El versículo del Evangelio de Mateo en el que se refiere a que la virgen concebirá, es una traducción de Isaías 7, 14. Durante siglos se ha dado una discusión entre expertos teólogos cristianos y judíos, sobre si la traducción de Mateo es la correcta. La traducción del versículo de Isaías, directa del hebreo, dice: “Pues el Señor mismo les va a dar una señal: La joven está encinta y va a tener un hijo, al que pondrá por nombre Emanuel”. En hebreo, Emanuel significa “Dios está con nosotros”, y la palabra “joven” viene del hebreo “almah”, que Mateo traduce como “virgen”, de acuerdo con la forma Griega estándar de su tiempo por la palabra griega parthenos, que también significa “doncella”. Sin embargo, hay evidencia de que la palabra “almah” se utilizaba en el tiempo de Isaías, para querer decir “virgen”. En la Biblia Hebrea esta palabra aparece en singular tres veces: en Génesis 24, 43, cuando se usa con referencia a Rebeca; en Éxodo, 2, 8 en referencia a la hermana de Moisés, y en Proverbios 30, 19. En Isaías 7, 14 la forma de la palabra “almah” incluye un artículo, por lo que la traducción más precisa no es “una virgen/doncella/joven”, sino “la virgen”. Además, en el Cantar de los Cantares 1, 3 se encuentra el plural alamot que, de acuerdo con expertos biblistas, en la tradición Judía de alrededor del año 90 a.C. la palabra significaba “vírgenes” en lugar de “jóvenes/doncellas”. En conclusión, la palabra ‘almah que se encuentra en los textos hebreos originales fue traducida correctamente por Mateo. El problema tratado, sobre la virginidad o no de María Santísima, tiene que ver una herejía denominada Adopcionista, que data de varios siglos atrás; no hay nada nuevo bajo el sol. La herejía Adopcionista afirma que Jesús el hombre, no era Dios, el Hijo “natural” del Padre, sino un hombre ordinario adoptado por Dios. Y la contraparte establece, fundamentalmente, que Jesús es Hijo de Dios. Este hecho se constata por todo el Nuevo Testamento (p.ej. Jn 8, 42), por lo que su no aceptación implica que con quien estemos hablando nos está haciendo perder el tiempo y debemos aplicarle el pasaje de Mateo 7, 6: “no echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen”. La cuestión esencial aquí es que el misterio de la Encarnación implica que Jesús, al nacer de una virgen, no tuvo un padre biológico. El caso de San José conduce, entonces, al sobrenombre tan usado hoy día de Pepe, que viene de las iniciales PP que significan “padre putativo”. Creo que el verdadero problema viene de que un hecho como la concepción virginal de María Santísima, es difícil de creer en los tiempos del racionalismo y los actuales de la alta tecnificación de la sociedad. Los críticos creen tener un fundamento filosófico al respecto, pero su miopía intelectual les impide ver que su argumentación es física y no filosófica. En general he podido constatar que su rechazo de la verdad bíblica y doctrinal, de los milagros en general, se basa en un conocimiento superficial –muchas veces completamente equivocado– de ciencias biológicas y ciencias físicas. Su rechazo es una simple opinión de que quienes poco saben de religión, poco o nada han leído de la Sagrada Escritura y poco saben de ciencias. Finalmente, María Santísima, de acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica (507), “es a la vez virgen y madre porque ella es la figura y la más perfecta realización de la Iglesia”, y María Santísima es virgen “porque su virginidad es el signo de su fe ‘no adulterada por duda alguna’ (Lumen Gentium 63)” (Catecismo 506) y, como dice san Agustín: “más bienaventurada es María al recibir a Cristo por la fe, que al concebir en su seno la carne de Cristo”. Que el Señor nos bendiga y nos guarde. Antonio Lara Barragán Gómez OFS Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara alara(arroba)up.edu.mx Temas Religión Fe. Lee También Aumenta número de católicos en el mundo, pero bajan las vocaciones En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones