Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight fueron liberadas tras una década

Los más oscuros de tres vidas

Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight fueron liberadas de quien las mantuvo cautivas por una década, sin que la policía ni los vecinos lo advirtieran; una historia con múltiples aristas respecto a la sociedad estadounidense, pero que hace mirarse al espejo a otras en el mundo

Por: EL INFORMADOR

Bienvenida. Letrero colocado en el barrio de Cleveland donde viven las jóvenes secuestradas por Ariel Castro. ESPECIAL /

Bienvenida. Letrero colocado en el barrio de Cleveland donde viven las jóvenes secuestradas por Ariel Castro. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (12/MAY/2013).- Los largos años en cautiverio que sufrieron las tres chicas de Cleveland, Estados Unidos, liberadas en un descuido de su captor el lunes pasado, se resumen hasta ahora en unas cuantas escalofriantes anécdotas. Dos de ellas, Amanda Berry y Gina DeJesus ya están con sus familias, mientras que la historia de Michelle Knight, la que pasó más tiempo secuestrada por Ariel Castro, está aún por contarse. La “olvidada” es hoy el centro de la atención por haberse negado a ver a su familia y haber preferido refugiarse en casa de DeJesus.

Son tres vidas, más las de sus seres queridos, que han sido oscurecidas. El drama del regreso a “la vida” es ahora su gran reto.

Knight tenía 21 años cuando fue secuestrada por Castro, el 23 de agosto de 2002. Es la rehén que más tiempo ha pasado entre las paredes de la casa de la Avenida Seymour y, según la investigación, es la que más veces sufrió la violencia y las vejaciones de su captor. El informe del FBI indica que Knight tuvo cinco abortos provocados por las palizas y las patadas en el abdomen que le propinó Castro. Éste amenazó con matarla si no conseguía ayudar a dar a luz a Berry y sacar a su bebé con vida. En los últimos días, varias cadenas de televisión han informado, citando a fuentes del FBI, que Knight tiene un tímpano roto y sufre problemas de audición, como consecuencia de los golpes de Castro. Este viernes, una de las vecinas de DeJesus ha indicado a la cadena ABC que Ruiz le había comentado que la joven iba a necesitar cirugía plástica.

La vida de Knight no ha sido demasiado fácil. Su abuela señaló a este diario que, cuando era adolescente, fue violada por dos hombres y, como consecuencia, quedó embarazada. Años después perdió la custodia de su hijo, que ahora tiene 13 años, y con el que la familia no mantiene ningún tipo de contacto.

Durante su cautiverio, Knight compartió habitación bastante tiempo con DeJesus, mientras Berry estaba encerrada en otro cuarto con su hija.

Knight ha sido la gran olvidada en toda esta tragedia. Su desaparición nunca se relacionó con los casos de Amanda Berry y DeJesus, pese a haber tenido lugar en la misma zona, y la policía abandonó su búsqueda rápidamente al considerar que la joven había decidido romper los vínculos con su familia y amigos voluntariamente. Michael Polensek, miembro del Gobierno local de Cleveland, y agrupaciones especializadas en desapariciones de adultos han solicitado que se abra una investigación para aclarar las causas que llevaron al FBI a eliminar de su base de datos el caso de Knigh. Tras su rescate, la joven también fue la víctima que menos atención mediática recibió. El día después, los medios ni siquiera tenían una foto de ella.

La abuela de Knight, Deborah Knight, se acercó la tarde del viernes hasta la casa de los DeJesus para tratar de saludar a su nieta, pero no se le permitió entrar en la casa. La madre de Gina, Nancy Ruiz, salió a recibirla a la puerta y saludó a la señora Knight y a otros de sus familiares que la acompañaban. La madre de Knight, Barbara, ha contratado al abogado Jay Milano para tratar de conseguir ver a su hija.

No está muy clara cómo era la relación de Knight con su familia antes de su desaparición. Su abuela ha dicho ignorar los motivos por los que su nieta había pedido no reunirse con su familia. La joven padece problemas psiquiátricos de los que habría estado siendo tratada durante estos días que ha pasado en el hospital, según indicó su madre.

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Fu el lunes 6 de mayo pasado cuando  los gritos de Berry y sus golpes en la puerta alertaron al vecino Charles Ramsey, que salió de casa por una hamburguesa y volvió siendo un héroe. Este afroamericano tenía el día libre y así relató lo ocurrido: “Me acerqué con otro vecino y le preguntamos si podíamos ayudarle en algo. Nos respondió que era Amanda Berry, que estaba secuestrada y que llevaba mucho tiempo encerrada en esa casa y quería escapar”. Echaron la puerta abajo.

“Soy Amanda Berry. Fui secuestrada y llevo desaparecida los últimos 10 años. Estoy aquí y estoy libre, por favor ayúdenme”. Fue lo que dijo en la llamada desesperada en busca de auxilio al 911, desde el 2207 de la Avenida Seymour, en este barrio de casas modestas de Cleveland.

Las tres chicas desaparecieron cuando eran adolescentes, con un intervalo de un año en el mismo barrio y fueron halladas por la policía en aparente buen estado de salud en una vivienda muy cerca de donde se las vio por última vez. Junto a las jóvenes, se encontraba una niña de seis años, que se ha confirmado es producto de las relaciones forzadas que tenía Castro con Berry. Las informaciones recabadas por las autoridades y algunos medios de comunicación indican que en algunos periodos las rehenes permanecían atadas y sin poder salir de los cuartos donde las tenía encerradas Castro. Acaso podían salir “de vez en cuando” al patio trasero de la vivienda.

“Tenemos confirmación de que estuvieron atadas, había cadenas y cuerdas en la casa”, aseguró el jefe de policía de Cleveland, Michael McGrath, a la cadena de televisión NBC. La policía también informó de que las jóvenes estaban en habitaciones diferentes, aunque eran conscientes de su existencia las unas de las otras.

Las autoridades detuvieron, ese mismo día, en los alrededores, al propietario de la casa y captor de las mujeres, junto a sus dos hermanos. Éstos últimos han sido puestos en libertad por falta de pruebas sobre su posible conocimiento de lo hecho por su hermano. Ariel Castro podría ser condenado a la pena de muerte.

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Muchas de las preguntas que el FBI formuló el miércoles a los acusados son las que también se hacen muchos de sus vecinos. Los Castro, una familia de 20 hermanos repartida entre Estados Unidos y Puerto Rico, son muy conocidos y apreciados en el barrio. “Yo me he criado en esta calle. Esta comunidad es muy fuerte y lo que han hecho mis primos no tiene nada que ver con los valores que nosotros defendemos”, aseguró la prima, que ofreció su apoyo a sus familias; ella es amiga de la madre de DeJesus. “Ellas son lo primero, necesitan su privacidad y su tiempo”, indicó. Unas palabras muy similares a las que pronunció, a 10 minutos en coche de donde se encontraba Castro, la hermana de Berry, Beth Serrano, y la tía de DeJesus, Sandra Ruiz. “Pedimos comprensión y respeto. En cuanto estemos listos hablaremos”, aseguró Ruiz.

''El verdadero héroe soy yo''

A primera hora del miércoles, Ángel Cordero observaba cómo una limusina acudía a recoger a Charles Ramsey para su ronda televisiva de entrevistas. Ramsey se ha convertido en un héroe nacional tras dar a conocer su relato de cómo rescató a Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight de la casa de su vecino en la que habían permanecido cautivas durante 10 años. Desde entonces, Ramsey tiene un representante, McDonalds le patrocina gracias a la publicidad que le ha hecho a la cadena al comentar que se estaba comiendo una de sus hamburguesas cuando oyó los gritos de Berry. Cordero, sin embargo, deberá regresar el lunes a conducir su camión.

Muy probablemente, si Cordero, que nació hace 32 años en la República Dominicana, hablara inglés de manera más fluida, habría sido él quien se hubiera subido en esa limusina. Porque fue Cordero y no Ramsey quien primero acudió a socorrer a Berry, y fue Cordero, y no Ramsey, el que tiró abajo la puerta que mantenía encerradas a las tres jóvenes. La gloria de la que ahora goza Ramsey esquivó a Cordero, por el hecho de que este no pudiera contar lo que pasó a los medios estadounidenses.

Ángel Cordero, sin embargo, no contempla esta carambola lingüística del destino como una injusticia. “Yo hice lo que tenía que hacer y cuando Berry salga ella dirá realmente quién fue la que la rescató de allí”, contó.

El lunes a las seis de la tarde, su vecina, la señora Aurora Martí, corrió a advertirle de que había una chica chillando en la casa de enfrente. “Crucé y vi a Berry gritando y aporreando la puerta”, explicó Cordero. “Le pregunté que si se había incendiando algo en la vivienda y me contestó que no, que llevaba secuestrada 10 años”. Entonces, según la versión del joven, trató de abrir la puerta. “No pude porque estaba enganchada con una cadena, así que empecé a darle patadas a la parte de abajo, hasta que se rompió”, indicó.

Berry salió como un rayo de la casa que había sido su cárcel durante una década. “Le dije que corriera no fuera a ser que regresara Castro y nos pasara algo”, relató Cordero. “Entonces ella volvió a entrar a por la niña”. Cordero describe a Berry como una persona muy nerviosa, con el pelo revuelto y la cara demacrada.

¿En qué momento aparece Ramsey en esta historia? Cordero explicó que cuando Berry contó que había otras dos chicas más encerradas en la casa, Martí llamó a Ramsey para pedir ayuda. “Él hizo el amago de entrar para sacarlas, pero luego se arrepintió”, indica Cordero. “Y sí, llamó al 911, pero mucho después de que lo hiciera Berry”. Otra vecina, Altagracia Martí, fue quien le proporcionó el teléfono a la joven.

“Si llaman héroe a quien rompió la puerta, pues ese soy yo”, reconoció con una media sonrisa. “Si el moreno se quiere hacer el héroe, ese es su problema”.

Cordero lleva 13 años residiendo en Cleveland. Vive enfrente de la casa de Castro, cuya puerta ayudó a destrozar. En todo este tiempo, el joven nunca sospechó que entre sus paredes su vecino tuviera encerradas a tres jóvenes. Tras ayudarlas a recuperar su libertad, Cordero solo siente felicidad. “Me siento muy bien y muy contento de que sus familias y ellas puedan por fin rehacer sus vidas”.

Los curiosos que escuchan el relato de Cordero y saben español no salen de su asombro. Los que solo hablan inglés siguen creyendo que el héroe del rescate es el hombre cuya valentía alabaron todos los medios.

Tapatío

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