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Domingo, 17 de Noviembre 2019
Suplementos | Imágenes de ciudades felices escondidas en ciudades infelices

Literatura: Italo Calvino y la plástica

por: minerva anguianouniversidad iberoamericana

Por: EL INFORMADOR

Las ciudades invisibles, es el libro de Italo Calvino (1) que se presenta como una serie de relatos de los viajes que Marco Polo realizó a Kublain Jan (2). A lo largo del texto, Calvino reconstruye espacios imaginarios y una vez que el lector se introduce en ellos, da vueltas, se pierde y se vuelve a involucrar, encuentra en cada experiencia una “salida”: la memoria, el deseo, el signo, la sutileza, el trueque, los ojos, los nombres, los muertos, el cielo, lo continuo o lo escondido.

Asegura Calvino: “Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no son tan sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos”(3).

Hoy, los juegos o trampas lingüísticas, así como la inserción del artífice en el arte que a partir de la modernidad se adoptó mayormente, razón por la cual el devenir se resuelve como el proceso de apropiación o modificación de una forma determinada, sea ésta de carácter físico o moral, una suerte de trasformación orgánica o rígida de un objeto o sujeto indeterminados a cambiar en su estructura básica. De manera inmediata podríamos reconocer varios ejemplos en la naturaleza y en la obra de arte: el camuflaje de los animales para protegerse; los personajes en metamorfosis de los filmes como El hombre lobo o Alex de Large, de Naranja Mecánica o bien los óleos de Francis Bacon que evocan el rostro de un conocido Papa, entre otros.

Sin embargo, la premisa que el arte ha planteado desde el barroco es la que contiene la dicotomía devenir- desaparición, y propone la discontinuidad parcial, en la cual el efectuar uniones es casi imposible y la confusión es constante.

El asirnos al tiempo y a la imagen es una práctica común, frases del dominio popular como “el tiempo es oro” o “hasta no ver no creer” nos permiten reconocer el valor que se les asigna a estas dos categorías, por lo que plantear la desaparición, puede tener resultados insospechados y supondremos que la tragedia hará presencia, más aún si ésta se propone en la obra de arte, sea literatura, pintura, escultura o cualquier arte escénica.
Es en esta fatalidad que localizamos a los que aseguran que el arte ha muerto. Asimismo, el planteamiento devenir des-aparición es algo que brinca a nuestros ojos, tras reconocer que construimos un discurso historicista que eleva y reconoce el objeto del pasado como el que define el presente y justifica el futuro de una sociedad, un grupo, una familia.

El rescate de la obra de arte adquiere, desde finales del siglo XIX, un carácter importante dentro de las colecciones de una nación. Es a partir de esos días que se desarrollan las técnicas de restauración, algunas que intervienen la pieza “respetuosamente”, es decir, que se puede diferenciar que parte está restaurada y algunas otras que interceden la obra de modo tal que no se logra distinguir la sección o secciones restauradas.

Desaparición de las ciudades

Un laberíntico texto que narra sobre ciudades invisibles, probablemente existentes, seguramente inexistentes, es la propuesta que Italo Calvino da a conocer en la década de los años setenta. El oficio del poeta es narrar lo indecible, recrear o destruir los espacios de la vida, de los sentimientos. Enfrentar las dualidades del bien y del mal, de la luz y la sombra, de lo diestro y lo siniestro, pudiendo o no matizar los medios, lo que permite rebuscar las formas y jugar con nuestras imágenes mentales. 

Italo Calvino autoriza a observar a través de la lupa para que escojamos nuevos escenarios que se construyen en ciudades amuralladas, las que a su vez se encuentran en otras más grandes ciudades amuralladas y así consecutivamente.

El que lleva una lupa y busca con atención puede encontrar en alguna parte un punto no más grande que la cabeza de un alfiler donde, mirando con un poco de aumento, se ven dentro los techos, las antenas, las claraboyas, los jardines, los tazones de las fuentes  (…) se convierte en una ciudad de tamaño natural, encerrada dentro de la ciudad de antes (…) crece en círculos concéntricos, como los troncos de los árboles que cada año añaden una vuelta.

La dinamización a lo largo del discurso y de la narrativa, rompe con el esquema de que el arte se encuentra situado exclusivamente en un espacio y en un tiempo,  varía su realidad a partir del parámetro temporal.
Aunado a esto nos sensibliza, a partir del absurdo narrativo sobre fenómenos de observación en las ciudades como son el efecto de la lupa, el cristal, el desvelamiento, la dinamización o la visión serial, ¿acaso existen estas formas de percepción de modo unificado? Es decir, acaso estos conceptos podrán integrarse como universales o tan solo son una afirmación de cómo se ha privilegiado la forma de conocimiento fragmentario, que se trata de plantear como determinista.

Cualquiera que sea la respuesta, se evidencia que el devenir y la desaparición son conceptos que se unen y se comprenden o complementan en muchas manifestaciones artísticas que versan sobre la temática urbana, toda vez que se plantean en ellas la construcción de objetos físicos o metafóricos a partir de la deconstrucción de otros objetos. Devenir, desaparición en la caótica construcción de nuevas visiones urbanísticas, del reconocimiento de la ruina y  la modernidad, conceptos que merecerían otro estudio.
¿Podríamos concluir acaso que en las disertaciones de Italo Calvino a la poética se establecen en la problematización de la creación (construcción), la asimilación (proceso histórico), la desaparición (destrucción) y la recreación? Deja en claro que todo depende del cristal que seleccionemos para distorcionar nuestro entorno y crear nuevos  espejismos.

BIBLIOGRAFÍA
1- BUCI-GLUKSMANN, Christine. Estética de lo efímero. España; Arena Libros, 2006.
2- CALVINO, Italo. Las Ciudades Invisibles. España; Ed. Minotauro, 1999.
3- FERNANDEZ Arenas, José (Coord.). Arte efímero y espacio estético. España; Ed. Anthropos, 1988.
4- UBERQUOI, Marie-Claire. ¿El Arte a la deriva?, España, Ed. Debolsillo, 2004.


(1) Italo Calvino nació en Santiago de Las Vegas, Provincia de La Habana, Cuba, 15 de octubre de 1923 - Siena, Italia, 19 de septiembre de 1985. Es reconocido como uno de los escritores italianos más destacados del siglo XX. En los años sesenta, cuándo realiza “las Ciudades Invisibles” Calvino se apunta a una nueva manera de hacer literatura, entendida ya como artificio, ya como un juego combinatorio. A su entender, hay que hacer visible la estructura de la narración para el lector y así aumentar su complicidad. Es en esta época cuando Calvino se acerca a una clase de escritura que podría ser definida como combinatoria porque el mismo mecanismo que permite escribir asume un papel central en el interior de la obra.
(2) Emperador de los tártaros.
(3) Italo Calvino, Las ciudades invisibles, España, Ed. Minotauro, 1999, p. 16.

Frase: “Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no son tan sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos”,
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