Suplementos | La gente llega y pregunta por libros de Bukowski, Harry Potter, Crepúsculo y otros Libros que no envejecen Basta estar un par de minutos viendo libros para atestiguar que la gente llega y pregunta por textos de Bukowski, Harry Potter, la saga del Crepúsculo y otros títulos en boga Por: EL INFORMADOR 8 de noviembre de 2015 - 03:15 hs Pequeñas atracciones. Una mesa de insectos es también atractivo de esta feria. EL INFORMADOR / F. Atilano GUADALAJARA, JALISCO (08/NOV/2015).- Libros usados, libros viejos, saldos… la sexta edición de la Feria del Libro Usado y Antiguo de Guadalajara crece la oferta cultural en el centro de la ciudad. Son 26 puestos los que acogen miles de títulos en sus libreros, algunos con joyas escondidas para sorprender al lector más exigente, incluso al bibliómano en busca de un ejemplar de colección. Las librerías “de usados” o “de viejo” siempre nos han dado la posibilidad de armar una pequeña biblioteca personal, sin tener que derrochar y exprimir la cartera. Si en una librería convencional gastaríamos miles de pesos para hacernos de unos cuantos libros, con el costo de un libro nuevo (¿350 pesos?) podemos conseguir dos, tres, cinco o hasta 10 libros si sabemos escarbar entre las montañas de papel. Por suerte (y buena organización de los libreros), en la feria nos toparemos con los ejemplares relativamente bien catalogados, con letreros que anuncian la materia de la que se escribe: “Historia de Jalisco”, “Historia de México”, “Religión”, “Literatura universal”. Bajo estas categorías hallaremos en diferentes puestos ediciones de las Mil y una noches, un sinfín de gramáticas (de español, inglés, latín y hasta griego), libros viejos de comunismo, ejemplares del diccionario de la Real Academia Española, el diario de Papini, o su novela Gog, la nueva novela policiaca con Henning Mankell, viejas novelas policiacas editadas por El Séptimo Círculo, libros de editoriales ya desaparecidas (Cvltvra, el Departamento de Bellas Artes), bestsellers como Michael Ende, García Márquez, Carlos Fuentes, libros de ajedrez (hay un espacio dedicado para jugar esta milenaria actividad). En librerías como las que tienen presencia en la feria es frecuente encontrar enciclopedias que ya tienen muchos años fuera de circulación comercial. Eso sí, basta estar un par de minutos viendo libros para atestiguar que la gente llega y pregunta por libros de Bukowski, Harry Potter, la saga del Crepúsculo y otros títulos en boga. La duda siempre ha estado, ¿son librerías de viejo o de usado? O de saldos. La verdad es que hay una frontera entre una cuidadosa selección de libros antiguos y los libros que simplemente han envejecido y ahora se revenden. Pero la frontera es difusa y en algunos puestos de esta feria hallaremos lo mismo una joya fechada en el siglo XIX o un bestseller de antaño, pero que ahora su autor nos resulta un completo desconocido. ¿Los lectores de hoy recordamos a Pierre Loti? Más que recordarlo o no, ¿lo hemos conocido? El escritor francés gozó de enorme popularidad a comienzos del siglo XX, pero ahora sus libros se empolvan en espera de un comprador que guste de explorar. En el ámbito nacional Luis Spota se perfila para ocupar un lugar similar: antes fue muy leído, por ello muchos de sus libros circulan en las librerías de usados, aunque ahora pocos lectores lo comenten. Pero no todo el panorama es negativo: en el amplio espectro de la reventa de libros también hay novedades, títulos recientes que cayeron en manos de un lector que quiso deshacerse de su libro con prontitud. Es aquí donde el buen o mal estado de un ejemplar cobra importancia, y es que desde una perspectiva un mismo elemento en un libro usado puede ser motivo de disgusto o de gozo. Por ejemplo las anotaciones: ¿quién no ha leído con lápiz en mano, presto a subrayar o anotar pensamientos a un costado del texto? Esta marginalia espontánea queda registrada en un libro y ahí permanecerá, incluso si nos desprendemos del ejemplar. En los libros usados es común encontrarse con esta lectura anotada. Así nos convertimos en co-lectores: leemos con alguien, aunque ya no esté ahí. El grado de profundidad de estas notas al margen va del cero al 100, en un amplio espectro: puede ser sólo el subrayado, una estrella o una cara sonriente dibujada al lado de un pasaje. Pero también existen los lectores/comentadores, que dialogan con el texto a pluma suelta y no dudan en dejar un comentario, una frase o párrafos completos de su cosecha. Esto molestará a ciertos lectores quisquillosos, pero para otros aportará en la experiencia lectora. Allende de las anotaciones, hay otras curiosidades que hoja a hoja nos dan los libros viejos: boletos de camión, cartas, postales, hasta lista para el mercado. En el lado opuesto de esos libros usados encontraremos los libros intonsos. Esta práctica editorial ha perdido vigencia, pero todavía vemos libros que fueron impresos y comercializados así. Un intonso es un libro cuyas hojas no fueron cortadas; son esos ejemplares viejos con los que necesitamos un cortaplumas para acceder a su contenido, pues hay páginas cuyos bordes están unidos. Y si están así es porque hay una mala noticia: nunca fueron leídos. Puede que pasaran de un lector a otro, en reventa, en donación o en robo, y que ahora, 60 u 80 años después, sigan sin haber sido abiertos. Parafraseando a un directivo del Fondo de Cultura Económica: dicen que la gente no lee, por fortuna para los editores la gente sí compra muchos libros. Y ya que mencionamos el robo, si nos sumergimos en los libreros quizá veamos más de un libro que está marcado por los sellos de bibliotecas públicas o escolares. ¿Qué sucedió ahí? ¿Alguien se lo robó? Puede ser, pero lo cierto es que muchas librerías suelen renovar su material y terminan relegando los libros viejos. Ha habido casos en que las mismas bibliotecas rematan esos libros, pero también ha ocurrido la desgracia en que simplemente los tiran. Otras marcas que revelan la antigua propiedad de un libro son los ex libris, esos sellos que personalizan las primeras páginas de los ejemplares. Para los lectores políglotas, la búsqueda de material para leer suele ser un calvario. A menos que leamos en inglés, conseguir libros en otras lenguas resulta una proeza. El azar en el mundo de los libros usados nos da la bondad de toparnos lo mismo un título en alemán impreso en el viejo alfabeto gótico, un poemario en francés, cuentos en italiano o hasta una guía para aprender el idioma ruso. Los vendedores no siempre separan los libros en lengua extranjera, así que hay que buscar con mucho ahínco para llegar hasta ellos. Una sorpresa es una pequeña sección de libros en hebreo. ¿Aún no llega el aguinaldo y nos urgen novelas nuevas para leer? ¿Sobran muchos libros en casa? Pues una feria de estas características nos abre la opción de recobrar una vieja tradición: el trueque. El intercambio es posible con algunos de los libreros (no todos). Debemos tener en cuenta que no conseguiremos grandes libros a cambio de libros de textos. Finalmente, los libreros viven de vender los libros y el intercambio es un agregado que ofrecen siempre y cuando para ellos les resulte en alguna ganancia. EL DATOMás que libros La Feria del Libro Usado y Antiguo de Guadalajara estará en los portales del Palacio Municipal de Guadalajara (Av. Hidalgo, 400), hasta el 16 de noviembre, de 09:00 a 21:00 horas. Sumado a la oferta editorial, hay actividades como música, presentaciones de libros, conferencias, talleres, teatro y cuentacuentos. SABER MÁS Larga estancia La ciencia también vive en los libros, de ahí el stand del Centro de Estudios de Zoología de la UdeG. Su peculiaridad es que en las mesas que tienen exhiben en vitrinas ejemplares, pero no de libros, sino de insectos: arañas, libélulas, en fin, toda clase de bichos de diferentes tamaños. Para empezar la lectura de los libros adquiridos, en la propia feria hay un stand del Rojo Café. Y si gusta tomar notas de los textos, ahí mismo se venden libretas artesanales fabricadas por Hijos del Nopal. Por Jorge Pérez Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones