Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Nadie se imaginó que las uñas pudieran sacar el ''arte''

Las uñas que mecen la billetera

Nadie se imaginó que esas pequeñas formaciones de la punta de los dedos pudieran sacar el “arte” y a las familias de decenas de mujeres, además de a sus familias

Por: EL INFORMADOR

Las uñas se han vuelto la punta de la economía de varias familias de Guadalajara.  /

Las uñas se han vuelto la punta de la economía de varias familias de Guadalajara. /

GUADALAJARA, JALISCO (28/OCT/2012).- Sacan los mocos, pelan naranjas, truenan los piojos, calman los nervios, quitan aguates, matan la comezón, atrapan grapas, alejan al enemigo, esconden grapa, limpian dientes, arrastran liendres. Y además, las uñas son un motor económico para decenas de mujeres de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

El bisnes de la uña larga se instaló en la ciudad hace unos 15 años, dicen las expertas. Muchos pensaron que iba de paso, pero pasó de la moda la a costumbre. No se ve un final.

Carmen, la madre sin pareja estable de una nena de ocho años, que está por parir otra vez y que trabaja todo el santo día como recepcionista bilingüe para una firma de lujo en Puerta de Hierro donde le pagan mal, sería también una mujer desesperada, si no dedicara los fines de semana al arte de la instalación, el decorado y el mantenimiento de uñas.

“Porque esto de las uñas es un arte”. La frase la repite una y otra vez la colega de Carmen, Lorena Vanscoit, esteticista de las manos de tiempo completo. “Todos los días plasmas lo que sientes en un lienzo de acrílico y cada pieza es distinta”, concluye, convencida. Agrega que en el “arte” uñero hay corrientes, capillas y grandes maestras.

La gurú de Lorena se llama Laura Vargas, una cuarentona de cara redonda. Uñas filosas y pincel ligero. A juzgar por sus imágenes en internet, lo suyo es el uñero neobarroco mexicano. Laura Vargas “proyecta mucho”, suspiran sus fans.

Nadie sabe cuántas “artistas” de las uñas hay en Guadalajara, pero es seguro que algunas ganan más que un pintor de prestigio mediano.

En los meses “altos”; mayo, junio y diciembre —día de las madres, graduaciones multitudinarias y posadas navideñas—, una autoempleada de la uña larga se puede ganar hasta 33.3 salarios mínimos por jornada, coinciden varias instaladoras.

“¿En qué se parece un profesionista a una especialista de uñas?”. Lorena repite la pregunta y llega a una conclusión hiriente. “En nada. Muchos profesionistas no tienen trabajo o siempre tienen un jefe. Yo siempre tengo trabajo, nunca tengo jefe y gano mejor”, se ríe la joven, de 25 años. Es imposible saber si es risa burlona o risa feliz. Sus labios están envueltos en un cubrebocas azul y sus ojos no sueltan la cortísima trayectoria de la lima sobre la zarpa de una clienta. Da la impresión que la uñista podría trabajar aunque estuviera ciega. Y quizás sí. Tiene 12 años en el oficio.

Aprendió a “esculpir” uñas desde la secundaria y hoy asiste a cuanto curso de actualización encuentra, que en promedio cuesta tres mil pesos.

En internet hay casi un millón de opciones de tutoriales para quienes tienen ganas de sacar la uña en mano ajena y no pueden pagarse el curso. Y, por supuesto, las uñas de gel, acrílico, acrigel y cristal tienen una página en la Wikipedia.

La diferencia entre las de gel y el resto, es que las primeras son discretas, afirma con aires didácticos Iris Báez, una usuaria común de las extensiones de dedo y clienta asidua de Lorena.

Obras… animales y de la imaginación

Pero para conocer de uñas, hay que dirigirse a la esquina surponiente de Hidalgo y Contreras Medellín. El dueño del establecimiento literalmente sacó las uñas, las puso en un aparadbror transparente y diario desafía la definición de la Real Academia Española: “Parte del cuerpo animal, dura, de naturaleza córnea, que nace y crece en las extremidades de los dedos”. Acá las uñas ni son parte del cuerpo ni son de naturaleza córnea ni nacen en los dedos.

En Hidalgo y Contreras Medellín las uñas nacen en la imaginación de las “artistas”, que son de creatividad muy prolija.

Las muchachas encapsulan hormigas arrieras y las hacen uñas, dibujan paisajes en tercera o cuarta dimensión y los hacen uñas, toman cáscaras de coco y las hacen uñas, dibujan mangas japoneses y los hacen unas. Toman un dado o una luneta o un grano de café o un espiral de cuaderno, o un camafeo y lo hacen uñas. Sí, hasta un camafeo cabe en una uña larga y ancha y color salmón con ramilletes de rosas blancas. “Ahorita vienen mucho los dibujos del día de los muertos”, dice la autora de algunos trabajos.

Las “obras” con camafeos y hormigas cuestan 900 pesos con todo e instalación. Las mujeres que quieran hormigas deben solicitarlas con anticipación, porque no es fácil atraparlas y menos ponerlas en una cápsula, advierte el joven dependiente del negocio, en cuyos aparadores hay por lo menos un centenar de modelos.

“¡Estas son como las de la Niurka!”, suspira frente a su hijo púber una transeúnte cuarentona, redonda y maltratada, mientras en Hidalgo y Contreras Medellín los ojos de ambos se clavan en una mano sin cuerpo, que exhibe unas garras de alrededor de tres centímetros, en un aparador de Hidalgo y Contreras Medellín.

Tal vez ahí está el encanto. Por las uñas no quedará, si para parecerse a la vedette cubana faltaron los senos, sobró la cintura, los labios son delgados y los ojos azules de nacimiento se volvieron negros. Previo desembolso de una cantidad de dinero, que puede comprar cualquier cosa, una mexicana promedio puede ser idéntica a Niurka Marcos, aunque sea nomás en la punta de los dedos.

Esa despreciadísima punta de los dedos que se ha vuelto la punta de la economía de varias familias de Guadalajara.

Tapatío

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones