Suplementos | Los recuerdos de los tiempos en que los cuarentones Las Olimpiadas del 68 o un verano en messenger Entre cuarentones y veinteañeros Por: EL INFORMADOR 25 de julio de 2008 - 18:19 hs El verano en pleno, y con éste, los recuerdos de los tiempos en que los cuarentones teníamos dos larguísimos meses de vacaciones en una Guadalajara que no llegaba a los dos millones de habitantes aún y una dimensión de ciudad que nos permitía andar de un extremo a otro en cuestión de minutos, bueno, con decirles que los pasos a desnivel no sólo no se inundaban... simplemente no existían. Por supuesto que me refiero a los finales de los años sesenta, para esas fechas, esperábamos con ansias los juegos olímpicos que se celebrarían en nuestro país en octubre de 1968, por ello durante ese verano, practicamos todos los deportes que participarían en dicha justa. Después del evento, las niñas jugaban a ser Queta Basilio, Vera Caslavska o Natalia Kuchinskaya, imitaban a estas grandes atletas de México, Checoslovaquia o Rusia respectivamente; mientras ellas querían ser corredoras con obstáculos o gimnastas como las segundas, nosotros, jugábamos carreras en los pasillos de las escuelas en busca de hacer los cien metros en menos de 10 segundos, justo como lo hizo Jim Hines por primera ocasión, algo que nos costó un cinco en conducta por atropellar a algunos de nuestros compañeros en el intento. En el parque, intentábamos pegar un salto como el de Bob Beamon que logró 8.90 metros, un récord que tardó 23 años en romperse, por supuesto, lo único que lográbamos con ello, era que nuestras progenitoras pegaran un grito en el cielo, éste de mayor altura que la lograda por Beamon al ver el estado en que quedaba nuestra ropa tras todos los fallidos intentos. Cuántas veces repetimos la hazaña del sargento Pedroza, que entró al estadio en tercer lugar en la competencia de caminata y consiguió la medalla de plata gracias al apoyo del público, sólo que nosotros lo hacíamos para entrar a tiempo al salón de clases y el único estímulo era el de nuestros padres que nos pegaban de gritos desde que despertábamos porque íbamos a llegar tarde. En verano, la alberca del Club Guadalajara estaba llena de émulos del Tibio Muñoz tratando de hacer los 200 metros pecho en el mismo tiempo, para ser sincero, nosotros tardábamos más tiempo en recorrer los 200 metros desde los vestidores a la alberca atentos a los pechos de las muchachas que estrenaron en premier mundial esta novedosa prenda llamada bikini. Pero cada vez me queda más claro, un verano en messenger, conectado en forma permanente al iPod y cambiando de canal 45 veces por minuto, todo de manera simultánea, es sin duda un verano fuera de serie, éstos sí son tiempos, lo nuestros eran tan divertidos como chupar un clavo, dicen estos veinteañeros irreverentes. Ricardo santos Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones