Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Érika Zepeda cautivó a lectores infantiles y ahora cuenta con dos libros premiados

La niña que soñó ser escritora

Érika Zepeda cautivó a lectores infantiles y ahora zarpa en una nueva aventura con dos libros premiados

Por: EL INFORMADOR

La escritora suele volcar dentro de 'una licuadora' sus ideas. Gracias a esta capacidad de creación ha ganado dos reconocimientos. EL INFORMADOR / M. Vargas

La escritora suele volcar dentro de 'una licuadora' sus ideas. Gracias a esta capacidad de creación ha ganado dos reconocimientos. EL INFORMADOR / M. Vargas

GUADALAJARA, JALISCO (31/JUL/2016).- Erika Zepeda creció cerca del Estadio Jalisco, como una niña retraída, lectora de clásicos que su papá leía. Si se le pregunta a Érika cómo fue su infancia no duda en afirmar que era una ñoña, que leía cosas raras a pesar de no entender los libros que hojeaba. Que veía la cinta de “El Padrino” y le gustaban las enciclopedias, los ejemplares de medicina, y se acercaba a la biblioteca escolar por gusto. Adolescente tímida, absorta en la obra de Julio Verne, apasionada de Stephen Hawking, volcó las historias que imaginó mientras crecía en una obra que se consolida, que mira a la infancia.

Primero fue “Una zarigüeya en mi mochila”, obtuvo una mención especial en la edición mexicana del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor, y este año dos de sus libros han sido reconocidos con premios de linaje en las letras mexicanas, el premio Barco de Vapor que entrega la editorial SM, y el domingo pasado fue anunciada como ganadora del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri, que entrega el Fondo Editorial Tierra Adentro, uno de los más prestigiosos en el ámbito editorial del Estado mexicano.

Con una licenciatura en Letras Hispánicas y cursando una más en Educación, Érika sabe que el oficio de escritora le viene por su pasión lectora: “Me descubrí como lectora de literatura infantil ya de adulta, yo de niña no leía este tipo de literatura. De adulto descubrí a Michael Ende y su ‘Historia Interminable’, descubrí que eran libros maravillosos, además de que las lecturas me influyen mucho al escribir. En mi primer libro, que se llama ‘Historias Galliniles’ o ‘La extraordinaria historia de siete gallos que treparon un árbol’ tuve muy presente ‘Las mil y unas noches’; lo escribí en 2004 y ganó el Premio Juan de la Cabada, del Instituto Nacional de Bellas Artes”. Vendrían después un libro álbum llamado “Por qué mi mamá es verde”, “Una zarigüeya en mi mochila” y los tres que pronto verán la luz: “Instrucciones para convertirse en pirata”; “63 señoritas condenadas a la desolación” y la historia teatral “Animas que ya amanezca”.

Escritora de ideas fijas pero que suele dejar madurar al punto de que surjan sin ataduras, Zepeda vuelve sobre sus obsesiones al momento de que las palabras aporreen el teclado y broten las historias que se germinaron en su imaginación y florecen sobre la pantalla de su computadora. “Generalmente traigo en la mente mascando las ideas, pero suelo detener el impulso de la escritura porque me ha pasado que al momento de sentarme a redactar la siento inmadura. También depende el género que esté escribiendo, si es teatro o cuento es diferente el proceso de escritura. Me interesa conocer mucho, leer mucho, reflejo mucho lo que consumo como lectora. Escribo a cualquier hora, sin necesidad de aislarme, el silencio no me funciona. Tomo notas siempre pero suelen ser muy generales, casi todo surge al momento de escribirlas. Reescribo muchísimo casi siempre, incluso tengo proyectos que no he soltado desde hace cinco años, y que retomo y retomo y me obsesionan; suelo enviarlos a convocatorias pero si no tienen suerte regreso a ellos y le sumo mucho de lo que lea en ese momento. Aunque por extraño que parezca el libro que acaba de ganar en Tierra Adentro lo escribí en dos meses”. También vuelca todo lo que le gusta en lo que ella llama “una licuadora” de ideas. “Leo mucho cuando tengo ideas, es como una licuadora donde meto lo que me interesa. Por ejemplo, si quiero que mis historias tengan a Lovecraft, a Silvina Ocampo y películas post apocalípticas de Mad Max vuelco todo y espero que salga algo interesante. Veo muchas películas y muchas series, eso es lo que hago antes de escribir”.

Este libro, “63 señoritas condenadas a la desolación”, es un parteaguas en la carrera como escritora de Érika Zepada, pues hasta que llegó esta colección de relatos breves, sólo había escrito para niños. “Traía unas ideas que se maceraban, pero hubo un cuento en particular que desató todo los demás, este cuento conecta todas las historias. Todos son cuentos sobre mujeres, los títulos van del señorita número uno y así hasta terminar. Este cuento, que espero que lo lean pronto, me hizo ver que debía escribir más; fue muy intenso pues nunca había escrito así, al grado que dejé todos mis proyectos infantiles de lado. El número es al azar, me gustó el sonido del 63”.

Sus historias, a pesar de ser infantiles, reflejan situaciones con tintes melancólicos, con una mirada a la sociedad que se ahonda en las desigualdades, en situaciones contemporáneas cada vez más complicadas. En México que ha fabricado familias incompletas, su obra no obvia esto. “Mi libro de ‘El pirata’ expresa mucha tristeza dentro de ese mundo imaginario; una familia con el padre ausente, una madre soltera; como decir que algo está pasando a pesar de que no quiero adoctrinar a los lectores la literatura es reflejo de lo que sucede en el mundo”.

Tapatío

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