Suplementos | La cruda, también conocida como resaca, ocurre después de haber consumido bebidas alcohólicas en exceso La inclemente cruda y sus efectos Brindar y festejar bajo cualquier pretexto, además de hacerte un rato agradable –no en todos los casos-, tiene mayores consecuencias y mal que bien, todos lo sabemos Por: EL INFORMADOR 20 de septiembre de 2008 - 04:42 hs La cruda, también conocida como resaca, ocurre después de haber consumido bebidas alcohólicas en exceso y que el organismo rechaza. Se caracteriza por producir dolor de cabeza, náuseas, acidez e irritación estomacal, deshidratación y sed, fatiga, somnolencia y, en ocasiones, vómito y mareo. Es casi seguro que todos -al menos los mayores- la han sentido alguna vez. Haciendo un análisis de lo que significa padecer una cruda y las consecuencias de ingerir alcohol en exceso, el médico Carlos Guillermo González Romero, del Consejo Estatal Contra las Adicciones en Jalisco (CECAJ), explica: “Los efectos que tienen las bebidas alcohólicas, al ser introducidas a la vía digestiva tienen efectos químicos en relación al funcionamiento del intestino. Primero provocan una deshidratación en los tejidos y a partir de esto ocurren un sin número de fenómenos como la gastritis, ulceras y en casos mayores: la terrible cirrosis”. Cuando se ingiere el alcohol, tarda entre uno y dos minutos en llegar a la sangre, alcanzando su nivel máximo cuando han transcurrido entre 30 y 90 minutos. No obstante, su eliminación requiere aproximadamente entre 8 y 10 horas, aunque puede mantenerse en el organismo hasta 18 horas después. Después de haber introducido alcohol al organismo, la deshidratación, irritación, náuseas, fatiga, sed, vómito o mareos se hacen presentes, pero cuando se llega a los extremos algunas personas se presentan en los servicios de urgencias con disminución de glucosa en la sangre. Es común que la persona que padece las molestias por haber bebido en demasía recurra a prácticas populares. Al día siguiente no faltará quien ofrezca un café, alguien más que invite los chilaquiles, el menudo o las tortas ahogadas en busca del alivio sin saber que algunas de éstas pueden ocasionarle otros daños en el tubo digestivo, puesto que provocan mayor irritación. En este sentido los analgésicos ayudan a superar malestares como el dolor de cabeza, pero conviene indicar que algunos de estos medicamentos son irritantes para el estómago y provocan gastritis. El especialista refiere que la ingesta de alimentos con el picante puede ayudar en cierta medida a que la persona recupere, por ejemplo, potasio, sin embargo, al igual que con los medicamentos, pueden trastornar el sistema digestivo del paciente. Ante estos malestares se debe ingerir de dos a tres litros de agua y el consumo de frutas de temporada como naranja, mandarina, guayaba, sandía y papaya, las cuales, por su glucosa, ayudan a recuperar los niveles perdidos de esta sustancia en el organismo. Durante la resaca, el consumo de agua se puede alternar con bebidas hidratantes muy conocidas en el ámbito deportivo ya que contienen electrolitos, sodio y potasio que el cuerpo ha perdido por la deshidratación. En relación con los líquidos que se ofrecen en el mercado, pueden consumirse las que habitualmente adquieren los deportistas y no confundirlas o sustituirlas por las llamadas “energetizantes” que contienen sustancias como la cafeína que generan un efecto de estimulación que puede ser peligroso porque alteran el sistema nervioso e, incluso, el cardiovascular. Cirrosis, un peligro latente Decir salud –en este caso- no es una expresión que se refiera a su bienestar orgánico, sino a chocar las copas y brindar, unos de vez en cuando y otros regularmente. Esta acción es más que tiempo para divertirse; muchos de los que brindan no saben que en cada trago ponen en riesgo el estado de su hígado, amenazado por la letal cirrosis. El consumo excesivo de bebidas con alcohol no deriva sólo en el embotamiento y pérdida de la conciencia, sino que va a una dimensión desconocida por la mayoría de la gente, los males alternos que causa. Principio del fin El abuso de bebidas embriagantes tiene riesgos. Cuando el consumo de alcohol es excesivo puede producir cirrosis, una enfermedad que causa el endurecimiento del tejido hepático, además debilita o mata las principales células del hígado, llamadas hepatocitos, los cuales son responsables de la detoxificación y de impedir que las sustancias tóxicas lleguen al cerebro. La función del hígado, cuando está sano y es de consistencia blanda, es filtrar toda la sangre. Todo lo que se come y bebe es absorbido en el tubo digestivo y pasa a la sangre que, por medio de venas y arterias llega al hígado. En el hígado, las sustancias útiles se almacenan para después enviarlas a los tejidos donde hacen falta, otras, como los medicamentos y algunas sustancias de desecho, las mezcla en la bilis para salir del organismo por vía natural. Mal peligroso Cuando esta enfermedad no se trata de manera adecuada, el paciente termina sufriendo una enfermedad más delicada, como la encefalopatía hepática, la cual se presenta cuando la función de los hepatocitos se altera, éstos no eliminan de la sangre las sustancias tóxicas que llegan al cerebro, lo que puede provocar desde alteraciones leves de conducta hasta el estado de coma. El padecimiento comienza con pequeñas pérdidas de las funciones mentales como destrezas laborales y capacidad para conducir, cambios en el sueño, cansancio, olvido, falta de concentración y agresividad, e incluso puede provocar un tipo especial de temblor en las manos llamado asterixis. Cabe resaltar que siguiendo la instrucciones de la eterna campaña, el médico recomienda a todos el lema de “si toma, no maje”. Y recuerde que aún en pequeñas cantidades, el alcohol disminuye la capacidad de los reflejos y aumenta las probabilidades de un accidente. Por qué los hombres toleran más que las mujeres Generalmente son los hombres quienes más resisten al alcohol pero esto se debe a que en el estómago femenino existen menos enzimas protectoras (llamadas dehidrogenadas) que descomponen la sustancia etílica. Además, el mismo proceso es afectado por el ciclo menstrual, por lo que es más vulnerable a intoxicarse antes de su período. TIPS • Tomar de 2 a 3 litros de agua y alternar el consumo con bebidas que contengan electrolitos, sodio y potasio. • Cuando consumas tres o cuatro copas, brinda con agua mineral, pero sólo si estás seguro que ya no seguirás tomando, pues contrario a hidratar, el agua aceleraría el proceso de absorción del alcohol. • Duerme. Este tiempo de recuperación es la solución más frecuente y que mejor ayuda a superar los efectos desagradables. • En tanto no se elimine la saturación alcohólica del organismo, puede darse una ducha caliente que finalice con agua fría para estimular la circulación sanguínea y ayudar a eliminar toxinas. • Combinar alcohol con bebidas gaseosas, como refrescos, puede ser peligroso, pues los radicales carbónicos (entiéndase burbujas) permiten que el alcohol llegue más fácilmente al cerebro, haciendo que el efecto tóxico de la bebida sea más rápido y por más tiempo. • Procure no beber cuando esté fatigado, estresado o deprimido porque sus efectos suelen ser más agresivos. • Antes de beber consume frutas, ya que la fructosa contenida en estos alimentos acelera el metabolismo y eliminación del alcohol. por: Adriana galaviz Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones