Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | José Peña comparte su visión acerca de la sastrería, que ejerce desde los 16 años

La humildad se hace a la medida

José Peña comparte su visión acerca de la sastrería, oficio que ejerce desde los 16 años

Por: EL INFORMADOR

Aunque le causa mucho orgullo, José Peña no hace distinciones con los clientes que son figuras públicas. EL INFORMADOR / M. Vargas

Aunque le causa mucho orgullo, José Peña no hace distinciones con los clientes que son figuras públicas. EL INFORMADOR / M. Vargas

GUADALAJARA, JALISCO (28/FEB/2016).- A los 16 años José Peña lo único que tenía era unas inmensas -colosales- ganas de ser un buen sastre. Aprendió el oficio en su familia y tras salirse de la escuela inició con trabajos a domicilio. Iba a los bancos donde esperaba hasta hora y media a los clientes, siempre humilde y ofreciendo prendas que los dejaran satisfechos; cualidades que conserva a la fecha, aunque ya tenga un negocio de prestigio con 12 personas laborando en él. Las condiciones mejoraron pero el espíritu humilde de José sigue siendo el mismo que cuando tenía 16 años.

“Vengo de una cuna humilde, en mi caso puedo decir que siempre he sido decente, he tratado de hacer las cosas bien, pensé que era lo que me podía dar frutos o buenos resultados a través del tiempo. Comencé haciendo trabajos a domicilio, iba a los bancos conocía a los directores y me gustaba -a pesar de mi poca experiencia- tratar con clientes, de alguna forma que lo enseñan a uno a preocuparse por hacer las cosas muy bien, porque es parte del éxito dejar al cliente satisfecho, no nomás sacarles el dinero, tiene que ser recíproco”, cuenta Peña en su amplia oficina localizada en la colonia Americana, en la cual momentos antes atendió al político Jesús Casillas y en donde ha recibido a personalidades como Vicente Fernández, su hijo Alejandro, y muchas otras figuras destacadas.

El sastre recuerda que al principio le costó mucho trabajo, primero porque tuvo que ganarse la confianza de los clientes y después porque ya no tenía tiempo de atenderlos, hasta que gracias al consejo de RAPO, su padrino, abrió su primer local en la Glorieta de los Caballos. “Le puedo decir que para poder cumplir mis compromisos a veces yo trabajaba de las 8 de la mañana a las 3 de la mañana, luego me levantaba a las ocho y tenía que velar toda la noche, así me la pasaba en mis inicios, para cumplir con mis clientes, para que ellos estuvieran satisfechos, porque sabía yo que eso el día de mañana me iba a dar frutos”.

Y así fue. Tras un tiempo el sastre buscó un lugar que estuviera en el círculo del vestir y fue cuando, hace unos 10 años, compró la finca ubicada en Pedro Moreno 1735, donde había muchas modistas y otros sastres. Modificó la casa y logró que “Sastería y Camisería José Peña” se hiciera un lugar de buen prestigio. “Ha valido la pena el trabajo, los desvelos, porque la verdad ha sido pesado y ha sido sufrido llegar a un estatus del que yo siento que no soy nada, porque además sigo siendo la misma persona. La humildad da ese carácter, yo como le dije venimos de cuna muy humilde, ahí se me formó el carácter, ahí me nacieron las ganas de poder salir adelante para poderle dar a mis hijos”.

Calidad y dedicación

Al principio José Peña vendía el juego completo de camisa, traje, zapatos y hasta el cinturón, pero el tiempo no le daba para todo y eligió especializarse con los trajes y las camisas. Una ventaja de vestir con ropa a la medida, explica, es que -por ejemplo- el cliente puede pedir un traje cruzado, de pico, con punto inglés o con ojal de tal o cual color. “La sastrería es muy delicada, hay que soñar con el cliente, hay que levantarse también con el nombre del cliente y esa es la única forma de poder hacer las cosas bien. Hay que pensar mucho en el cliente para recordar cómo tiene su cuerpo, si está un poquito recto, si sus espaldas son jorobadas, si sus hombros son rectos o caídos, si sus cuellos son anchos, para de esa forma hacer algo que mejor le favorezca”.

Algo que ha sido fundamental en su servicio, recalca el especialista del vestir, es que no pide anticipos por los trabajos. “Si le queda bien su ropa me paga y si no, no me paga; el cliente se va con la seguridad de que no le estoy echando mentiras, o que no le voy a hacer algo malhecho, esa ha sido una de mis políticas. Hay clientes que ya dejan dinero, porque lo conocen a uno”. Además, aunque Peña es un sastre de lo nuevo, dice que también hace composturas que le pidan. “Si me la traen yo se las arreglo, porque yo no le puedo decir a mi cliente que soy su sastre de nuevo, no de composturas, eso es algo ofensivo”.

Esos aspectos, junto a vender un buen casimir, con una buena hechura y tecnología, son muy importantes para el éxito en el oficio. “La sastrería es un trabajo artesanal y también tenemos que estar a la vanguardia de toda la tecnología que hay, buscar qué es lo más adecuado para estar muy bien con el cliente”.

Aunque le causa mucho orgullo, el sastre no hace distinciones con los clientes que son figuras públicas. “Lo tomo como algo normal, porque Fulano es igual que Perengano y me merecen el mismo respeto. Hay gente con quien hay que tener más cuidado, eso no lo voy a negar, pero mi satisfacción es que queden contentos”.

LA FRASE

"Yo sí llegué a pensar que iba a tener esto, porque si usted no sueña, no llega. Usted tiene que soñar y pensar que tiene que ser grande, grande en el aspecto de llegar a ser algo interesante"

José Peña, sastre.

Tapatío

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