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Domingo, 19 de Noviembre 2017

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Suplementos | El amor y la vocación son los motores que impulsan a la maestra Gabriela Rodríguez

La danza folklórica como estilo de vida

El amor y la vocación por la danza folklórica son los motores que impulsan a la maestra Gabriela Rodríguez para que su estudio avive la pasión por esta tradición que aún entusiasma a los mexicanos
Desde 1972 Gabriela ha dirigido grupos de danza, en ocasiones a cargo de todas las responsabilidades. EL INFORMADOR / M. Vargas

Desde 1972 Gabriela ha dirigido grupos de danza, en ocasiones a cargo de todas las responsabilidades. EL INFORMADOR / M. Vargas

GUADALAJARA, JALISCO (17/SEP/2017).- Gabriela Rodríguez lleva más de cuatro decenios dedicados a la danza folklórica, en la que empezó en 1965. Antes de adentrarse en este tipo de baile, la maestra tuvo su iniciación en el flamenco y ballet clásico. Pero fue el folklórico el que la cautivó: “Ahí me quedé, me encantó”, comentó en entrevista.

Como ex integrante del Ballet Folclórico de la Universidad de Guadalajara, Gabriela recordó que “Al principio fue difícil, por la falta de apoyo”; pero muchos de los que integraron el grupo en esos años lo veían como un divertimento, afirmó. Sus primeros ensayos al comienzo de su carrera sucedieron en la escuela de artes plásticas de la UdeG, desde donde preparaban funciones para presentarse todavía de manera informal en festejos y eventos de charrería. Conforme avanzó el proyecto fue tomando mayor seriedad, bajo la batuta de Rafael Zamarripa, su primer director. Gabriela recuerda que fue en 1966 cuando respondieron a una convocatoria para concursa a nivel nacional, donde tuvieron éxito.

Esto los animó a tomar un mayor impulso, en una etapa donde el Teatro Degollado acogió los espectáculos del grupo folklórico cada domingo, una tradición que seguiría por muchos años. Rodríguez participó en estas sesiones dominicales por 16 años consecutivos, domingo a domingo, salvo los momentos en los que estaban de gira.

La maestra recuerda que hubo años de bonanza, donde había mayor inversión. En particular, recuerda que durante el gobierno de Luis Echeverría la primera dama tuvo la consideración de apoyar proyectos para que viajaran. Así conoció las islas del Caribe, en un viaje en barco que duró tres meses y medio: “Fuimos con todo y músicos, con charros y caballos para las escaramuzas”, recordó Gabriela.

Retos para seguir adelante

Estas presentaciones fuera del país tenían la intención de apoyar el turismo. Ahora con su grupo de danza, Grupo Folklorico Gavilanes, continúa viajando, aunque en menor escala y muchas veces con recursos propios. He allí uno de los retos de seguir adelante: lo hacen por amor al arte, muchas veces sin apoyo: “uno pone de su parte tiempo, dinero y esfuerzo, a veces es remar contra la corriente”, dijo Gabriela.

Desde aquellos primeros años bailando folklórico, Gabriela sintió la necesidad de compartir esa pasión por la danza. Su formación profesional fue como maestra normalista, especializada en educación básica. Así fue como quiso vincular sus dos áreas de trabajo, al incorporar la docencia de la danza a su actividad dentro del folklórico.

Actualmente continúa con dicha vocación, con el Estudio de Danza Gabriela Rodríguez. De allí han surgido las alineaciones que conforman el Grupo Folklorico Gavilanes, donde ejercen la danza algunos alumnos que han estado en la academia desde hace varios decenios. El grupo también tiene abiertas sus puertas para los más pequeños, con el grupo infantil apodado los Gavilancitos.

Desde 1972 Gabriela ha dirigido grupos, en ocasiones a cargo de todas las responsabilidades (dirección, vestuario, ensayos, logística). Antaño, los grupos que dirige fueron los suplentes del ballet de la UdeG en el Degollado. El amor por la danza es algo que ha contagiado a su familia, pues “toda la familia ha estado en un momento u otro ligada a la danza”; como sus hijos y sobrinos que se han incorporado a las clases y funciones. Su hermana Verónica es quien dirige los ensayos hoy en día. Con otras formaciones de su grupo han salido del país a Estados Unidos y Canadá, por ejemplo: con la actual se han presentado en diversos estados de la república.

La fuerza de la difusión

Difundir la danza folklórica tiene un doble propósito, pues influye en la lucha por mantener las tradiciones, como la música tradicional, el vestuario típico y el significado que cada baile ocupa dentro del pueblo donde se originó. En el tema del vestuario, Gabriela destacó que siempre ha sido caro.

Una preocupación de Gabriela es que el interés ha descendido, algo que se ve desde las clases en las escuelas, pues anteriormente era más frecuente ver talleres de este tipo de baile en las preparatorias: “Bajó el interés con los alumnos, pero sigue conexión con gente… Se puede seguir, les gusta, les emociona, es lo que nos motiva… es una gran pasión. Un gusto cuando se nos valora, da más entusiasmo, estimula el aplauso”.

Una función anterior fue “Qué bonito es bailar El Jarabe”, una puesta en escena sobre el “Jarabe tapatío” y su evolución. El espectáculo audiovisual tuvo tres meses de preparación, con el eje del show a la danza tradicional jalisciense y sus diferentes etapas en la historia, con detalles desconocidos para muchos. Uno de ellos el de Anna Pavlova, bailarina de ballet clásico que bailó el jarabe. El espectáculo lo presentaron en el Teatro Degollado, en la edición XVI del Encuentro Nacional de Mariachi Tradicional, el mes de agosto pasado. Entre sus próximas funciones está una planeada para noviembre en el Foro de Arte y Cultura, a propósito de su siguiente aniversario.

Asiste

Estudio de Danza Gabriela Rodríguez, Calle Libertad 1013.

T: 3613-3764.

P: facebook.com/pg/AcademiaGabrielaRodriguez

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