GUADALAJARA, JALISCO (09/OCT/2016).- El escritor y periodista español Daniel Ruiz García fue galardonado con el Premio Tusquets de Novela por “La gran ola”, en un jurado presidido por el reconocido autor Juan Marsé, y que estuvo conformado por los escritores Almudena Grandes, Juan Gabriel Vásquez y Alberto Barrera Tyszka, éste último ganador de la edición pasada.A propósito del anuncio de esta novela que se publicará dentro del catálogo de la editorial española en los próximos meses, platicamos para el EL INFORMADOR con Daniel, quien nos contó un poco sobre la trama que lo hizo merecedor del premio:-La trama surge a partir de la detección de un fenómeno social en el ámbito empresarial en España, y creo que muy sensible a muchos sitios del mundo: desde luego Europa y otros países. Es el coaching, una disciplina que se supone es de motivación para los empleados y favorecer la función emprendedora y aspectos del liderazgo. Me pareció esa figura porque aunque es bastante incipiente, cada vez más desarrollada, cada vez hay más coaches en las grandes corporaciones, con una capacidad de decisión gigante. Se ha generado un sector profesional respecto al coaching, que ha generado bibliografía: libros de autoayuda, imbuidos de cierta espiritualidad, con mantras que parecen intocables. Uno de los más recurrentes es “salir de la zona de confort”, ser propositivo. En mi doble condición de escritor y de consultor de comunicación he tenido la oportunidad de ver este fenómeno y conocer en persona a muchos de estos coaches. Me di cuenta también que debajo de este aparato new age, de esa filosofía espiritual se esconden más cosas. Me interesaba escribir sobre esa figura que surge en sociedades actuales, y contrastarla con una situación donde una empresa está en malas condiciones. Las empresas en España pasan por una situación de crisis bastante aguda: la competitividad se vuelve aún más implacable. Curiosamente la figura de los coaches dan un discurso con tendencias de salir de la zona de confort, ser más emprendedores, de ser más innovadores, con mayor liderazgo, al mismo tiempo que tienen malas prácticas empresariales. Ese fue el punto de partida de la obra, que considero una novela laboral. En el ámbito de habla hispana es un tipo de novela que no tiene mucho camino recorrido: mostrar las circunstancias de degradación del mercado laboral en los últimos años.-¿Crees que la literatura sirve para denunciar, para hacer críticas y exponer este tipo de prácticas?-Creo que todavía, aunque mucha gente lo tilda de antiguo, confío en que la novela y la literatura debe tener un reflejo de la realidad en donde se desenvuelve. Vivimos unos años, particularmente en España y en la literatura en español en general, en donde la literatura se ha orientado un poco más en lo recreativo, en lo metaliterario, a los juegos y a lo autorreferencial. En cierta medida, la novela que habla de las cosas sociales parece un poco “demodé”, algo antiguo. Pero creo que la literatura todavía puede tener planteamientos sociales. Al menos intentar observar la realidad desde prismas que no sólo se refieren a sí misma. Cierta mirada del escritor, intentando arañar la realidad que a veces en otro tipo de comunicación no se ve.-¿Cómo encaja esta nueva novela dentro de tu bibliografía?-Diría que es una novela en la que pretendí abarcar más, un contexto y una visión más general de mi mundo. En ese sentido es una novela más ambiciosa, más apegada a la realidad de todas las que he escrito por esa orientación social, sin ser doctrinaria o moralista. Quiero reflejar al escribir situaciones y contextos sin plantear una posición explícita. Es una novela donde sí, me muestro yo y mis convicciones. Quizá tiene que ver con la edad. Soy un autor joven, se puede considerar, pues tengo cuarenta años, pero llevo más de media vida escribiendo (mi primera novela la escribí a los 19 años). He encontrado cierta madurez, he encontrado un camino en el que me veo seguro dentro de la literatura.-En el anuncio del premio, los jurados dijeron que es “corrosiva” y “descarnada” ¿cómo lo tomas?-Lo tomo un poco como un halago. En realidad el planteamiento de la novela, su pulsión, era en cierta medida un desahogo, una rebelión hacia un estado de cosas en el tema laboral en el país. Es una crítica a las condiciones de vida laboral en un contexto como en el que vivimos en España, y quizá en la mayor parte del mundo capitalista. Me interesaba hacer un desahogo que fuera también a buscar la parte más descarnada, desde un punto de vista, buscando cierta distancia y con algo de sentido del humor. En esta novela, como en las anteriores mías, el sentido del humor funciona para decir cosas que si las decimos muy seriamente pues difícilmente serían digeribles. Básicamente hay un riesgo por el contexto social agobiante: si uno quiere hacer una literatura apegada a la calle y a lo cercano, quiere hacerlo de una manera que resulte eficiente para el lector, y un camino para ello es el del humor.-¿Cómo recibiste la noticia, y qué te pareció que fueran esos escritores en particular los que formaron el jurado (Marsé, Grandes, Vásquez y Barrera Tyszka)?-El mundo de los premios literarios es muy diversos y heterogéneo. Hay de premios a premios. Creo que el Premio Tusquets tiene un nivel de reputación muy potente, en buena medida es por el perfil del jurado que lo conforma. La noticia por supuesto que la recibí con gran alegría. Que la novela se leyera como una especie de crónica de la crisis, de la degeneración, de los rescoldos de la crisis. En España se dice que ya estamos superando la crisis, pero lo que queda es un campo de batalla lleno de cadáveres. El jurado destacó de la novela, y creo que va con la visión de hoy en día, es que la novela sirve un poco para leer esa crónica de la crisis, de los últimos ocho años y cómo hemos llegado hasta aquí, ver qué elementos de humanidad hemos perdido en el camino y qué valores se han trastocado para llegar a la situación actual en la que se encuentra nuestro país. No es sólo una crisis económica, es también de valores, derivada de la imposición de los modelos neoliberales.SOBRE EL AUTORDaniel Ruíz GarcíaNovelista, nació en Sevilla en 1976. Su ópera prima fue "Chatarra", lanzada en 1998. Su novela anterior fue "Todo está bien", que apreció dentro del catálogo español de Tusquets en 2015. "La gran ola" es su octava novela. El Premio Tusquets de Novela tuvo este año una bolsa de 18 mil euros.EL INFORMADOR / JORGE PÉREZ