GUADALAJARA, JALISCO (28/MAY/2017).- El escritor español Javier Cercas publicó este 2017 dentro del sello editorial Literatura House Mondadori su novela “El monarca de las sombras”, donde se remonta de nuevo a la guerra civil española para contar la historia familiar. Durante la novela, el narrador en primera persona realiza la investigación alrededor de Manuel Mena, familiar de Cercas que murió en el conflicto civil entre republicanos y franquistas. “Este libro ha estado en mi cabeza siempre, sólo ahora he podido escribirlo”, comentó Javier en entrevista. Adscrito a la causa que resultó ganadora e impuso la dictadura de Franco, con el pretexto de su pariente analiza el papel del pueblo en las disputas políticas, no en una realidad de blancos y negros, sino con matices.-¿Cómo decidió rescatar la historia familiar?-No sé si sea “decisión”. Me persigue esta historia desde que tengo uso de razón. Es la historia familiar que siempre escuché. Pensé que contenía un libro, pero hacerlo era complicado. En parte me resistía a escribirlo, no sabía cómo: me daba miedo. Había un problema fundamental: cómo convertir en literatura algo tan personal… El chico, el protagonista del libro, simboliza un poco la peor herencia de la familia: la de violencia. Los españoles, los mexicanos, todos cargamos una herencia de violencia. Era también un error político: mi familia había sido franquista. Simbolizaba la adhesión a una causa equivocada. Tenía cierto rechazo a contar eso: no sabía qué habían hecho durante la guerra. Pero el libro no habla de la guerra civil, sino de esa herencia que no siempre conocemos porque los antepasados no hablan de ella. Tienen derecho a callarse, pero tenemos la obligación de saber: si conocemos y entendemos la herencia podemos manejarla, si no ella nos maneja… Al hablar del peor pasado, el más duro, de violencia y guerra, las personas tendemos a edulcorarlo, enmascararlo. Eso hacía el hombre en mi novela anterior: se inventa una historia de héroe, víctima de los nazis, para ocultar una vida mediocre o sólo miserable.-En la novela platica cómo era la vida cotidiana en los pueblos pequeños de España, desconectados de la política, una de las razones por las que se sumaban al bando erróneo.-Con eso intento entender por qué la familia se equivocó. Es la obligación del escritor: entender, no justificar. Soy un poco anticuado, pienso que la literatura es útil, siempre y cuando no se proponga ser útil. Shakespeare, Dostoyevski, nos permiten entender muchas cosas. Pero sin que se convierta en pedagogía y propaganda: cuando sucede se acabó, ya no es literatura. Trato de comprender a través de la historia minúscula de un pueblo, y con eso contar la historia del país entero y explicar por qué cierta gente tomó decisiones equivocadas. Algunos con buenas intenciones, creo que mi familia. Por debajo del libro hay una distinción fundamental: la razón política y la razón moral. Vale para todos los conflictos. Manuel Mena no tenía la razón política, esa la tenían los republicanos, para mí no hay duda: en 1936 estalla un golpe de Estado contra una república democrática. Quienes no tenían la razón política eran los franquistas. Eso no significa que todos los republicanos eran excelentes personas, había canallas. Les llamo “canallas de las buenas causas”: asesinaron a más de siete mil curas y monjas a sangre fría. Políticamente estaban del lado correcto, pero moralmente eran unos canallas. No eran personas decentes. A la inversa ocurrió también: gente que se equivocó políticamente pero que lo hizo de buena fe, que apostó por una causa equivocada en esa encrucijada en la que se encontró el país. Con las mejores intenciones virtudes, a base de idealismo, de coraje y de generosidad, se pueden construir infiernos. Entre quienes construyeron el infierno del estalinismo hubo quienes lo hicieron por idealismo, creyendo que iban a emancipar al mundo: creyendo que construían el paraíso hicieron un infierno. El mundo está lleno de chicos como Manuel Mena, chamaquitos: son unos niños cuando van a la guerra: 17 años, son los niños los que hacen las guerras, por eso la portada. Siempre ha sido así: los adultos son los que los mandamos. Manuel Mena es uno más de millones que van a la guerra engañados por los adultos, idealizamos la guerra: pensando que son útiles, que allí los hombres dan lo mejor de sí mismos, que son nobles. Pero descubren que la guerra es lo que es: violencia sin sentido, aflicción total.-A lo largo del libro reitera que no es un literato, que no hay ficción ni fabulación.-Son dos cosas: por un lado el mecanismo básico de la novela consiste en crear un juego con sus reglas determinadas. No hay dos novelas con las mismas reglas (si las hay son malas). Una de las reglas del libro son los dos narradores: uno es historiador, que reconstruye con la mayor exactitud, sin inventar, la historia de Manuel Mena, del pueblo y la familia. Es como un notario que recurre a documentos, que habla de mí en tercera persona. Es un narrador objetivo, distanciado, aséptico. El otro narrador, llamado Javier Cercas, narra el propio proceso de hacer la novela. Siempre he dicho que escribo novelas de aventuras sobre la aventura de escribir una novela. Además de una historia cuento el propio proceso de narrarla, a veces tan o más importante que la otra historia.-¿Qué opina de la etiqueta “autoficción”, se siente ligado al género?-No, no me siento ligado. Me asocian a ella, pero toda ficción es autoficción, se parte de la propia experiencia. El Quijote lo es, todas las novelas lo son, todos los escritores parten de su vida, lo que conocen, sueñan. Entiendo que me asocien: empecé a incluirme en los libros, en algunos, pero llegué por mi cuenta, de manera instintiva. No es algo que me interese ni que sirva para entender mis libros ni la lectura en general, es una etiqueta un poco inútil. Yo me siento vinculado a la novela, como género: es un género inmensamente rico, es un instrumento de conocimiento, cabe todo. Como decía Kundera: sólo respondo ante Cervantes, es el único que podría pedirnos cuentas. Cuando lleguemos al cielo de los novelistas nos dirá “¿Tú has usado esto libremente o no? ¿Cuántas libertades te has tomado?”. Aspiro a ir al cielo, estar con Cervantes y Dostoyevski. Pero en serio: la autoficción no me sirve para entender nada.-Actualmente se está adaptando al cine otra novela suya, “El móvil” (1987).-Se titulará “El autor”… me pidieron permiso para cambiar el título: nunca había visto un cambio tan justificado. Ahora “el móvil” significa el teléfono. Tengo las mejores perspectivas. Es un director no muy conocido (Manuel Martín Cuenca): en España se le conoce en círculos restringidos, pero ha hecho películas muy buenas, me gusta mucho. Asistí a un día de rodaje, me pareció increíble. Como dijo un escritor irlandés: cuando alguien se interesa por mis libros para hacer una película pierdo el sentido crítico. Me pasa lo mismo. Hacer una película es hacer una lectura, hay inteligencia, un interés real.Sobre el autorJavier Cercas nació en 1962 en Ibahernando, en Extremadura (España). Comenzó a publicar en 1987, su novela “Soldados de Salamina” (2001) fue adaptada al cine por David Trueba (2003). Ha escrito nueve novelas, dos libros de ensayo y seis libros de diversos géneros (entrevistas, cuento, crónica, correspondencia).