Sábado, 25 de Septiembre 2021
Suplementos | La ciudad de Guadalajara vivió un importante día el 26 de marzo de 1792

La Escuela de Música, médula de la enseñanza cultural

La entonces capital del Reino de la Nueva Galicia recibía la cédula Real promulgada el 12 de octubre del año 1791

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- La ciudad de Guadalajara vivió un importante día el 26 de marzo de 1792. La entonces capital del Reino de la Nueva Galicia recibía la cédula Real -promulgada el 12 de octubre del año anterior- que proclamaba la fundación de la Universidad de Guadalajara, concluyendo así un proceso de casi un siglo que buscaba dotar a la ciudad de un centro de estudios del más alto nivel.

Sus funciones comenzaron en noviembre de aquel año, dando inicio a una historia de evoluciones, cambios, reformas, clausuras y reaperturas, pudiéndose establecer 1925 como el inicio de la historia moderna de esta casa de estudios, año en que el gobernador José Guadalupe Zuno Hernández encabezara su reordenamiento y en que don Enrique Díaz de León asumiera la rectoría.

Llegando a este punto, se puede reparar en el hecho de que la educación musical de forma institucional en esta ciudad existía solamente en la ya desaparecida Escuela de Artes y Oficios, institución que permitió la formación de bandas de música, estudiantinas y otras agrupaciones, con especial auge en el siglo XIX.

La capital de Jalisco pudo tener instituciones dedicadas a la enseñanza de la música cuando en 1936 se crea la Escuela Superior Diocesana de Música Sagrada de la Arquidiócesis de Guadalajara -que goza de gran prestigio hasta nuestros días- y posteriormente, en los años 40, la Escuela de Bellas Artes. Esta última institución fue transformada en Facultad de Bellas Artes a iniciativa de José Guadalupe Zuno y pasó a depender administrativamente de la Universidad de Guadalajara. Su área de música -también se enseñaban ahí artes plásticas- fue nombrada Conservatorio de Música, pero finalmente se separó por completo para constituirse de manera independiente como Escuela de Música dentro de la Universidad el 16 de febrero de 1952, designándose al maestro Abel Eisemberg como su director.

La nueva escuela atrajo a un gran número de estudiantes, tanto locales como de estados vecinos, que en ese tiempo no contaban con una institución de estas características en sus respectivas comunidades. El número de alumnos creció de tal manera que su primera sede, ubicada en la calle Pavo 162, fue rebasada por la demanda, resultando insuficiente y obligando a las autoridades universitarias a cambiar sus instalaciones al número 139 de la calle Liceo, esto apenas en 1954.

En 1955 fue nombrado director de la escuela el maestro Domingo Lobato, a quien se debe en gran parte el crecimiento académico del centro. Lobato (1920), originario de Morelia, Michoacán, fue alumno de Miguel Bernal Jiménez e Igancio Mier Arriaga en el Conservatorio de las Rosas de su ciudad natal y desde 1947 residía en Guadalajara. Compaginó durante 18 años su fructífera y reconocida labor artística -sobre todo en el campo de la composición- con las labores académicas. Su trabajo dejó una profunda huella en la institución a la que transformó en su estructura pedagógica y planes de estudios, abogando en todo momento por elevar su nivel artístico y educativo, acciones que dieron como resultado el crecimiento del número de estudiantes, la formación de un conjunto coral y una orquesta que eran capaces de presentar óperas y zarzuelas. Las carreras ofrecidas quedaron definidas como: instructor de música y profesional en la enseñanza de canto o instrumento.
En medio de este crecimiento, las instalaciones de la calle Liceo volvieron a resultar insuficientes, así que en 1962 se emprendió una nueva mudanza, esta vez a Pedro Moreno 975, en donde estaba anexa al Auditorio Sala Juárez. En 1973 se jubila el maestro Domingo Lobato, quien es sustituido al año siguiente por el no menos célebre Hermilio Hernández, que ocupó la dirección del plantel hasta 1977.

Pero en 1980, la manzana en la que se encontraba la escuela fue demolida en su totalidad para dar paso a la construcción del edificio administrativo de la Universidad de Guadalajara, perdiéndose la construcción de estilo renacentista hermana del actual edificio de rectoría y obligando a una nueva reubicación del liceo, esta vez al antiguo claustro de los agustinos, ubicado en pleno corazón de Guadalajara, junto al Teatro Degollado.
Esta nueva sede -donde se encuentra la escuela hasta la actualidad- data del siglo XVI y fue construida junto a la Iglesia de San Agustín, que con su fachada de estilo barroco y su jardín forman uno de los rincones más agradables del centro de nuestra ciudad.

En lo académico, la Escuela de Música vive su última gran transformación en la década de los 90 del pasado siglo, como resultado de los cambios promovidos por la reforma universitaria de 1994 que llevó a la descentralización de la universidad y a la creación de los centros universitarios, conformados mediante la agrupación temática de escuelas y facultades. El resultado, la transformación de la escuela en el actual Departamento de Música, perteneciente al Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño.

Esta reforma permitió la ampliación de la oferta educativa, que hoy incluye, además de los estudios pertenecientes al área básico musical y profesional medio, las licenciaturas en música con orientación en concertista solista, canto, composición, dirección coral y pedagogía musical. Asimismo, se crearon las maestrías en ciencias musicales, con especialidad en etnomusicología, y en didáctica de las artes, con especialidad en música. Su director actual es el maestro Roberto Gutiérrez Ramírez.

De igual forma, y buscando acercar la música al mayor público posible, es que funciona en sus instalaciones el taller popular de música, en el que se imparten los sábados y domingos clases de diferentes instrumentos, así como teoría y apreciación musical.

Algunos de los egresados de la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara son: José Guadalupe Flores (director de orquesta), Víctor Manuel Medeles (compositor), Salvador Zambrano (violinista concertino de la OFJ) y David Mozqueda (guitarrista), por mencionar sólo a algunos pocos.

Se puede concluir que esta institución forma parte importante no sólo de la Universidad sino de la vida cultural de la ciudad y podría hacer recordar -sobre todo en medio de las vicisitudes actuales- las palabras del discurso de Enrique Díaz de León el 12 de octubre de 1925: “Jóvenes estudiantes: vosotros sois la médula de esta obra. Sois el fin y sois el principio de ella. Sois la Universidad”.

por: eduardo escoto

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