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Martes, 11 de Diciembre 2018

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Suplementos | Recién se cumplieron 15 años del deceso de quien fuera Gobernador de Jalisco

Juan Gil el hombre que ejercía el poder propio

Recién se cumplieron 15 años del deceso de quien fuera Gobernador de Jalisco y dejara una profunda huella por su trabajo político y social

Por: EL INFORMADOR

Se estableció en Jalisco a partir de 1952 y en 1957 asumió el cargo de Presidente Municipal de Guadalajara.  /

Se estableció en Jalisco a partir de 1952 y en 1957 asumió el cargo de Presidente Municipal de Guadalajara. /

GUADALAJARA, JALISCO (26/ENE/2014).- La urgencia era llegar al municipio de Cihuatlán. El camino del Gobernador del Estado, Juan Gil Preciado, se entorpeció por los estragos de un huracán que golpeó el Sur de Jalisco en octubre de 1959, y si para acelerar el paso, todos quienes iban a bordo de los vehículos oficiales tenían que bajarse a acomodar piedras para acondicionar una brecha entre las aguas, así iba a ser. Sin reniegos.

El mismo Juan Gil Preciado salió y comenzó a cargar piedras, una a una. Era una imagen rentable a los ojos de la opinión pública, y un fotógrafo no quiso dejar pasar la escena; pero al sentir el lente encima, el gobernador le reclamó que en lugar de tomar fotografías se pusiera a acomodar piedras, si no, mucho se tardarían en salir de ahí.

Si su vocación política se distinguió por algo, recuerda su hijo Arturo Gil Elizondo, fue  porque supo combinar firmeza para tomar decisiones y nobleza natural en el trato con las personas.

Este tacto lo consolidó entre la clase política que entendía su trabajo con las responsabilidades de un servidor público y sin doblegarse a mandos externos, explica Mario Aldana Rendón, en su libro La vida sobresaliente de un jalisciense distinguido.

“Fue el último representante de una época de la política y de un ejercicio del poder que ha quedado atrás; fue también el último político de este siglo con poder propio”.

“Un político completo”, resume Armando González Portilla, quien fue su secretario particular los últimos 16 años de vida del político jalisciense. De esos, con tacto para resolver conflictos y relacionarse con los distintos actores sociales, quedan pocos, expresa sin titubear.

De vocación social y decisiones firmes


Nacido en 1909, Juan Gil Preciado tuvo dos responsabilidades durante su infancia, en su natal Juchitlán: asistir al jardín de niños y llevar a dos vacas de la familia a pastar en el potrero llamado “El Amarillo”, cuenta el mismo ex gobernador en su libro Remembranzas.

Abandonó los paisajes sembrados entre los que creció cuando la lucha cristera desplazó a Guadalajara al matrimonio de María de la Luz Preciado García y Anselmo Gil Lomelí, quien entonces tenía las riendas de la alcaldía de Juchitlán. Juan Gil Preciado era su hijo adolescente en quien germinaban inquietudes políticas.

Después de ejercer la docencia, sus primeras actividades políticas fueron al lado del general Ruperto García de Alba, con quien viajó a Baja California a desempeñar los puestos de secretario particular y director de la Escuela Industrial.

En 1933 volvió a una Guadalajara que él describe como “bella, tranquila y acogedora”. Entonces se relacionó con jóvenes de ideas revolucionarias, entre ellos, José Parres Arias, Natalio Vázquez Pallares y Laura Rosales Arreola. Con quienes compartió las líneas políticas que lo acompañaron en toda su carrera.

“Nos reuníamos en mi casa a leer sobre las ideas y los temas que contenían y comunicaban las inquietudes sociales y políticas. Nos dejaban estos acercamientos, y los que hicimos en algunas excursiones, los fermentos avivados para pensar en una sociedad liberadora y justa”, relata Luis Suárez, en el prólogo del libro Remembranzas.

Estos intereses de corte social y las frescas ideas revolucionarias fueron los lineamientos de su proyecto político basado en la participación social, incluso para impartir justicia. Llegó a expresar que los pueblos se organizan y se rebelan para alcanzar libertad y reivindicación de derechos, cuando el Estado no los garantiza. Y su popularidad progresista no tardó.

“Juan Gil había adquirido fama de cardenista y de ‘izquierdoso’ desde 1938, en que impulsó en Guadalajara movilizaciones y colectas públicas a favor de la nacionalización del petróleo”, escribe Mario Aldana Rendón.
De hecho, dice Aldana, años después en su paso como Secretario Federal de Agricultura, invitado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, el primer mandatario se molestó porque Gil Preciado mencionó que con tanto trámite solicitado a los ganaderos para otorgarles créditos bancarios, el remedio que quedaba era nacionalizar la banca privada.

La fórmula de Juan Gil Preciado fue su perfil social junto con mano dura para las decisiones y para que éstas se acataran, recuerda su hijo Arturo Gil Elizondo. Su voz de autoridad, como secretario federal, se hizo escuchar en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, que mantenía una huelga en el contexto de las protestas del 68; después de un diálogo de cinco horas con los estudiantes, estos desalojaron las instalaciones escolares.

Labores para Jalisco

Se estableció en Jalisco a partir de 1952 y en 1957 asumió el cargo de Presidente Municipal de Guadalajara. Algunas de sus acciones han prevalecido con el paso de las décadas, como la construcción del mercado Libertad, mejor conocido como San Juan de Dios, para el que solicitó un préstamo de cuatro millones de pesos, con mediación del Gobierno Federal.

“Así fue posible indemnizar a los propietarios de vecindades y casas que tuvieron que ser demolidas para construir el nuevo mercado Libertad. El préstamo del banco se pagó en pocos años con el cobro a los impuestos a los locatarios del mercado”, escribe Juan Gil Preciado.

En su carrera dentro de Jalisco siguió el Gobierno estatal, que dirigió a partir del 1 de marzo de 1959. Gil Preciado hace hincapié en que su plan para la Entidad tenía como lineamientos primordiales, entre otros, la cultura y la educación.

El inmueble donde ahora miles de jóvenes acuden diariamente a estudiar las carreras de Derecho, Ciencia Política, Filosofía o Antropología, fue obra que corrió a cargo de su administración. Se construyó el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, ahora Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), y se inauguró su auditorio principal, donde un busto de Salvador Allende da la bienvenida con la consigna: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.

“La Universidad de Guadalajara, durante nuestro Gobierno, recibió en total más de 120 millones de pesos. Comparada esta cifra con la del Presupuesto de Ingresos del Gobierno del Estado, que fue de 857 millones 715 mil 774 pesos en seis años, se puede apreciar la importancia que mi gobierno prestó a la educación universitaria”, explicaba Gil Preciado.

Integridad hasta los últimos días


Ya había pasado por alcalde, gobernador, secretario federal, entre otros puestos públicos, y tenía el mando de la Comisión de Ecología, cuando un diputado lo visitó en su oficina. El recelo de la conversación detrás de la puerta se terminó cuando Juan Gil Preciado, entonces ya nombrado Don Juan, sacó a empujones a su interlocutor con reclamos por haberse tomado el atrevimiento de invitarlo a un acto deshonesto, relata su secretario particular, Armando González.

“Nunca se le cuestionó por un acto deshonroso, abuso de poder o enriquecimiento sospechoso”, expresa Arturo Gil, “ni en sus tiempos de funcionario, ni en sus últimos años como integrante del PRI, y es hasta la fecha con esa imagen que es recordado”, agrega su hijo.

Llevaba el orden y la disciplina hasta casa. Todos los días, antes de dormir dejaba lista su ropa, incluida la corbata. Leía el periódico por las mañanas y se iba a trabajar, lo hacía a veces hasta en fin de semana. No hubo día sin actividad, hasta el 19 de enero de 1999, cuando falleció por un paro cardiaco.

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