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Martes, 19 de Febrero 2019

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Suplementos | El Duque de Tlaquepaque

Había una vez... La Alameda y El paseo

Segunda de dos partes

Por: EL INFORMADOR

Pues si... como bien decíamos en nuestra anterior entrega, lo que hoy es una contaminada y muy ruidosa arteria llamada Calzada Independencia, fue en otros tiempos El Paseo... y que desembocaba en la bellísima Alameda, hoy convertida en Parque Morelos...ambos sitios presentan en la actualidad tal nivel de deterioro y tantos cambios, que si un antepasado nuestro reviviera... simplemente no daría crédito a lo que verían sus ojos y muy seguramente creería estar en otro planeta, en un mundo muy distinto a lo que se vivió hasta comienzos del siglo XX.

 Así vemos que el río San Juan de Dios desde entonces partía en dos la ciudad y la comunicaban por lo menos 14 puentes, en su mayoría de factura colonial y muy probablemente existieron más, tema que será objeto de otro extenso artículo. Revisando antiguos planos vemos que La Alameda fue una isla... sí efectivamente una pequeña isla dentro de nuestra ciudad colonial... al abrirse en dos el río aparentemente se creó este parque-jardín de una manera natural y para aprovechar lo desigual del terreno. Parece increíble que Guadalajara contara a la manera de París con la Ile St.Louis -toda proporción guardada- no sólo río con románticos puentes sino un islote convertido en frondoso y arbolado parque, que desde tiempos inmemoriales sirvió para solaz y regocijo de los tapatíos. Según la cuadrícula de la ciudad ya para la tercera década del 1800 tal isla no existía más... se cerró el brazo de río del lado poniente y se enriqueció La Alameda con elementos decorativos y una plazoleta central, estaba cerrada con verjas y fosos y tenía cuatro entradas con enormes canceles de hierro forjado en los cuatro puntos cardinales, asegurando así que siempre los prados de La Alameda estuviesen bien cultivados y lucieran llenos de aromáticas flores.

Al centro de la plazuela principal lucía una hermosa fuente de grandes proporciones y dentro de ésta una estupenda escultura de Neptuno hecha de cantera que escupía agua, y que según parece era de muy buena factura. Hacia 1825 en una estadística que realizara sobre nuestra ciudad Don VICTORIANO ROA por orden expresa de PRISCILIANO SÁNCHEZ, entonces el primer Gobernador del Estado de Jalisco, menciona que... “El Paseo de la Alameda, aunque de corta extensión, no carece de amenidad: está poblado de árboles frondosos, colocados simétricamente y forma distintas calles que se dirigen al centro, donde se halla una fuente.

 La cabida de su tasa está internada en la tierra, y desde su borde se eleva un balaustrado circular de cantería, teniendo en su medio una pirámide de magnitud extraordinaria. Esta Alameda produce naturalmente distintas flores y se cultivan y dan en abundancia las rosas llamadas de Castilla y algunas yerbas medicinales”. Este Paseo y Alameda tomó relevancia hacia principios del 1800 y se menciona en antiguas crónicas que se reforestó aún más la misma, hacia tiempos del General CRUZ, después de la famosa Batalla de CALDERÓN... así pues, en la época a que nos referimos Guadalajara no estaba tan dividida socioeconómicamente por lo que hoy conocemos simplemente como “La Calzada”, prueba de ello es que el propio Colegio del SAGRADO CORAZÓN y más conocido como “De las Damas” tuvo su original asiento en una huerta que era en cierta forma extensión de la misma Alameda, orientada más al Oriente y se accesaba al prestigiado colegio por la calle de las Huertas, por vivir anteriormente allí unos religiosos de apellido HUERTA precisamente, además de que allí mismo estaban ubicadas varias huertas de familias de gran prestigio como las de los SOMELLERA, la de los MATUTE, la de Don RAMÓN MORFÍN, la de Don VÍCTOR MORENO o la del Doctor POLANCO, y algunas más... En su lado orientado al Norte, la Alameda y el Paseo terminaban en lo que fue el antiguo Molino de Piedras Negras, un viejísimo molino de harina erigido en los tiempos de la fundación de nuestra ciudad y por su lado Sur, y bordeando el río finalizaba Guadalajara en los nacimientos del Agua Azul, convertido después en gran parque y lago. De tal forma que lo que hoy vemos no es ni remota sombra de lo que fue, en el Poniente la ciudad estuvo “acuartelada” y resguardada por tres grandes conventos... San Francisco y Santo Domingo en cada extremo y El Carmen al centro, y del lado que da al Oriente por dos grandes parques y arboledas, como la mentada Alameda y el Agua Azul y a su centro el inmenso Hospicio Cabañas, formando un rombo imaginario. En distintas épocas tanto el Paseo como la Alameda fueron el sitio obligado para los tapatíos, tanto para verse y dejarse ver, al caer la tarde se llenaba el sitio de carruajes de todo tipo ocupados por las señoritas en edad de merecer, acompañadas por sus chaperonas, tías solteronas que cuidaban a como diera lugar de la buena reputación de las doncellas... a su vez montando briosos corceles aparecían los entonces ya famosos charros, que lanzaban fugaces miradas a las tapatías... allí o en misa de 12, o en eventuales tertulias en las casas de las familias principales, eran las pocas oportunidades que tenían los jóvenes de conocerse entre si y a base de un original “lenguaje” con el abanico, miradas y expresiones comunicaban las tapatías de ojos bellos con los apuestos galanes. Poco antes de 1910 se tuvo la “feliz” idea de rellenar el río San Juan de Dios, pues al correr de los años y por falta de planeación se despositaban ahí toda clase inmundicias y paraba en el mismo desagüe de la ciudad. Para conmemorar el Centenario de la Independencia se destruyeron puentes y se abrió una avenida llamada Paseo Porfirio Díaz, comunicando de una manera más directa el parque y bosque del Agua Azul con la Alameda, convirtiendo y cambiando en su totalidad el curso de un río que todavía hoy en día sigue causando problemas, de haberse planeado adecuadamente aún tendríamos una ciudad con río y puentes, además de un sistema de desagüe más eficaz. ¿Cuándo se destruyó la planta original de la antigua Alameda?... realmente no tenemos datos muy precisos de ello pero muy seguramente debe haber sido hacia 1930 que se construyó a su vez la Escuela Basilio Vadillo en terrenos fronteros, cambiando paulatinamente la imagen que alguna vez tuvo uno de los mas bellos sitios de nuestra ciudad.

 Hoy el deterioro de la Calzada Independencia, como del Parque Morelos, sumados a la contaminación, el tráfico vehicular y la falta de regulación de los comercios adyacentes, la hacen una zona totalmente decadente y con nulo interés... veamos que se hará con la muy controvertida Villa Panamericana, que aparentemente servirá para revivir y revitalizar una zona que, creemos ya muy, pero muy desgastada... ¿tendrá nuestro Ayuntamiento en turno la capacidad y el buen gusto de realizar tan magna obra con buen tino, lógica y planeación a futuro y se podrán aprovechar aun los bellos y frondosos árboles del parque? la respuesta está en el aire...

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