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Miércoles, 16 de Enero 2019

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Guadalajara, la elección poco casual de Elon Musk

Sin duda, el empresario fue el personaje de la semana

Por: EL INFORMADOR

El constante desarrollo tecnológico de Guadalajara llenó el ojo al empresario, quien hoy busca desenvolverse en diversos rubros. ESPECIAL / D. Mosher

El constante desarrollo tecnológico de Guadalajara llenó el ojo al empresario, quien hoy busca desenvolverse en diversos rubros. ESPECIAL / D. Mosher

GUADALAJARA, JALISCO (02/OCT/2016).- Como las grandes estrellas del cine y la televisión a Elon Musk se le esperó con filas, gran expectación y vítores de fans. En Guadalajara, la segunda ciudad más poblada de México, todo el mundo sabía que la persona que quiere llegar a Marte en los próximos 10 años iba a estar en la ciudad. Del conductor de Uber al conserje del hotel o el desarrollador de una startup de Chapultepec, en la capital de Jalisco la visita se esperaba igual que un concierto. El auditorio principal de la Feria de Exposiciones de Guadalajara -el mismo recinto donde se celebra cada año la prestigiosa Feria Internacional del Libro (FIL)- esperó paciente la llegada del visionario del siglo XXI. Comenzó con media hora de retraso, empujones, tumultos y carreras al abrirse las puertas. Por un momento parecía el comienzo de las rebajas, pero sólo eran muchachos emocionados por ver al nuevo líder del mundo techie, el único capaz de hacer un coche que sí llame la atención de los millennials.

La elección de Guadalajara para desvelar sus planes de colonización de Marte no es casual. Jalisco fue el primer Estado en contar con una Secretaría de Innovación, en manos del veterano Jaime Reyes; una medida que ya han replicado dos estados más. Desde hace tres décadas, Guadalajara es la capital tecnológica al Sur de California. Aquí están Cisco, HP e Intel. Comenzaron con líneas para ensamblar productos, las populares maquilas, y hoy es un vivero de startups y el lugar escogido por Oracle para su campus de expansión en América Latina. Se presenta como un lugar en el que se innova y crean productos de principio a fin. Si se abre el foco se entiende que México es, además, el primer país al Sur de Estados Unidos en el que se venden coches Tesla, el fabricante de automóviles propiedad de Musk. En el plan maestro del emprendedor de origen sudafricano, esta firma es clave para obtener financiación para ir a Marte.

Al término de la charla celebrada en la semana, el turno de preguntas se podría haber eternizado hasta superar el centenar de interrogantes: los asistentes que, a excepción de los estudiantes, habían pagado 20 mil pesos para acceder al acto, querían saber más.

Hubo un momento en que se rompió la complicidad entre ponente y público. “¿Por qué parece que solo existe Estados Unidos?”, preguntó un asistente. Musk titubeó inicialmente y después reconoció que no dependía de él: “Trabajar con cohetes, con planes para ir al espacio, está relacionado y regulado por Defensa. Sé que no encaja con mi visión y tampoco con cómo hacemos las cosas en California, pero tenemos que asumir las acotaciones que impone la ley. En SpaceX sólo podemos contratar a estadounidenses. En Tesla no es así”. Es cierto y, además, es algo que lleva a gala: ya hay varios mexicanos en el equipo de software para comprar su coche. Todo un síntoma de la competitividad que se genera al sur de la frontera.

Para Tesla, México es un país clave. No sólo por los cambios que está sufriendo el mercado de hidrocarburos o por las ventajas fiscales de tener un coche eléctrico, sino también por los muchos adeptos que les ha granjeado el hecho de poder conducir en la Ciudad de México sorteando las restricciones que tienen que aceptar el resto de coches de combustible.

Musk, obsesivo y perfeccionista hasta hacer perder los nervios a sus empleados, es capaz de dormir tres días en la fábrica para revisar que todos los autos salen con los mismos acabados, sin que se note que lo ensambló el equipo de mañana, tarde o noche. Si es necesario, los remezcla para conseguir el resultado óptimo. Sus coches no se venden en concesionarios, sino en sus propias tiendas a un precio fijo.

En México no tienen establecimientos, pero sí hacen los denominados pop-ups para probarlos, escogiendo lugares especiales, en los mejores barrios o relacionados con eventos de gran interés. También se pueden comprar en Palacio de Hierro, probablemente las galerías que más lujo desprenden en el país norteamericano. Tampoco es casual que el primer supercargador de América Latina esté en Cuernavaca, a medio camino entre la Ciudad de México y Acapulco.Mientras en Silicon Valley se seguía la presentación con la misma pasión que cuando uno de los cohetes de Space X vuelve a la tierra, con tuits, retuits y visionados en directo en la sala de juegos de cualquier startup de SOMA, en el International Astronautical Congress (IAC) -como se llama oficialmente el evento que se celebra año con año-, se recibió con cierto escepticismo por parte de los expertos del sector allí congregados.

Insiste en colonizar Marte en 2025

Elon Musk vive prácticamente en Fremont, en la fábrica de los coches Tesla. Desde el anuncio de su último modelo, cuya reserva implica el pago por adelantado de mil dólares por un coche que no tendrán hasta dentro de año y medio, el tráfico de su web ha crecido un 300%. Es la primera empresa automotriz que sacará al mercado un coche eléctrico pensado para todos los públicos pero con características propias de uno de gama alta.

En sus planes entra crear la primera colonia en Marte para 2025. Pretende que la primera misión salga en 2018. Él mismo contempla ir. “Hay riesgos, claro, pero no me parece un mal sitio para morir. Sí, morir en Marte no sería una mala elección”, dice con tono mesiánico.

En un plazo más corto, confía en reutilizar sus cohetes este mismo verano. “No sé cómo no se hacía antes. Cada cohete cuesta entre 35 y 38 millones de dólares. No es algo que le sobre a nadie”, insistió. Space X, su empresa de misiones espaciales, tiene previsto renovar los satélites Iridium, un sistema mundial de telefonía, y también trabaja con la NASA. “Hacemos más lanzamientos que Rusia o Europa en sus mejores tiempos, más que China el año pasado. Un lanzamiento cada ocho semanas”, se felicitó.

Uno de los usos más populares de la inteligencia artificial es el piloto automático que ya ofrecen sus coches. Musk estima que en dos años será mucho más fiable, tanto que será más seguro que ir con un humano al volante. El mayor impedimento estará en las autoridades regulatorias. “Los productos suelen ir por delante de la ley”, se pronunció.

Musk ha sido uno de los críticos más notables, el primero en alertar sobre sus peligros. Aprovechó para matizar su postura: “No es que me den miedo los robots, pero sí me preocupa el descontrol. Por eso creé la alianza de Inteligencia Artificial abierta, sin ánimo de lucro. Para democratizar su poder y que no quede en manos de unos pocos. Yo no quiero que la sociedad del futuro sea de déspotas que programan máquinas, sino que la humanidad se apoye en ellas”.

El millonario es un gran impulsor de Hyperloop, un nuevo sistema de transporte de aire comprimido, pero no lo gestiona directamente. “Creo que hace falta es una forma de transporte más rápida, eficiente y segura. Es algo más allá del tren. Especialmente,creo que California merece algo mejor”, comparte.

Ante la broma constante sobre sus viajes a espaciales y las fantasías sobre su posible futuro sistema de gobierno, Musk se presta a seguir el juego: “Pues nada, me hago el rey de Marte. Será una democracia directa, pero no representativa. Creo que es mejor para frenar la corrupción. En mi visión será más fácil quitar una ley que imponer nuevas”.

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