Viernes, 10 de Octubre 2025
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Fuentes en la antigua Guadalajara

Usos y costumbres de la vida social tapatía

Por: EL INFORMADOR

Hoy en día quedan pocas... por no decir poquísimas fuentes, públicas o privadas de las tantas y tantas que embellecieron y refrescaron nuestra ciudad desde los tiempos del virreinato...Y apenas si hemos de encontrar algunas que datan de mediados del siglo XIX o del porfiriato... pero de las mas de ellas ni rastro alguno... apenas si alguna descripción en relatos de cronistas o viajeros y las que aún quedan en pie perviven de puro milagro..!!

Desde tiempos de la fundación de la actual Guadalajara el abastecimiento de agua constituyó un autentico problema... dado que para la misma, aunque se siguieron al pie de la letra los lineamientos impuestos por el Emperador CARLOS V de ESPAÑA quien dictó disposiciones para la fundación de villas, pueblos y ciudades, según la planeación del trazo damero, con calles rectas y a cordel... de Norte a Sur y de Oriente a Poniente, nunca se imaginaron que por el lecho del Río San Juan de Dios no corría ni la más salubre de las aguas... ni con el caudal debido... creando así un verdadero asunto difícil de resolver, y que no vendría a solucionarse sino hasta 1740 cuando el fraile de la Orden de San Francisco, Don PEDRO BUZETA condujo mediante intrincados procesos de ingeniería, las saludables aguas del Cerro del Colli, y posteriormente el Arq. GÓMEZ IBARRA a instancias del Obispo DIEGO DE ARANDA, hizo lo propio con las aguas procedentes de los manantiales de San Ramón hacia 1844. Sin embargo, el abasto era aún insuficiente.

Quienes carecían de ese servicio se abastecían de cualquiera de las aproximadamente 32 fuentes públicas que se hallaban diseminadas por la ciudad o acudían a los baños que se hallaban a lo largo del Río o en los Colomos, Zapopan o Atemajac. De tal forma que las fuentes de antaño más que una función meramente estética, cumplían también una función de carácter social... dar de beber al pueblo y a las bestias que servían de transporte a la mayoría de la población.

Las grandes casonas de los potentados contaban con pozos artesianos y hasta fuentes meramente decorativas, más no así el populacho que se abastecía de las fuentes públicas transportando el preciado líquido en los cántaros de "olor" o por los famosos "aguadores" de la época... antecesores casi idénticos de los modernos repartidores de agua "electropura" de hoy... En la “Ciudad de los Palacios” la situación no era ni por mucho mejor... allá tuvieron sus propios problemas y los resolvieron a su modo. Guadalajara por su parte contaba a favor, un clima más sano y un terreno, en algunos casos, más noble... no había prácticamente casa alguna que no contara con su pozo propio... y además de un puntual y generoso temporal de lluvias.

De esta forma y ya entrado el siglo XIX cuando a Guadalajara se le consideraba como la "Sevilla de América" o la "Atenas de México" por la similitud (toda proporción guardada) geográfica con la capital de Andalucía; nuestra ciudad y según el censo levantado por Don MARIANO DE LA BARCENA en 1880, decía que las casas particulares sumaban 7,147, más 39 para la instrucción pública y 138 destinadas a la beneficencia y las ordenes religiosas.

Y si nos hemos de atener a la creencia y a las descripciones de la época, cuando ya literalmente no había una casa -por modesta que fuera- en la que no sólo hubiera pozo, sino hasta fuente ornamental o de servicio... de tal suerte que cuántas fuentes tuvo nuestra ciudad en la época a que nos referimos ¡cómo tantos patios y casas tuvo!

Mas hemos de añadir casi unas 40 plazas y plazuelas con una o varias fuentes más cada una... los extensos parques como la bella ALAMEDA que contaba con varias... o el bosque del AGUA AZUL con su lago... o el bosque de SAN RAFAEL y desde luego LOS COLOMOS... no en balde era un placer (como narran los cronistas de entonces) recorrer las calles de la "Clara Ciudad" y asomarse por los abiertos zaguanes de las casonas y descubrir a cada paso un verdadero vergel de colores y de fragantes olores procedentes de los jardines encantados que poseía cada patio tapatío, muy a la tradición árabe del Sur de España de no mostrar demasiado y en llevar una rica vida interior en todos los sentidos y puertas hacia adentro... Resumiendo, Guadalajara fue y es una "ciudad de fuentes"
hoy muchas en desuso... pero fuentes al fin y al cabo... De las pilas y fuentes que datan de la era virreinal poco queda, la mayoría en recintos religiosos... y sin la magnificencia de las que hubo en la Capital... sin embargo, algunas sobrevivieron a guerras y malentendidos modernismos que arrasaron como a ninguna ciudad, nuestro pasado arquitectónico.

Cabe destacar que, de entre las más bellas de cuantas hay, hubieron o existieron en todo lo que hoy conocemos como México destaca en lugar preponderante la que se ubicaba en la Hacienda de El Cabezón, a inmediaciones de Ameca, nobilísimo y vasto territorio de la familia CAÑEDO y cabeza del mayorazgo del mismo nombre. Obra del célebre arquitecto FRANCISCO EDUARDO TRESGUERRAS, era de tan extremo buen gusto su planta como su ubicación en denotado estilo neoclásico, ovalada y dominando una enorme terraza, con brocal de original diseño y pedestal central de caprichosa forma rematando un macetón, ostentando como principales adornos cuatro nutrias que arrojaban agua por la boca, que pocas se le comparan. Sin embargo, la desmantelaron de su sitio original hace ya bastantes años... pero la casualidad nos hizo no hace mucho, descubrir  la fuente original totalmente modificada, mutilada y casi irreconocible en un triste y apagado pueblo del estado de Michoacán... casi no podíamos creer lo que nuestros ojos veían... sin embargo eso era indudablemente lo que quedaba en pie de la que fue una de las obras en su tipo más bellas de las que hubo en México... pero esto será tema de otro capítulo posterior!!!

Tapatío

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