Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Israel territorio de paz

Fortalezas en el desierto

A este país llegan anualmente más de tres millones de turistas, algunos de ellos para entender el mundo que habitan

Por: EL INFORMADOR

La fe habita el diserto  /

La fe habita el diserto /

GUADALAJARA, JALISCO (08/JUL/2012).-  Inhóspito y solitario, así es el desierto de Judea, el hogar natural de los beduinos, quizá los únicos peregrinos sobrevivientes de esta época. Son pastores que, detrás de esos montículos de color ocre, tienden sus viviendas cubiertas de pieles que ellos mismos curten.

La inevitable melancolía es un sentimiento que se amontona mientras se avanza por la carretera. No hay nada ni nadie, sólo el viento oriental o "shaqauia", que provoca que se forme una ligera neblina de arena. Este viento fue el mismo que Dios creó para abrir el mar Rojo y sacar a los judíos de Egipto.

En una hora llegaremos a Masada, a la fortaleza de Herodes, hoy Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En Tierra Santa no importa ser o no creyentes, la fe nos persigue hasta recordar que en estos mismos caminos, a la vez bellos y tenebrosos, Jesucristo vivió sus más terribles tentaciones y salió fortalecido. “El desierto es muy astuto”, dice Koby, nuestro guía israelí.

Él mismo sugiere caminar el desierto para conocer su perfección. “Así fue como los humanos lo encontraron”.

Hacia la libertad

Momentos antes de llegar a Masada, localizada en las cercanías del mar Muerto, entre Sodoma y Ein Guedi, Koby nos señala un pequeño oasis donde crecen palmeras y bugambilias.

El aire acondicionado se ha apagado y salimos del auto para sentir el verdadero clima, el de los 30° C y un poco más, gracias a la humedad.

Subiremos hasta la cima del último fuerte de los combatientes de la libertad judía, a unos 450 metros sobre el nivel del mar Muerto.

Para llegar existen dos formas: ir a pie durante 45 minutos por una senda en zigzag que pasa por encima de una rampa de ataque romana, o en el teleférico, en un trayecto de tres minutos.

Tomamos la segunda opción y conforme subimos observamos que Masada tiene forma de rombo. Mide 600 metros de largo por 200 metros de ancho. Lo más impresionante es que contaba con una obra hidráulica: 12 cisternas de hasta cuatro mil metros cúbicos que se llenaban de agua gracias a una red de acueductos.

Además del valor arqueológico de sus edificios, de sus murales pintados con la técnica del fresco, de su Palacio Norte con terrazas de roca natural y muros de contención, del cuarto de baño o las termas –parte fundamental de la cultura romana–, estar de pie frente a una construcción del primer siglo de la historia de la humanidad, te conmueve, te da un escalofrío y te deja mudo.

Herodes reinó y construyó Masada entre el 37 y 31 a.C. para protegerse de Cleopatra VII. Luego estalló la Primera Guerra Judeo-Romana que provocó una revuelta para expulsar a los romanos. El líder judío, Eleazar ben Yair, fue quien los mató.

Dos años más tarde, Lucio Flavio Silva, el gobernador romano de Judea, marchó hacia la fortaleza con un ejército de 15 mil personas para recuperar su territorio. Lucio hizo una rampa de ataque (todavía se conserva) que terminó en siete meses para derrocar a los judíos. Ellos, antes de ser tomados como prisioneros, decidieron suicidarse, pero como dicha acción está prohibida por el judaísmo, los hombres asesinaron a sus familias y nombraron a 10 de ellos para matar al resto de los guerreros. Los 10 eligieron a uno que acabó con sus vidas e incendió la fortaleza.

Según el discurso de Eleazar al historiador romano-judío y cronista de Israel, Flavio Josefo, hasta el siglo V Massada permaneció deshabitada y, posteriormente, fue asilo de monjes bizantinos hasta la conquista árabe.

“Desde sus inicios, Israel es caldo de cultivo de las ideas. Lo que sucedió en Masada es el símbolo de la lucha constante de la humanidad contra la libertad”, dice Koby.

A la ciudad de las cruzadas

Hoy es viernes y es shabbat, la jornada de descanso para los judíos, así que seguiremos las reglas.

El shabbat inicia el viernes en la tarde y finaliza al atardecer del sábado. Algunos comercios permanecen cerrados, no se puede salir de fiesta y en los restaurantes abundan los menús kosher (certificado de alta calidad que viene del kashrnt, un estilo de vida religioso que prohíbe la ingesta de alimentos como el cerdo o los mariscos).

Hoy conoceremos Acre, una de las ciudades más antiguas del mundo que fue parte del imperio de Alejandro Magno. “Shalom”, nos saluda Koby. En hebreo significa “hola”.

Nos moveremos hacia el Norte de Israel, dirección al Río Jordán y pasaremos por Galilea, el sitio donde, según las escrituras, Jesucristo se transfiguró delante de sus apóstoles.

El trayecto será de unas dos horas o un poco más, dependerá mucho del tránsito. Estamos en la víspera del shabbat, así que los judíos aprovechan para salir en sus automóviles porque más tarde ya no podrán utilizarlo, tampoco la energía eléctrica. Algo que me ha parecido curioso es que las habitaciones de los hoteles tienen una luz especial para este día.

“Acre es conocida como la ciudad de las cruzadas. Fue edificada por europeos y musulmanes. Es una ciudad puerto, a orillas del mar Mediterráneo. Aquí está la cripta de la Iglesia de San Juan Acre que, de acuerdo con el Nuevo Testamento, fue visitada por el apóstol Pablo”, nos explica Koby.

Estamos en territorio árabe. Acre, Patrimonio de la Humanidad, debe su importancia no sólo a su construcción de tipo otomano, con cúpulas y paredes de roca, también porque estuvo encarcelado el fundador del bahaísmo, el “Alá” de los árabes y el dios en el que creen actualmente: Bahá’u’lláh.

Para ellos este es el lugar más sagrado de la tierra. Acre está dentro de la ciudad, por lo que es muy común ver cómo los más religiosos regresan todas las tardes hasta la tumba de Bahá’u’lláh para dedicarle una oración.

Acre pertenece a la ciudad, así que puedes seguir caminando por sus calles, entrar a sus mercados y degustar su tradicional “nafe”, bueno, eso fue lo que le entendí al que nos vendió una pasta de pistache con queso de cabra, el postre por excelencia.

Koby decide llevarnos a un local, que es como una tortería mexicana, para que conozcamos lo más tradicional de Israel: el faláfel, un pan de pita relleno con albóndigas de garbanzo y salsa de yogur o tahina (pasta elaborada con semillas de sésamo). Cuesta 15 shekels, la moneda oficial. Un dólar es igual a tres shekels. Para acompañarlo, lo mejor es consumir jugo de naranja. El zumo de esta región es famoso internacionalmente. Su sabor sí que es diferente al que estás acostumbrado a tomar.

Al César lo que es del César

Seguimos en shabbat. La cena de ayer fue en el restaurante The Muscat. Los judíos, antes de comer, hacen una representación de la consagración del vino y el pan. Entonces el padre de familia, al terminar la bendición, literalmente, les avienta el pan a su plato. Pero esto sólo lo hacen en shabbat.

Una recomendación, el desayuno del sábado no lo encontrarás abundante en ningún lugar al que vayas, ya que no se trabaja y no habrá más que pan, té, cereales y frutas.

Antes de llegar a Tel Aviv, conoceremos Caesarea, una ciudad más que estuvo a cargo de Herodes y a la que le cambió el nombre en honor al emperador César Augusto. Su teatro, bien conservado, es escenario de conciertos de artistas internacionales como Elvis Costelo y Charly García.

Caminamos por la orilla del Mediterráneo y Koby nos cuenta que Herodes rescató la ciudad y le instaló almacenes, mercados, calles anchas, cuartos de baño y hasta un templo romano. Todos los edificios estaban ubicados frente al mar. Cada cinco años era sede de importantes encuentros deportivos, juegos de gladiadores, así como representaciones teatrales.

Caesarea tiene dos museos, uno de arte sudamericano y otro en honor al judaísmo, ambos palacios son de estilo español y la entrada es gratuita. Además, puedes entrar al programa de “las estrella de Caesarea”, un juego interactivo en 3D donde puedes platicar con el mismísimo Herodes.

Jerusalén cumple deseos


La carga energética no está sólo en el Muro de los Lamentos o en el misterio de Jesucristo. Lo que hace que den tantas ganas de conocer Jerusalén es que tras 19 años de estar divida entre Israel y Jordania, los creyentes no hayan perdido su fe al no poder visitarla.

Para conocerla completa habría que dedicarle un par de días, pero con una mañana puedes lograr recorrer algunos puntos destacados de la ciudad.

Lo primero es ir a la panorámica del Monte de los Olivos, donde Jesucristo fue entregado y traicionado.

El paisaje muestra olivos y árboles que me hacen tararear una canción de U2. “El árbol de Josué o Joshua Tree”, dice Younis Abu, el conductor y guía palestino que nos acompaña. Koby nos señala la iglesia de Todas las Naciones, el Huerto de Getsemaní y el Cementerio Judío. Pero el Monte del Templo o la Cúpula de la Roca siempre desvía nuestra mirada para convertirse en la peor tentación, y es que, para un viajero no musulmán como nosotros, está prohibido entrar.

A la ciudad vieja

Nos apresuramos para llegar hasta los túneles del Muro de los Lamentos, hoy “Muro Occidental”. Para entrar hay que hacer una reservación cinco meses antes de la visita. Costo: ocho dólares por persona.

Este sitio es sagrado para los judíos porque simboliza las pruebas que Dios ha puesto a la humanidad. El monte fue el escenario de la gran fe de Abraham al preparar el sacrificio de su hijo Isaac. Aquí el rey Salomón construyó el templo de Dios, que fue destruido y que Herodes restauró 70 años más tarde para los judíos. Pero como dictan las escrituras, los romanos quemarían la ciudad y sus piedras estarían intactas. Gracias a ello, es que hoy podemos conocer los senderos por donde pasó Jesucristo.

El Muro desde la explanada sólo muestra un octavo de su tamaño, tiene 488 metros y sólo se pueden ver si bajas a estos túneles.

Salimos para caminar por la Vía Dolorosa y visitamos las capillas dedicadas a las siete caídas de Jesús. Todas las calles están llenas de comercios que venden la mano de Fátima, rosarios, estrellas de David y hasta coronas de espinas elaboradas del mismo árbol del que se hizo la original.

Entramos al Santo Sepulcro donde observamos el orificio en el que se clavó la cruz. Muchos hindús llegan en procesión y rezan a los pies del boquete. También está la piedra donde se ungió el cuerpo, y el sepulcro.

Koby dice que la mejor temporada para venir es mayo, o de septiembre a octubre. “No hay tantos peregrinos“.

Subimos al Muro de los Lamentos. Nos damos cuenta de que no importa quién seas, la costumbre de la gente de darse cabezazos y dejar sus papelitos con deseos, nos contagia para escribir los nuestros.

“¿Escribiste algo?”, me pregunta Koby; le contesto que sí, pero no se puede contar. Ojalá se cumpla.

LA CAMA

Dónde dormir

Mammilla Hotel. 194 habitaciones. Está en la Puerta de Jaffa y la Ciudad Vieja de Jerusalén. Habitaciones desde 400 dólares por noche. www.mamillahotel.com

SABER MÁS


Cómo llegar

Vuela a la Ciudad de México, ahí vía Alaska Airlines dirígete a Los Ángeles. Tránsfer a Tel Aviv por El Al Israel Airlines (www.elal.co.il). Tiempo de vuelo: 16 horas aproximadamente.

EN DETALLE


Religiosidad

- Rosh Hashaná

Es el inicio del año nuevo hebreo y se realiza en el mes de septiembre, casi siempre durante las dos últimas semanas de este mes. Los judíos realizan un examen de conciencia, hay silencio en las calles y ayunos para los más religiosos. Hay cantos de oración en las calles.

- Yom Kippur

Le llaman el día del perdón. Se celebra en octubre y es sagrado. Aquí finalizan los 10 días de penitencia que comenzaron en el Rosh Hashaná. Los judíos viven en abstinencia total y los más devotos pasan todo el día rezando.

- Sukkot


Es la fecha en la que se celebran los 40 años que duró el éxodo judío. Se lleva a acabo en el mes de octubre y dura una semana. Los israelíes recrean los sucesos y rezan por los fallecidos.

- Yom Hashoah

Es el día del Recuerdo del Holocausto. Como todas las fechas se basan en el calendario lunar judío, no existe un día establecido, pero tiene lugar en la primavera. A lo largo del día se escuchan las sirenas en memoria de los millones de judíos que murieron víctimas de los nazis. Lo celebran todas las comunidades judías del mundo.

TOMA NOTA


Quién te lleva

- Koby Tours. Reservas al (972)5235 00430. Mail: cabekasis@yahoo.com. Tour de ocho días. Incluido traslados a todos los sitios, guía, entradas a las atracciones, traslados al aeropuerto- hotel-aeropuerto. El costo depende del número de personas y del tipo de transporte que necesites.

- Masada y Acre: Masada abre de abril a septiembre de 8:00 a 17:00 horas. De octubre a marzo hasta las 14:00 horas, y viernes hasta las 12:00 . Costo del teleférico: 21 dólares. www.parks.org.il. Acre abre de domingo a jueves de 8:30 a 18:00 horas. Admisión: 27 dólares por persona. www.akko.org.il

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