GUADALAJARA, JALISCO (11/DIC/2016).- Cada año, las librerías del Fondo de Cultura Económica celebran a sus mejores empleados, con una evaluación que pondera asistencia, puntualidad, actitudes, capacitación y servicio a cliente. En total son 30 reconocimientos los que se entregan a nivel nacional, que constan también de un estímulo económico. En su sucursal tapatía, la famosa “Joseluisa” (en honor al escritor José Luis Martínez), este 2016 resultaron empleados del año Héctor Villa Sandoval y Cuauhtémoc López Magaña, cajero y vendedor de piso respectivamente.Para Héctor, “Es un orgullo trabajar en el Fondo de Cultura Económica, una gran editorial mexicana con presencia a nivel mundial”. El premio es una señal de “capacidad, calidad, por no faltar, por dar un extra en el trabajo cuando la empresa lo requiere”. Los trabajadores del FCE son polifuncionales, comentó Villa: “Tenemos que ser almacenistas, cajistas, vendedores, hacer facturación electrónica, realizar cotizaciones, cerrar ventas, ayudar a etiquetar. Y cuando los compañeros están muy ocupados auxiliarlos, recomendarles a los clientes”.La evaluación se realiza con los datos de asistencia, puntualidad, además del jefe inmediato. Todo la información la recibe el comité de evaluación, que en conjunto con la institución y el sindicato de trabajadores del FCE dan a conocer a los ganadores. Entre la variedad de cursos de capacitación a los que pueden atender están desde ventas hasta protección civil.Héctor Villa realizó un sueño cuando entró a trabajar al FCE, platicó. Solía pasar por las bodegas del FCE en Guadalajara, en las cercanías del Hospital Militar: “Algún día voy a trabajar allí”, se dijo cuando preguntó qué era lo que había allí dentro y supo que se trataba de una gran bodega de libros.Varios años después concursó para una plaza de almacenista, misma que ganó. Eso fue hace 19 años, un amplio lapso en el que se ha encontrado con excelentes compañeros, jefes y con capacitaciones constantes.En su carrera profesional dentro del Fondo, Villa ha desarrollado también su vocación de cuentacuentos, al atender a escuelas en sus visitas a la librería. Incluso ha sido invitado a preparatorias para dar pláticas sobre la historia el libro. Héctor Villa es autor del cuento con el que relata e introduce a los estudiantes al libro.De sus gustos literarios, dijo: “Mi adicción es literatura infantil y juvenil, además de la historia de México”. Suele visitar escuelas de pocos recursos: “el pago para mí es la sonrisa, cuando cuento cuentos frente a 100, 300 o 500 niños o jóvenes en las escuelas, que se genere en ellos el gusto por los libros”.Cuauhtémoc cursó la Licenciatura en Filosofía (Universidad de Guadalajara), carrera en la que está por egresar. De su inclusión a la plantilla del FCE en Guadalajara, comentó: “Antes venía de manera frecuente, como cliente. Aquí conocí a algunos de los que ahora son mis compañeros. Cuauhtémoc suplió una incapacidad por cuatro semanas, a mediados del 2014: para noviembre supo que una plaza se abría, por lo que concursó y se quedó con el puesto.Sus gustos literarios van sobre el ensayo literario y filosófico, además de los clásicos, a quienes siempre tienen en cuenta para las recomendaciones.Al estar en la caja de la librería, Villa se topa prácticamente con todos los visitantes que acuden a comprar libros. Entre ellos algunos famosos, otros no tanto: “De pronto conocemos a personaje valiosos, interesantesClientes y autores, gente del consulado del Estados Unidos (a unas cuadras de la librería). Es un mundo de personajes: José Fors, otros integrantes de Cuca, políticos, otras personas valiosas y comprometidas con el fomento de la lectura”.Mientras que Héctor Villa se encuentra regularmente en caja, sólo en venta, Cuauhtémoc tiene la oportunidad de recomendar libros a quienes acuden a la librería.Un momento de gratitud es cuando regresa un cliente días después de la compra y comenta que el libro recomendado le ha gustado.Carlos Sepúlveda, el director de la Librería del FCE José Luis Martínez, señaló la importancia de reconocer a los colaboradores: “Con el reconocimiento se resaltan la principal esencia de lo que debe ser un profesional del libro.Es importante, motivante, un reto profesional, reconocemos la labor, el esfuerzo cotidiano. La evaluación es la suma de puntuaciones”.